(Solo están destinados a obsequiar flores aquellos que llevan un jardín dentro)

No hubo juicio final ni destellos de indulgencia. Por decisión unánime se aprobó su destierro. Dicen que fue por la intensa oscuridad de sus alas que delataban la ignominia de sus pecados. Un ángel negro en el cielo era la extensión viva de Lucifer.  Las huestes angelicales la lanzaron desde las alturas. Pero ellos no sabían lo que yo sé...
Anahuel escapaba todos los días y descendía a hurtadillas hasta llegar al planeta de los mortales. Entre las cenizas de la guerra rescataba a los moribundos e indefensos y los transportaba a un lugar seguro. Niños, mujeres, ancianos... en sus alas se refugiaban para  tocar un pedacito de cielo que permanecería por siempre en sus ojos. Así daba ella sus trozos de luz con su amor y esperanza; sembraba sueños en tierras hostiles, impedía que vidas humanas quedaran sepultadas entre los escombros del odio. Sus alas absorbían la maldad inherente a la guerra, pero eso no la detenía. En cada vida salvada ella palpaba la realización de una utopía de justicia, de salvación consigo misma al no ser indiferente al dolor ajeno.
No pudo explicar o tal vez no quiso impedir su expulsión. Quizá le dolió en demasía la frivolidad con que el asunto había sido abordado. Estaba extenuada de un paraíso sin matices. El color negro siempre se traducía en pecado y el blanco en pureza, no había espacio para los grises. ¿Quién cambiaría una tormenta de cenizas por un cielo de nubes blancas? ¿Quién plantaría rosas en los brazos de la guerra?  Nadie le creería, menos aún cuando todos esos ojos celestiales observaban la tierra a distancia, temerosos de los misiles y los fusiles. Y es que la grandeza de un corazón no se explica con palabras, se debe sentir con el alma. Para percibir luz en los demás primero se necesita poseer esa sensibilidad y brillar con soles propios. Tal vez eso fue lo que Anahuel pensó y por eso prescindió de su autodefensa.
Con el destierro se abrieron las puertas a su nuevo paraíso terrenal. Allí estaba su verdadero hogar, rodeada de los desamparados de este mundo. No la he vuelto a ver, pero dicen los que la han visto, que sus alas muestran un negro aterrador y varias heridas. Supongo entonces que muchas vidas han sido reivindicadas entre las “tinieblas” de sus alas.


(2016)

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Angélica
about 1 year

Así estamos, llenos de juicios. Todo el tiempo decidiendo qué está bien y qué está mal, qué es correcto y qué no lo es. Quién es bueno y quién es malo?

Yuneisy
Yuneisy
about 1 year

@Angélica: Desgraciadamente algunos ponen las reglas bajo juicios errados y cada vez entre los seres humanos en vez de existir puentes se erigen muros.

Ada Zoe
about 1 year

¡ Cuanta blelleza llena de realidad...!
Muchas veces, todo lo que parece no es y simplemente nos dejamos llevar por las apariencias o los estigmas sociales y bajo estos conceptos se han cometido muchas injusticias como es el caso de nuestra buena Anahuel, que de ángel negro solo tenía el color de sus alas, pero su corazón era de un blanco puro y reluciente.
Una vez más, me quito el sombrero y te lo envío junto a las olas del mar, para que te llegue lleno de esa brisa marina maravillosa.
Un abrazo

Yuneisy
Yuneisy
about 1 year

@Ada: 100% de acuerdo Ada! Estigmas sociales y códigos morales absurdos, superficiales y excluyentes que nos hacen sentir como extranjeros en nuestro propio hogar. Gracias a ti por leerme y por dejar tu opinión.Un abrazo de sol desde Cuba!! :)

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