o entra con:    ¿Olvidaste tu contraseña? | Únete
o entra con:
Zamudioadela222

Adela Zamudio

Nacer hombre

¡Cuánto trabajo ella pasa
Por corregir la torpeza
De su esposo, y en la casa,
(Permitidme que me asombre).
Tan inepto como fatuo,
Sigue él siendo la cabeza,
Porque es hombre!

            Si algunos versos escribe,
            De alguno esos versos son,
            Que ella sólo los suscribe.
            (Permitidme que me asombre.)
            Si ese alguno no es poeta,
            ¿Por qué tal suposición?
            —Porque es hombre.

Una mujer superior
En elecciones no vota,
Y vota el pillo peor.
(Permitidme que me asombre).
Con tal que aprenda a firmar
Puede votar un idiota
Porque es hombre.

            El se abate y bebe o juega.
            En un revés de la suerte:
            Ella sufre, lucha y ruega.
            (Permitidme que me asombre.)
            Que a ella se llame el “ser débil”
            Y a él se le llame el “ser fuerte”.
            Porque es hombre.

Ella debe perdonar
Siéndole su esposo infiel;
Pero él se puede vengar.
(Permitidme que me asombre.)
En un caso semejante
Hasta puede matar él,
¡Porque es hombre!

            ¡Oh, mortal privilegiado,
            Que de perfecto y cabal
            Gozas seguro renombre!
            En todo caso, para esto,
            Te ha bastado
            Nacer hombre.

Escribe un comentario...
Publicar
Received 979184332198473
Precisa, acertada, aguda y muy valiente es la Poeta (NO POETISA) Adela Zamudio.

En cualquier época resulta un acto heróico escribir denunciando tal injusticia histórica, la inequidad en los derechos de la mujer comparados con los del hombre. Desde las "Redondillas" de Sor Juana Inés de la Cruz puntualmente citadas por Lubia Castañeda Ruiz, hasta estas atinadas estrofas que seguramente indignaron a más de un "caballero" y una que otra dama de obtuso pensar.

¿Cuál es el origen de esta lamentable tara de desigualdad por género? Parece ser tan antigua como la humanidad. Quizá en tiempos remotos, en el despertar de la consciencia, al darse cuenta los varones de la enorme desventaja anatómica que tenían para el encuentro amoroso, inventaron toda una serie de tonterías para domeñar a la mujer y sentirse seguros: El hombre puede fallar en el acoplamiento, su compañera jamás.

Se empleó la fuerza bruta y el argumento de la sinrazón para implantar normas tendenciosas que a lo largo de milenios se convirtieron en "leyes indiscutibles" avaladas por religiones y mitos que aún perviven por desgracia en el lenguaje, las costumbres, el pensamiento y la publicidad.

Es injustificable que existan tantas regiones en el mundo donde las mujeres no pueden votar, ni opinar, ni tomar desiciones sobre su propio cuerpo (¡Van a la cárcel por ejercer un derecho tan elemental!); donde son lapidadas por estudiar o buscar su felicidad. Donde se les mutila por causa del imperdonable fanatismo.

Que poemas como el presente y nuestras grandes autoras, a fuerza de leerlas y releerlas nos ayuden a madurar como especie y algún día nos miremos como lo que somos, como iguales por naturaleza.
hace alrededor de 2 meses
Responder