En el silencio del vacío
y el bostezo del infinito.
En el instante banal en el que las estrellas estallan
y lo oscuro se tiñe de ardor.
En aquella desmesurada soledad te percibí
y desde el lugar donde reposa mi corazón
la presión me estrujó.
Despojada de mi voluntad,
seducida por la luz
caí hacia tu abismo.
A un trillón de kilometros
en un baile de latidos en espiral
Andrómeda me aguardabas
y yo sin poder reconocerme
me aproximé al gran velo en el que te ocultabas.
Poco me afectaban los astros perdidos
y las vías de las que me alejaba.
Entregada a tu encanto
sentí perderme y fundirme
danzar hasta arremolinarme a tu febril encuentro.
Querida Andrómeda;
desprendías la calidez de doscientos mil soles
y el brillo de los luceros más bellos.
Con la ebriedad de los dementes
acerqué sigilosa tu boca a la mía
y en la explosión en las que se funden las galaxias
me entregué al festín estelar de mi enamorada.

  • 0
  • 2
  •  
  •  
Entrar para comentar...

Preferido o celebrado por...

Héctor Flores Ada Pardo
Email

Algunos poetas seguidos por M31 Andrómeda...

Emily Dickinson Olga Orosco Juan Gelman Alfonsina Storni Raúl González Tuñón Charles Bukowski