Hubo una noche distinta
a cualquier otra noche.
 
Recuerdo la luz,
intensamente azul
del cielo.
 
Solo tenia cinco años
y apenas  vagos discernimientos.
 
Acababa de cenar con mis padres
en un polidepòrtivo, rodeado
de bosques de pinos y abetos.
 
No se como, ni por qué
me escape en un momento.
 
Y corría cada vez más lejos,
otra niña  jugaba conmigo,
me seguía, pero sin alcanzarme;
 
Sollozó diciendo:
“Me vuelvo, tengo miedo”.
 
Yo sin preocuparme seguí corriendo,
con una energía de la que hoy carezco,
 
para subir y bajar todas aquellas gradas,
incluso para saltar las últimas vallas
y  escaleras del recinto.
 
Una Luna enorme brillaba en el silencio,
en ese último salto,
en esa sensación de ingravidez,
de vuelo en la que se detuvo mi tiempo;
 
Un instante mágico en el que recuerdo mi cuerpo
suspendido en un vacío inmenso.
 
Y  tras esto la nada;
Es el último recuerdo
de aquella extraña noche que tengo;
 
Como si una amnesia total hubiese borrado
cualquier otra cosa que hubiese podido
pasar luego.
 
Tal vez me golpee en la cabeza
o tal vez sucedió
un fenómeno neurológico incompleto.
 
Me buscaron hasta la madrugada
sin dar con mi paradero.
 
Pero al amanecer yo misma aparecí
caminando sobre la misma pista
por la que me había ido,
 
solo con una herida en el labio superior
y un corte bajo la rodilla.
Cicatriz que aun llevo.
 
Era yo la que volvía si, pero sentía
en mi corazón algo muy auténtico,
 
algo difícil de explicar, me hacia
percibir todo como si fuese nuevo,
 
como si lo que había en mi cerebro
antes de aquel hecho,  fuesen solo
recuerdos y sentimientos
pero sin un sujeto.
 
Aquella noche sin embargo,
parecía haber encontrado
en mi interior, a mi verdadero
espíritu, sensitivo y consciente de si mismo.
 
Muchos años después me he preguntado
si todas las personas tienen durante
la infancia ese momento en
el que alcanzan  tan singular,
forma de auto conocimiento.
 
Pero nadie me ha contado nada parecido.
No se que ocurrió,
quizás fue solo una conmoción, o
quizás un complejo
proceso neuronal que si se completó.
 
Aquella noche siempre sera para mi
un misterio;
Cuando mi propio espíritu nació.

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Andrey Pineda
circa 4 anni

Parece que habla de una abdución o de un fenómeno sobrenatural. A mí me sucedió algo similar cuando tenía 7 años, también en un polideportivo pero rodeado de guaduales, y la experiencia duro como un minuto, pero me pareció una eternidad; eran como las 6:30 de la tarde y yo terminaba de jugar futbol, fuí el último en salir, y sobre una guadua vislumbre a un ser negro, parecía un humano con alas de cóndor, una gargola horrenda; creó que era la manifestación de una bruja o un demonio, la sensación que tuve fue horrible, me orine en los pantalones, me dió mucho frío y quedé paralizado hasta que este ser alzó vuelo; fue traumático.
Por lo que veo, lo suyo no fue tan infernal pero sí sobrenatural. Hay cosas sobrehumanas sean ángeles, gárgolas, ovnis... ¡Ah! Esto me ocurrió en un pueblo. ¡Suerte y saludes!.
Y al hablar de gárgolas, recuerdo la magnífica serie televisiva de los 90's: Gárgolas o, en inglés, Gargoyles.
"Piedra de día, guerreros de noche; defensores de la oscuridad: ¡Somos Gárgolas!".

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