Los arrieros (1918)

Los arrieros

por César Vallejo

Arriero, vas fabulosamente vidriado de sudor.
La hacienda Menocucho
cobra mil sinsabores diarios por la vida.
Las doce. Vamos a la cintura del día.
El sol que duele mucho.
Arriero, con tu poncho colorado te alejas,
saboreando el romance peruano de tu coca.
Y yo desde una hamaca,
desde un siglo de duda,
cavilo tu horizonte y atisbo, lamentado,
por zancudos y por el estribillo gentil
y enfermo de una "paca-paca".
Al fin tú llegarás donde debes llegar,
arriero, que, detrás de tu burro santurrón,
te vas...,
te vas...

comments powered by Disqus
       

Misceláneas


Otros poemas de César Vallejo (leer al azar)


Arriero, vas fabulosamente vidriado de sudor.
La hacienda Menocucho
cobra mil sinsabores diarios por la vida.

Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo

En el rincón aquel, donde dormimos juntos
tantas noches, ahora me he sentado
a caminar. La cuja de los novios difuntos

Las personas mayores
¿a qué hora volverán?
Da las seis el ciego Santiago,

Quién hace tanta bulla y ni deja
testar las islas que van quedando.
Un poco más de consideración

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París –y no me corro–

Amada: no has querido plasmarte jamás
como lo ha pensado mi divino amor.
Quédate en la hostia,

Vengo a verte pasar todos los días,
vaporcito encantado siempre lejos...
¡Tus ojos son dos rubios capitanes;

Niños del mundo,
si cae España -digo, es un decir-
si cae

Te gusta Poeticous en Facebook?