Cerbatanero

Cerbatanero

por Miguel Ángel Asturias

Muchas veces volvió el Cerbatanero
con los ojos más hondos que el desvelo.
-Cerbatanero di ¿dónde está el cielo?
-Ya Dios se lo llevó...
-¿Entero?...
-Entero,
y fue mejor...
-¿Por qué, Cerbatanero?
-Porque después, se llevará el anhelo,
la tierra quedará para el guerrero
y el mar irá detrás llorando el duelo.
-Cuando el hombre se cansa de ser hombre,
(¿de qué flor no hay aroma en tu cansancio?)
Dios se lleva lo bueno de la tierra,
bajan arcones de color de nube
para el aljófar, el rocío, el viento,
y el agua de los ríos, y en estuches
de fuentes irisadas van los sueños,
cabellos de mujer, senos nadando
y caritas de niños sonrosados.
-¿Se llevará a los niños?
-Se los lleva:
si los niños no ríen ni sonríen
de qué sirven los niños en la vida.
-Pero, Cerbatanero, ¿habrá cosechas?
-El campesino ya se siente falso,
trabaja humedecido de nostalgia.
Arar, sembrar, vivir para el guerrero.
Es mejor que se acaben las cosechas
que enantes eran fiestas, las vendimias
en que había la luz enamorada
del hombre en la dulzura de las vidas.
Cosechar ¿para qué?, si la matanza,
la ingratitud y la miseria es tanta,
como si fuera el triste resultado
de todas las industrias, tal industria.
La nupcia de los astros esta noche
sobre el dormido espacio de los seres.
Ciega y profunda oscuridad del suelo
sube a los pies. Adiós, Cerbatanero.

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Ya cuando pase el tiempo en que te espero,
cuando la beatitud de tus cariños
vuelvas a darme y nos sintamos niños

Y tú, desterrado:
Estar de paso, siempre de paso,
tener la tierra como posada,

Va pasando esta pena,
la pena de la vida,
la pena que no importa,

La luz corre desnuda por el río
huyendo sin cesar en lo movible
de la profundidad, del hondo frío

Credo en la Libertad, Madre de América
creadora de mares dulces en la tierra,
y en Bolívar, su hijo, Señor Nuestro

Ceñimos las diademas del fuego,
las diademas del hombre,
para defender nuestra heredad,

Recuerdo que en los días rosados de mi infancia,
la abuela…(¿de quién son los abuelos?, ¿de los niño …
solía por las noches, cuando la tibia in...

En rodillas de viento, galgo y huella
fuí tras de ti, mujer en mi presencia
transportado por ágil luz de estrella

¡Ah, suave afán, cabal e inútil pena,
clima de una piel tibia como un trino,
en secreto misterio la cadena

Madre, te bendigo porque supiste hacer
de tu hijo un hombre real y enteramente humano.
Él triunfará en la vida. Se marcha y es el caso

Tecún-Umán, el de las torres verdes,
el de las altas torres verdes, verdes,
el de las torres verdes, verdes, verdes,

Muchas veces volvió el Cerbatanero
con los ojos más hondos que el desvelo.
-Cerbatanero di ¿dónde está el cielo?

Intimo amigo del ensueño, Ulises
volvía a su destino de neblina,
un como regresar de otros países

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