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Dulce María Loynaz

Rodeada de mar por todas partes (Escrito por: Juan Ramón de la Portilla) Nadie escucha mi voz, si rezo o grito: soy isla asida al tallo de los vientos... Puedo volar o hundirme... Puedo, a veces, morder mi cola en signo de Infinito. –Dulce María Loynaz Intentemos un breve recorrido por la dilatada y rica existencia, tocada siempre por la magia de la poesía, de María Mercedes Loynaz Muñoz, o Dulce María Loynaz, la más grande escritora cubana del siglo veinte, galardonada en 1987 con el Premio Nacional de Literatura de su país y en 1992 con el premio Miguel de Cervantes. Publicó sus primeros versos en periódicos y revistas habaneros y su libro iniciático data de la ya lejana fecha de 1938. Este es el lindero de la época en que se vincula con grandes figuras del mundo hispanoamericano como Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Rafael Marquina, Carmen Conde, entre otras. Acoge en su casa, en las llamadas "juevinas" (las más afamadas tertulias literarias cubanas desde las organizadas en el siglo diecinueve por Domingo del Monte) a Emilio Ballagas, Gonzalo Aróstegui, María Villar Buceta, Angélica Busquet y otros intelectuales de la isla. Toda esta etapa sin par, que pudiéramos llamar de formación, se extiende hasta los años cuarenta y es narrada de manera inigualable en unas sui géneris memorias tituladas Fe de vida, que la autora dedica a su segundo esposo Pablo Álvarez de Cañas, periodista canario radicado en Cuba. No sin razón, alguna crítica ha visto en Fe de vida una suerte de novela de aventuras o romance, en el sentido que otorga Frye, por lo que creo un regalo esencial la consulta de un texto como este para potenciar cualquier análisis crítico o aquilatar la simple, primaria información. Si Dulce María Loynaz quiso siempre para sus textos poéticos una claridad meridiana como vía del entendimiento y del acceso al público, en su prosa logró algo un tanto diferente. Digo "logró", no buscó o pretendió, pues no me parece del todo justo desvincular demasiado su producción narrativa de sus ambiciones en verso. Desde la óptica de Fe de vida, no debe dejarse de reconocer el sutil nivel de "acompañamiento" que portan textos como Jardín o Un Verano en Tenerife junto a Poemas sin nombre y Últimos días de una casa. Mas tampoco hay que seguir muy al pie de la letra un razonamiento tan escasamente mensurable, si se obvia, por supuesto, la autocalificación de Jardín como novela lírica; esa obra, que alguna crítica ha estudiado como gran poema, tiene a su vez una narratividad intrínseca tan explosiva que puede pendulear del surrealismo al gótico, sin ser en definitiva patrimonio de lo uno ni de lo otro. Habría que tener en cuenta la crónica y aún el ensayo publicado por Dulce María Loynaz, para no pecar de exclusiones, pero es suficiente el hecho de que al deslindar en etapas históricas esta producción narrativa, podemos tomar como jalones o puntos de máximo fermento prosístico la novela Jardín, el libro de viajes Un verano en Tenerife y, por fin, Fe de vida, texto precursor, en muchos sentidos, de esa modalidad que es hoy tan usual en nuestros predios novelescos: la ficcionalización de la vida (o de parte de ella) de determinados escritores. La lista podría ser extensa, baste citar las Antimemorias de Bryce Echenique, Donde van a morir los elefantes de José Donoso o El pez en el agua de Mario Vargas Llosa. Fe de vida aparece como antecedente, pero sólo en un sentido escriturario, no así en lo tocante a las fechas de publicación, pues acontece con ese volumen lo que con otros de la producción narrativa de Loynaz (Ej. Jardín), que son demorados muchos años en espera de la publicación. Es ésta una característica que aleja a ese corpus narrativo del grupo de libros de poemas. Y habría que agregar también el reducido universo psicológico en que abunda la tríada en prosa, en lo relativo a personajes que no sólo son casi siempre los mismos, sino que a ratos logran trasvasar de un libro a otro. No constituye la excepción la Bárbara (protagonista) de Jardín, si se toma en cuenta la alta autorreferencialidad de este pequeño canon, desde el que la propia Dulce María Loynaz llegó a decir que Fe de vida vendría a ser algo así como la antítesis de su novela lírica y estaba poniendo un énfasis mayor en lo estilístico, en la condición poética de Jardín, mas algo de su peculiar personalidad, de su propia psicología y experiencia vital se filtró en la Bárbara de los retratos y las cartas, en el texto como un todo. Estas