Las campanas, metal o ensueño, suenan
lejanas, mientras rápidas las sombras nubosas se
arrastran bajo el reloj.
 
El granero guardo la mies del otoño para
los meses más fríos y al llegar marzo,
renace la hierba fresca, entre la nieve que
se funde en arroyos claros,
abandonados al olvido en la vieja y cansada voz del viento.
 
Santuarios dispersos entre los olmedos,
acogen las ofrendas del pastor,
o los furtivos y sigilosos pasos
de las ninfas y los sátiros, desdoblando
sus siluetas desde aquel, su otro mundo oculto y fantástico.
 
El firmamento transparente se mueve,
volviéndose luminoso y denso,
gira sobre sus vidrios, inacabables y etéreos.
 
La Tierra describe su elipse, atraída y alejada de Helios
por los equinoccios y solsticios ;
 
Vuelve el calor y la humedad del verano
y los baños en los manantiales hondos,
el suave tacto de las frutas y el olor de las hojas verdes del huerto.
 
Y una vez más regresará el otoño con sus ocasos encendidos
a cubrir de fuego el frío mundo, en su perpetuo viaje a través
del sistema solar, a través de los múltiples sistemas de la vía láctea,
entre el grupo local de galaxias, en incontables eones viajando
 desde el umbral del tiempo hacia el inconmensurable destino de lo incierto.

  • 1
  • 3
  •  
  •  
Login per commentare...

Piaciuto o affrontato da...

Ada Pardo Cálamo Azul Andrey Pineda
Email

Altre opere di Marian Vanderlest...

Alcuni poeti seguiti da Marian Vanderlest...

Carlos Godfrey