Soneto del amor unitivo

Soneto del amor unitivo

por Francisco Luis Bernárdez

Tan unidas están nuestras cabezas
y tan atados nuestros corazones,
ya concertadas las inclinaciones
y confundidas las naturalezas,

que nuestros argumentos y razones
y nuestras alegrías y tristezas
están jugando al ajedrez con piezas
iguales en color y proporciones.

En el tablero de la vida vemos
empeñados a dos que conocemos,
a pesar de que no diferenciamos,

en un juego amoroso que sabemos
sin ganador, porque los dos perdemos,
sin perdedor, porque los dos ganamos.

comments powered by Disqus
 

Misceláneas

Francisco-luis-bernardez


Otros poemas de Francisco Luis Bernárdez (leer al azar)


Amor antiguo, cuya sombra empaña
mi cariñosa propensión de ahora,
eres como una sombra de montaña

No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar, quédate mudo:
que un silencio sin fin sea tu escudo

Para que el alma viva en armonía,
con la materia consuetudinaria
y, pagando la deuda originaria,

Inaccesible al viento que suspira
por apagar la luz de su cabello,
inaccesible al pálido destello

Dulce como el arroyo soñoliento,
mansa como la lluvia distraída,
pura como la rosa florecida

El sentido del tiempo se me aclara
desde que te ha dejado y me has traído,
y el espacio también tiene sentido

Aquel entendimiento que callaba
tiene toda la voz que no tenía,
y aquella voluntad que estaba fría

Aquellas cosas profundas
Que yo apenas entendía.
Desde que el amor las nombra

Aquí donde la tierra es menos tierra,
donde el agua es el agua del olvido,
donde el aire es un aire sin sonido

Te gusta Poeticous en Facebook?