Pequeño salmo de despedida

Pequeño salmo de despedida

by René Dayre Avella

Para Ángel, la otra mitad de mí.
 

Cuando me salga de ti
cuando rompa el cerco
que me tienden tus brazos,
no intentes retenerme.
 
Hazte a un lado
quédate fijo, inmóvil.
 
Una parte de mi quedó impresa
en el llanto enjugado en tu pañuelo.
 
No me busques en una lápida.
 
Me ocultaré junto al sol en cada ocaso,
búscame entonces al romper el alba
en la brisa que mueve los naranjos.
 
Yo haré camino despacio, lentamente
hasta encontrar un lugar para esperarte.
 
 

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Paseas tu sonrisa con los últimos rayos de este sol …
asciendes y desciendes por frágiles columpios
y escapas con esa monja que te grita maldit...

Hay palabras que acribillan el aire
y nos caen al fondo como pedradas.
La noticia de tu muerte, por ejemplo,

Abril es odioso.
Pone a soñar a los poetas.
Alborota a los púberes

Eres un punto diminuto
en la geografía de un país.
El ala negra de un totí.

Te sueño en un oscuro camerino
donde los actores se visten y se desvisten .
Te arropas de azul como los arlequines picassianos

Te sueño en medio de una plaza
de las que pintaba De Chirico.
Te envuelves en laxitud y te dejas llevar

Ahora que has partido
dinos por lo menos adónde te lleva ese camino
que no requiere de mapas, ni de brújula.

¿ Me reconoces ?.
Me nombran Art , Ringo o Rudy ...
El nombre no importa como tampoco importa mi nacion

En un viejo sillón de mimbre
-- el favorito de Musulungo --
está sentada la tristeza.

Aquel niño pudo tocar a la Muerte con sus manos ,
palpar su rostro,
acariciar tal vez su larga cabellera.

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