Como dize el sabio, cosa dura e fuerte
es dexar la costunbre, el fado e la suerte;
la costunbre es otra natura, çiertamente:
apenas non se pierde fasta que viene la muerte.
 
E porque es constunbre de mançebos usada
querer sienpre tener alguna enamorada,
por aver solaz bueno del amor con amada,
tomé amiga nueva, una dueña ençerrada.
 
Dueña de buen linaje e de mucha nobleza,
todo saber de dueña sabe con sotileza,
cuerda e de buen seso, non sabe de vilAleza,
muchas dueñas e otras, de buen saber las veza.
 
De talla muy apuesta e de gesto amorosa,
loçana, doñeguil, plazentera, fermosa,
cortés e mesurada, falaguera, donosa,
graçiosa e donable, amor en toda cosa.
 
Por amor d’esta dueña fiz trobas e cantares,
senbré avena loca ribera de Henares;
verdat es lo que dizen los antiguos retráheres:
¡Quien en el arenal sienbra non trilla pegujares!
 
Coidando la yo aver entre las benditas,
dávale de mis donas, non paños e non çintas,
non cuentas nin sartal nin sortijas nin mitas,
con ello estas cantigas que son deyuso escriptas.
 
Non quiso reçevirlo, bien fuxo de avoleza,
fizo de mí bavieca; diz: ¡Non muestran pereza
los omnes en dar poco por tomar grand riqueza;
levadlo e dezidle que malmercar non es franqueza!
 
Non perderé yo a Dios nin al su paraíso
por pecado del mundo, que es sonbra de aliso;
non soy yo tan sin seso, que si algo he priso,
quien toma dar deve, dízelo sabio enviso.
 
Ansí conteçió a mí con la dueña de prestar,
como conteçió al ladrón que entrava a furtar,
que falló un grand mastín; començóle de ladrar;
el ladrón, por furtar algo, començóle a falagar.
 
Lançó medio pan al perro, que traía en la mano:
dentro ivan las çaraças, varruntólo el alano;
diz: ¡Non quiero mal bocado, non serié para mí sano;
por el pan de una noche non perderé quanto gano!
 
Por poca vïanda que esta noche çenaría,
non perderé los manjares nin el pan de cada día;
si yo tu mal pan comiese, con ello me afogaría,
tú furtarias lo que guardo e yo grand traiçión faría.
 
Al señor que me crió non faré tal falsedat,
que tú furtes su thesoro que dexó en mi fealdat:
tú levarías el algo, yo faría grand maldat;
¡vete de aquí, ladrón, non quiero tu poridad!
 
Començó de ladrar mucho, el mastín era mazillero;
tanto siguió al ladrón que fuyó de aquel çillero.
Así conteçió a mí e al mi buen mensajero
con aquesta dueña cuerda e con la otra primero.
 
Fueron dares valdíos, de que ove manzilla;
dixe: ¡Uno coida el vayo e otro el que lo ensilla!
Redréme de la dueña e creí la fablilla
que diz: ¡Por lo perdido non estés mano en mesilla!
 
Ca, segund vos he dicho, de tal ventura seo
que, si lo faz mi signo o si mi mal asseo,
nunca puedo acabar lo medio que deseo:
por esto a las vegadas con el Amor peleo.

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