Llegada al mar (1947)
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por José Hierro
Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Y he vuelto. Quiebro con mis piernas
tu serena cristalería.
Es como ahondar en los principios,
como embriagarse con la vida,
como sentir crecer muy hondo
un árbol de hojas amarillas
y enloquecer con el sabor
de sus frutas más encendidas.
Como sentirse con las manos
en flor, palpando la alegría.
Como escuchar el grave acorde
de la resaca y de la brisa.
Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Era en otoño, y en otoño
llego, otra vez, a tus orillas.
( De entre tus ondas el otoño
nace más bello cada día. )
Y ahora que yo pensaba en ti
constantemente, que creía...
( Las montañas que te rodean
tienen hogueras encendidas.)
Y ahora que yo quería hablarte,
saturarme de tu alegría...
( Eres un pájaro de niebla
que picotea mis mejillas. )
Y ahora que yo quería darte
toda mi sangre, que quería...
(Qué bello, mar, morir en ti
cuando no pueda con mi vida.)
De "Tierra sin nosotros" 1947
Notas:
De "Tierra sin nosotros"
Misceláneas
Otros poemas de José Hierro (leer al azar)
Mi reino vivirá mientras
estén verdes mis recuerdos.
Cómo se pueden venir
Firme, bajo mi pie, cierta y segura,
de piedra y música te tengo;
no como entonces, cuando a cada instante
Por más que intente al despedirme
guardarte entero en mi recinto
de soledad, por más que quiera
Borra de tu memoria
este número de teléfono.
2-6-8-1-4-5-6.
Aquel momento que flota
nos toca con su misterio.
Tendremos siempre el presente
Irás naciendo poco
a poco, día a día.
Como todas las cosas
¿Estarás siempre de mi parte,
adormecida entre mis brazos,
primaveral y musical,
Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar l …
no podrá morir nunca.
Yo lo veo muy claro en mi noche completa.
Se creía dueño del mundo
porque latía en sus sentidos.
Lo aprisionaba con su carne
La estrella aún flotaba en las aguas.
Río abajo, a la noche del mar, la llevó la corrient …
Y de pronto la mágica música errante en la sombra
Inútilmente interrogas.
Tus ojos miran al cielo.
Buscas detrás de las nubes,
Di que me amas. Di "te amo".
Dímelo por primera y por última vez.
Sólo: "te amo". No me digas cuánto.
Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Y he vuelto. Quiebro con mis piernas

