Y a veces las palabras no me alcanzan.
A veces necesito plasmar todo en vocablos, textos poco lógicos; aproximarme a describirte eso que me atormenta, eso que percibís según lo que vivís, y lo que toca.
Y no alcanza, caprichosa, la rima solo sale cuando nota que toqué fondo, pero no me registra acá, sentada en la oscuridad, esperando que su métrica me abrace y atenúe el dolor.
Por lo menos hasta el día.
Donde el sol expone mis ojos hinchados de llorar, cristalizados, revelando toda esta inmensa tristeza que trato de sacar a gritos de mi interior.
Donde la luz quema mi cabeza, la hace estallar, la recompone, la llena de ideas sin inicio ni final que solo marean en esta corriente llena de sinónimos y pedazos de mi alma rota; océanos los cuales nado por horas y días con tal de encontrar eso que me falta.
Si tan solo tuviera una pista de que es eso que no paro de buscar.
Y a veces la palabra no alcanza. Porque me choco con ella, desencontrada, aferrándome a cada una de sus letras como si la cuerda floja que me devuelve al abismo se estuviera por cortar. Como si ella y su extensa y rebuscada lengua fueran el lenguaje real de estos sentimientos, los cuales se manifiestan con mucha más voracidad en una lágrima retenida o en un grito ahogado en el silencio, en una sonrisa intentando frenar el llanto que inunda cada una de mis pecas.
Pero no alcanza, porque al fin y al cabo es solo palabra, y si no tropiezo con las palabras indicadas, solo me queda terminar volviendo indagar por eso que me falta, que me completa, que me expresa, al fondo de aquel mar.


  • 1
  • 1
  •  
  •  
Franco Caputo
Login to comment...
Email

Other works by Catalina Joao...