reflexiones, sin embargo, debemos hacerlas siempre desde la condición arquetípica de Bárbara, desde su ancestral curiosidad, por ejemplo, rasgo que la equipara con la Eva primigenia, qué duda cabe ya. Pero detengámonos en Jardín, cabeza visible de su producción narrativa, libro que en la actualidad, tras medio siglo de su publicación por Aguilar en España, sigue constituyendo un misterio y un reto para críticos y lectores. Novela circular, serpiente que se muerde la cola, al terminarla hemos forzosamente de volver al comienzo y hallamos entonces una línea inaugural que quizás antes repasamos con descuido y comprendemos que toda la travesía no ha sido más que una mirada entre dos instantes de luz, como si hubiésemos degustado un inmenso poema: Bárbara pegó su cara pálida a los barrotes de hierro y miró a través de ellos... Creo, sin embargo, importante referirme al trasunto de la ubicación epocal de la obra y, aunque no en aras de emplazamientos teleológicos, a los que por lo demás el texto se resiste, trataré de desvincular los dos "momentos de gloria" de este jardín exuberante, el año 1935 en que fue sembrado, con una etapa de gestación que hacia atrás llega a 1928, y el año 1951 en que la importante casa editora Aguilar lo lanza en España. Habría que considerar un tercer momento o florecimiento, en 1993, cuando, luego de la concesión del Premio Cervantes a Dulce María, se publica la obra por primera vez en Cuba y es conocida por generaciones de lectores y escritores hasta entonces refractarios a ella. Y es aquí (aunque tal vez un poco antes, después del otorgamiento en 1987 del Premio Nacional de Literatura en Cuba a la poetisa), que la crítica, en su mayoría, comienza a interrogar Jardín, con el consiguiente afán, que parece ser consustancial a la cátedra, de colocar la obra en su lugar en la Historiografía de las letras. Jardín, desde su triunfal, pero efímera irrupción, no apuntaba a otro lugar que a ese movimiento formidable por lo renovador en cuanto al trabajo lingüístico que dinamitó estructuras espacio-temporales, concepciones clásicas para entender las formas del relato e instaló definitivamente nuestra narrativa en el mundo. Nunca sabremos a ciencia cierta por qué Dulce María Loynaz demoró tanto su publicación, pero al final creo que no es asunto ni siquiera de segunda importancia cuando la tenemos anclada reciamente en ese inicio de los cincuenta, como pórtico de la nueva novelística. Es comprensible (es demostrable aún, con un poco de fatiga) esa canonización mutable que ha sufrido y sufre Jardín, debido a su naturaleza polivalente. Barroca, existencialista, surrealista, realista... Más lejos, pero también rozándola y no sólo porque la autora tenga el Premio Cervantes, está el Quijote, que es una novela de caballería, pero al mismo tiempo no lo es, por sus visos paródicos referidos a este género. Es por ello que prefiero, en el caso de un texto como el que nos ocupa, pasar por alto los deseos de encasillamiento y remitirme básicamente a las palabras, al lenguaje. Porque Jardín es una novela del lenguaje y, por extensión, una novela del boom. Establecido ya este presupuesto anoto el hecho, que no deja de ser curioso, de la ausencia de Jardín para la crítica sesentista que se ocupó del boom, enfrentando al principio opiniones muy autorizadas que trataron de neutralizar e incluso descalificar estas novelas renovadoras, tildándolas de pastiches, calcos, joycismos o pantagruelismos metafóricos. Pues estos críticos, de indudable valía, sin los cuales sería impensable entender desde su misma esencia esta estética emergente, ya que en muchos casos compartieron proyectos editoriales con los escritores o fueron, sencillamente, sus amigos, jamás incluyeron la novela de la Loynaz en alguna de las varias nóminas que propuso o autogeneró el boom. Y digo "autogeneró" por el hecho de que este fenómeno literario tuvo como protagonistas, en su mayoría, a escritores-intelectuales que, a su manera, y desde su dualidad de narradores-ensayistas, pugnaron por hacer inteligible el asunto en que estaban inmersos. Así topamos con la Historia personal del boom (1971) de José Donoso o los redescubrimientos que, poniendo en juego el prestigio e influencia alcanzados, practicaron Vargas Llosa con respecto a Martín Adán, Borges con su coterráneo Macedonio Fernández o Cortázar con el uruguayo Felisberto Hernández. Nadie reparó en Dulce María Loynaz, quizás debido a que los autores antes citados, con la excepción de Roberto Arlt, que en los años treinta sí logró una relativa publicidad, habían sido