«ARS POÉTICA» DE JIMÉNEZ URE
 
[Su desconocimiento
No exime a los hombres
De reconocerla: de sentir
Su investidura, edad vetusta,
Sabiduría e incandescencia]
 
Poesía, en Parto de Ideas Nacida:
Su disfrute siempre
Dependerá de quien exhibe
Una conciencia ilustrada, reflexiva.
 
Poesía, la Infame (Épica):
Apologista de la Violencia y del Asesino
Que, en las contiendas, luce corajudo y arrogante:
Ese que celebra el número de muertes que se atribuye.
 
Poesía, la Iniciática:
Cuya escritura fue, en la Antigüedad,
Reveladora de conocimientos intuitivos,
Y, en el presente, desmitificadora (racional) y tabú.
 
Poesía, la Consentida de Baco Rey:
Que se leyó (lee) o recita (recitó)
En los convites. La que, en alianza
Con las pócimas, ostenta la inteligencia,
Virtudes y miserias de bien o malintencionados
Habitantes de Caos Perpetuo, del mundo que no tiene
Voluntad ni Representación.
 
Poesía, la Holística:
Pupila de la Ciencia Social,
Que justificó el propósito
De pensadores durante el
Nacimiento de la Historia y
Su desarrollo.
 
Caracterizada por el imperio
De las abominaciones y la muerte
Por encima de la equidad, paz,
Respeto, fraternidad y solidaridad.
 
Poesía, la Imperecedera:
Como los dioses, cambiante y eterna.
Profana y blasfema: la que fomenta el amor,
Pero también el odio y el resentimiento entre
Los que irrumpimos en Caos Perpetuo para
Experimentar alegrías, suplicios y vejaciones.
 
Poesía, objeto de la Academia:
Que oficializa las remuneraciones
Del docto y otorga licencia al degenerado,
Al ebrio, al dopado y demente cuya residencia
Es la calle plagada de inmundicias y delincuentes.
 
Poesía, la Trágica:
Que une a todos los mortales
Cuando se convierte en epitafio.
La que notifica la partida del Hacedor.
Por volición, hacia otra Realidad y Tiempo.
La desencantada que ilustra el fracaso del intelectual.
 
Poesía, la Caricaturesca:
Discurso Timador que emplean
Los oradores de la Política y
La Patria en las efemérides
Ante sus seguidores o depositarios
De sus pestilentes excretas.
 
Poesía, la del Mitómano:
Efímera, esa que redactan
Los discípulos o aprendices
Soberbios para –fatuamente–
Arrogarse la invención del Verbo.
La que delata la prisa  de quienes
Pretenden que se les reconozca
Haber superado a sus maestros:
Pueril, nerviosa, sin fundamentos.
 
Poesía, la Mortuoria:
Que dignamente ofician
Los sacerdotes en las extremaunciones.
 
Poesía, de la Desvergüenza y Utilitarismo:
La que sirve a los literatotrastos
Y aduladores para ovacionar
Al gobernante, tendiéndole una
Absolución cómplice pese a la
Gravedad de los crímenes que cometen.
 
Poesía, la del Sofista y el Cínico:
Que parece ser y no es, la aparencial,
Habilidosa, que place al adepto de cretinadas.
 
Poesía, la Métrica:
Que busca parecerse
A la Geometría y Matemática,
Y que pretende se le indexe,
Que se le  otorgue «rango académico».
 
Poesía, la Frívola:
Esa vigorosa pero pueril
Que se limita a exponer
La fascinación visual que
La Naturaleza inspira. Irreflexiva
Y encantadora, materia prima de la cursilería.
 
Poesía, la Metafórica
No discierne mediante el ingenio,
Tampoco produce sacudimientos a la Conciencia.
Fascinante cuando reescribe la realidad  confiriéndole
Rasgos alucinatorios, transfiriéndola hacia lo imaginario.
 
Poesía, la Sanadora y Anatemática:
Que venero porque, mediante mi adhesión a ella,
Me he vindicado perdonándome el hecho de estar
En una realidad ajena a mi psique, ilícita, ilógica, irreconocible.
 
Poesía, la mía, Aforística:
Que bebe de la [pócima]
Cognición Filosófica.
Ejercicio de avocamientos.
La inequívocamente fiel a mis
Principios de Razón Suficiente: percibir,
Analizar lo experimentado por los sentidos,
Argumentar las hipótesis alrededor de la existencia
De las cosas captadas y los acaecimientos para
–Finalmente– formular enunciados inteligibles.
 
Poesía, la mía, la Retórica:
Que discierne o públicamente debate
Ideas opuestas: morales, filosóficas, teologales
O de cualquier otra disciplina del Conocimiento Humano.

  • 0
  • 1
  •  
  •  
Login to comment...

Liked or faved by...

Ada Pardo
Email