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Nicolas guillen

Nicolás Guillén

No sé por qué piensas tú

No sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo,
si somos la misma cosa
yo,
tú.

Tú eres pobre, lo soy yo;
soy de abajo, lo eres tú;
¿de dónde has sacado tú,
soldado, que te odio yo?

Me duele que a veces tú
te olvides de quién soy yo;
caramba, si yo soy tú,
lo mismo que tú eres yo.

Pero no por eso yo
he de malquererte, tú;
si somos la misma cosa,
yo,
tú,
no sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo.

Ya nos veremos yo y tú,
juntos en la misma calle,
hombro con hombro, tú y yo,
sin odios ni yo ni tú,
pero sabiendo tú y yo,
a dónde vamos yo y tú
¡no sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo!

Cantos para soldados y sones para turistas

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Received 979184332198473
Dice Federico Nietzsche por medio de su Zaratustra refiriéndose al ejército: "Llevan uniformes muy vistosos, si no llevaran dentro de ustedes la uniformidad..."

El presente poema de Nicolás Guillén es todo un símbolo para las causas populares, se repite con orgullo en las marchas, cuando la multitud que se expresa se encuentra frente al grupo nutrido y bien pertrechado de granaderos, pero esos "uniformados uniformizados" parecen no enterarse del profundo significado de las estrofas de Guillén y sin pensar, como una máquina desapasionada arremete contra los civiles con golpes de tolete, con gases lacrimógenos y con balazos. La desigual batalla se ve con dolorosa frecuencia. Ocurrió en Tlatelolco en 1968, en San Cosme en el '71, en Aguas Blancas, Acteal, Tlataya, Ayotzinapa y ahora lo acabamos de ver en Nochixtlán. Sólo mencionamos masacres de México pero la lista parece interminable sólo en el Continente Latinoamericano. Es el Pueblo golpeando y asesinando impunemente al Pueblo.

¿De qué se puede sentir orgulloso un soldado que mata civiles desarmados? ¿Con qué cara mirará a sus hijos?
Un militar, un policía o un granadero es igual al que reprime y lesiona, pero su sueldo miserable está teñido en sangre lo mismo que sus manos. Si tan sólo fueran capaces de leer y comprender este poema...

Cuando las tropas asesinas invadieron y saquearon la casa de Pablo Neruda en Santiago, quemaron su biblioteca. Pero al fin "peritos en barbarie" arrojaron a las llamas algún libro sobre "cubismo" porque les sonó a "Cuba" y salvaron de la hoguera "El Capital" de Karl Marx porque, según ellos, tenía que ver con "capitalismo" y eso debía ser bueno. Esta anécdota es totalmente verdadera y la registra Hernán Uribe en su libro sobre Pablo Neruda.

Es posible que esa falta de información combinada con algún "enervante" que les agregan en la comida del cuartel, sea la causa de que no reaccionen y disparen sin piedad a sus compatriotas. Pero un día no muy lejano varios escuadrones despertarán y dirigirán sus armas hacia quienes les han ordenado asesinar... Y entonces "no quedará piedra sobre piedra" del edificio de las tiranías. ¡Así queda escrito y así será!
about 2 months ago
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