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Mendoza la bien sembrada,
ciudad de luz y arboleda,
en roca viva engastada...
Amor
de Marianetti, el Señor
de los Cerezos en Flor,
amor de granito y seda.
Estuve en Chacras de Coria,
donde Marianetti es
la geografía y la historia;
Señor
de los Cerezos en Flor;
señor
de la cabeza a los pies.
Y en Coria
vi a Benjamín Campesino
sacarse el sombrero rudo
para el saludo,
y a Marianetti, el Señor
de los Cerezos en Flor,
sacarse el sombrero fino
y saludar
a Benjamín Campesino,
que labra el ajeno lar.
De tal señor, tal honor:
¡Señor
de los Cerezos en Flor!
 
El aire, rojo de vino,
sostiene en alto un cantar,
que es como un rojo fulgor:
—¡A caminar
por el abierto camino,
y a caminar
con Benjamín Campesino.
y a caminar
con Marianetti, el Señor
de los Cerezos en Flor,
y a caminar...!
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