relegados a sus fronteras nacionales o al culto de una élite. Es de extrañar, sin embargo, este olvido, por dos razones de peso; primero, el texto en sí, Jardín como propuesta lingüística única en toda la década que divide el siglo; y segundo, lo visible de la personalidad de la autora, que para la fecha ya era considerada una de las cinco musas de América, junto a Gabriela Mistral, Delmira Agustini, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbouru. Dulce María, además, llevó una intensa vida social en Cuba, Estados Unidos y España en esa década en que también publicó su libro de viajes Un verano en Tenerife y su anecdótico poema Últimos días de una casa (ambos en 1958), fue propuesta por la Mistral para que se le concediera el Premio Nobel, dictó conferencias en importantes universidades y asistió a eventos culturales de primera magnitud donde figuró muchas veces como invitada de honor o fungió como presidenta; por si fuera poco, Jardín fue publicada por Aguilar, una de las editoriales más importantes del momento y la prensa especializada no dudó en calificar a la novela como uno de los acontecimientos más relevantes de las letras en idioma castellano en la primera mitad del siglo. En España, los críticos del periódico ABC la reseñaron oportunamente y halló además justa resonancia en la sensibilidad de los jóvenes intelectuales. En Cuba, personalidades de la talla de Emilio Ballagas y José María Chacón y Calvo no la pasaron por alto y en sus elogiosos comentarios y artículos la equipararon al Enrique de Ofterdingen de Novalis o a El castillo de Otranto de Walpole. ¿Cómo concebir, entonces, ese posterior olvido? ¿Por qué ni tan siquiera críticos de la sagacidad de Emir Rodríguez Monegal o Ángel Rama contaron con esta obra, con esta aventura del lenguaje? Pudieran aducirse, ya que no la personalidad retraída de la autora en los cincuenta, los hechos de que el boom no incluyó a mujeres, más dadas a la poesía, o el haber publicado una novela aislada en medio de su, ya para entonces, extensa producción versicular. Pero no sería justo dedicar varias páginas a Jardín sin referirnos, siquiera someramente, a uno de los textos más acabados y depurados estilísticamente que conoce, en todos los tiempos, el llamado género de viajes o, simplemente, literatura de viaje. Estoy hablando, por supuesto, de Un verano en Tenerife, publicado en Madrid 1958, también por Aguilar. Es curioso el hecho de que varias autorizadas opiniones de intelectuales españoles en la década de publicación de este libro remitiesen con insistencia a la cualidad de libro de viajes de esta obra y, sólo tangencialmente, se refiriesen a la funcionalidad de la prosa o al montaje de la historia, lo que ayuntado a una comprensión cabal del canario o el isleño, analizada con profundidad su psicología, hacen que el texto resista con sobriedad, pero firme, el paso de medio siglo y pueda leerse hoy con una total actualidad técnica. Articulistas como Eusebio García-Luengo no dudan en calificar al libro, aunque quizás de manera epidérmica, con una connotación turística evidente: Bella guía la que nos depara Dulce María Loynaz, sin que estas densas páginas tengan tal propósito estricto, pues las mejores guías son aquellas que proceden de la obra literaria escrita para satisfacer profundas apetencias del sentimiento y para recrearse simplemente en las bellezas que llaman a nuestro corazón. Lo demás, se da por añadidura. ("Un verano en Tenerife de Dulce María Loynaz", en: Índice de Artes y Letras, Madrid, a. XII, n. 120, ed. Española, diciembre de 1958, p. 27. Recogido como "Paisaje y aire de los tiempos" en Valoración Múltiple, Casa de las Américas y Letras Cubanas, La Habana, 1991, ed. Pedro Simón, p. 596) También a finales de esta década que media el siglo veinte, otro destacado escritor resalta en la prensa madrileña la salida del libro. Melchor Fernández Almagro, ensayista, historiador y crítico literario incorpora a su reseña elementos que validan otra vez lo descriptivo, insiste en el certero trazo de los retratos de personajes típicos y míticos de las islas, como el pirata Ángel García, y habla de ilustraciones, miniaturas y daguerrotipos, remedos de lienzos de Gauguin, con mucho color tropical. Nada que no se vuelque en lo importante de la toponimia a la hora de realzar la belleza de Canarias, hecho que ha de ir ligado, a estas alturas evidentemente, con exaltaciones más o menos atemperadas del carácter y el "alma" de los habitantes del archipiélago, fuente significativa de ascendencia de parte de los cubanos. Aunque