Siempre planeo
un final espléndido
y ahora ni se
por dónde empezar.
Intro del asunto;
ando discreto
cargado de tinta
pa no malgastar.
Se me escapan
conceptos por las ramas,
juegan con los mensajes
por el jardín.
Y se burlan
de mí tras la ventana
las palabras que un día
fueron pa ti.
Mientras tanto
cocino las palabras;
doro metáforas,
corto a la juliana,
—ocho versos por estrofa—
y rebozan en harina
cero setenta y cuatro
onzas de pasión.
Y aunque camine a la deriva
no habrá callejón sin salida
vida perdida al desazón,
porque inspiro cada esperanza,
espero meditando hasta el alba:
buen billete a otra estación.

(2012)

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