hallamos en el artículo ciertos esbozos que apuntan a un desarrollo del tema del libro de viajes, lo que sin dudas hubiese redundado si no en exégesis al menos en aporte de elementos novedosos sobre el texto, debemos deplorar que esta veta se agote casi en sus comienzos y en cambio haya que aceptar una vez más el tópico del lirismo primario como punto de partida de todo análisis, incluso, recordando una vez más que "este, señores, no olvidarlo, es un libro escrito por una poetisa". Veamos: Un verano en Tenerife es un libro poético, una interpretación lírica de las Islas Canarias, pero no un suspiro nostálgico, aunque, metafóricamente, pudiéramos definir así la obra de Dulce María Loynaz poemática, en primer término y en alto grado, pero utilísima en cuanto es capaz de llevarnos allí y de conducirnos a lo largo de las costas y tierra adentro, del valle a las cumbres, con el increíble saber de un "cicerone" inverosímil. Nos dice lo que son las cosas: cada una bajo su nombre: árbol, flor, piedra labrada, emoción sobrevenida. En todo caso, la palabra exacta a punto: a más de la exactitud, la belleza. De ahí que la autora se de cuenta de un fenómeno estético más que lingüístico. "Hay palabras mágicas que no dicen sino cantan su sentido, lo pintan, de un solo trazo en el aire, y allí lo dejan por unos segundos, después de ya sonada la última sílaba." En el uso de esas palabras mágicas Dulce María Loynaz es diestrísima. Poetisa o poeta, en definitiva. Palabras mágicas, cualidad demiúrgica o totalizadora, palabras que no dicen sino cantan su sentido, palabras mágicas, la esencia de lo connotativo que no se deja explotar en un sentido, digamos, plural. Nuevamente el afán de potenciar la descripción, lo exteriorista por encima de las cargas polivalentes del signo. A la vuelta de medio siglo entiendo de una manera inversa el enunciado de que tenemos entre manos un fenómeno más estético que lingüístico. No puedo comulgar con tal aserto. De ser cierta la primera aseveración bastaría una lectura somera para comprender el texto dolorosamente erosionado por el tiempo, anquilosado en una época bucólica en la que, entonces sí, degustaríamos, por ejemplo, el dato pintoresquista, anecdótico, de la llegada por mar a Canarias. Es un ejemplo, repito, pero igual una impresión, un juicio de valor, no un arriesgado acercamiento por la vía del tropo, como ocurre casi siempre en este libro, aun cuando muchos convengan en aceptar aquel juicio de valor, colocado a partir de un mayestático: "dicen" (vox populi, conseja, halago, en todo caso encuesta de opinión), pero palabra augusta al fin: Sigamos desandando entonces esta madeja pletórica de símbolos y signos, sin flaquear hacia la concesión del texto como pintura o aguafuerte, pues este es otro de los guiños y ardides con que siempre enmascaró la autora una prosa que jamás dejó a su libre albedrío, que jamás descuidó, si no cómo entender su demora en dar a imprenta Jardín, ¿puliendo en silencio?, o su negativa a publicar o concluir otras proyectos narrativos como Mar muerto y Los caminos humildes. Creo que quien tuvo siempre como divisa para su producción literaria el no publicar todo lo que se escribiese, debió contar con razones mucho más fuertes que las del simple deslumbramiento o el éxtasis naturalista a la hora de catalogar Un verano en Tenerife como su prosa más acabada. Recordemos que 1958 es un año que demarca no sólo una etapa fecunda, activa y abarcadora en la obra de Loynaz sino también en su vida, como en la vida de sus contemporáneos cubanos. Veo este libro de viajes un recuento de su viaje mayor, visto metafóricamente, a perspectiva, siguiendo el desarrollo de su estilo y sus ambiciones estéticas, a partir de aquellas primeras publicaciones en verso en la década del treinta. Este año es, por tanto, un año de gracia, en el que los dos géneros por los que mostró preferencia nuestra autora le recompensan con sendas obras de singularidad y altísima calidad, viendo la luz casi al unísono en Aguilar, como hemos apuntado, el ya citado Un verano... y el extenso poema versicular, o breve cuaderno, Ultimos días de una casa. Hay libros en los que el impulso narrativo se agota en una trama primaria y evidente; de esos libros, que se cualifican como textos "sin dobleces" o "directos", por justificar una facilidad de lectura que en muchos casos (con notables excepciones, por supuesto) sólo es un mero pacto con la estulticia o la ramplonería, Un verano en Tenerife sería el extremo más alejado, la antípoda, y me parece que por ahí anda su mayor acierto... y también su mayor irrisión. Digo "irrisión" buscando morigerar lo burlesco, claro está, y pienso que como en otros casos al referirme a ciertas imposturas de la sutil obra narrativa de Dulce María Loynaz, habrá que matizar quedándonos entonces con el término más impreciso, pero a la vez más refinado, de "guiño". Y eso ha venido sucediendo desde que se concluyó el libro, según colofón a las doce y catorce minutos del jueves 10 de abril de 1958 en la finca Nuestra Señora de las Mercedes, cerca de La Habana, a los cinco años y ocho meses de haberse comenzado. A los cinco años y ocho meses, reparemos en esta declaración final, que quizás con una sutileza máxima se halle en contrapunto o discordia con la viveza que propone la exactitud no ya en las fechas sino en la hora y minutos en que se pone el punto final. Casi seis años que dan la medida del tiempo invertido en la redacción del texto, correcciones, dudas, vueltas al pasado e inspiración incluidos, lapso dilatado contra la brevedad de lo vivido en la visita a las islas afortunadas. ¡Y la crítica sólo repara en la condición directa o primaria, que no admitiría dobleces, digamos, del texto que lanza Aguilar a finales de esa década tremenda¡ Por eso hablo de otro guiño, otra irrisión, sólo que a manera generalizadora, el libro todo como una gran impostura, compuesto de una impresionante serie de capas de lectura o modos de aprehenderlo, y aquí ya estoy hablando en primer término del libro, no de las islas, esas islas que geográficamente mantienen en este presente igual latitud, pero que definitivamente no son las mismas. Mas el libro existe en su tiempo y ese tiempo se multiplica y adquiere, al igual que el lenguaje, un dinamismo propio, ajeno a la llana locación. El adjetivo es llana, en efecto, aunque podamos pensar de inmediato en la palabra Teide. Recuerdo una frase de Dulce María Loynaz en carta enviada a su amiga Julia Rodríguez Tomeu en 1939 y publicada en Cartas que no se extraviaron (Ed. Hermanos Loynaz, Fundación Jorge Guillén): "La Geografía es una de tantas mentiras deliciosas que se dicen a los niños... Cuando dejé de creer en ella, comencé a envejecer". Ya vemos como esta autora fue convirtiéndose con sutileza, pero con pasión, en la gran escritora que hoy sabemos definitiva e imprescindible, por lo que he abundado algo más en su cualidad como narradora, acaso una faceta menos conocida de su producción, aunque lo que siempre la signó fue su enorme vocación lírica, desde que diese a conocer sus primeros poemas en 1920 en el periódico La Nación (luego mantendría crónicas semanales en los rotativos El País y Excélsior) y continuase luego colaborando en otras publicaciones seriadas de los años cuarenta y cincuenta en la isla como Social, Grafos, Diario de la Marina, El Mundo, Revista Bimestre y en la célebre Orígenes de Rodríguez Feo y Lezama Lima. Considerada como la máxima exponente del intimismo posmodernista, su expresión lírica ha plasmado con sencillez y eficacia los temas esenciales del hombre y en sus versos logra conjugar con mano maestra lo universal y lo autóctono. Ejemplifiquemos con fragmentos de un texto pletórico de ínsita cubanía. Este río de nombre musical llega a mi corazón por un camino de arterias tibias y temblor de diástoles (...) El no tiene horizontes de Amazonas ni misterios del Nilo, pero acaso ninguno le mejore el cielo limpio ni la finura de su pie y su talle (...) Yo no diré que él sea el más hermoso (...) ¡Pero es mi río, mi país, mi sangre! "Al Almendares", poema de intensa belleza sentimental, fusión emocionada de patria y naturaleza con la simplicidad de una corriente apacible. Fiel exponente de la poesía pura, considerada figura de primera fila dentro del conjunto de escritores iberoamericanos, es Dulce María Loynaz una de las voces líricas más puras del arte poético cubano en este siglo y mito de las letras en esta parte del mundo. Su poesía posee una amplia gama de registros y llega a diversas sensibilidades. Nótese la sutileza de esta dupla versicular, en la que reside, sin embargo, todo un orbe de implicaciones: ¿Y esa luz? Es tu sombra... O reparemos en esta explosiva declaración de amor (o al amor) que es el poema LXI de los Poemas sin nombres: En el valle profundo de mis tristezas, tú te alzas inconmovible y silencioso como una columna de oro. Eres de la raza del sol: moreno, ardiente y oloroso a resinas silvestres. Eres de la raza del sol, y a sol me huele tu carne quemada, tu cabello tibio, tu boca oscura y caliente aún como brasa recién apagada por el viento. Hombre del sol, sujétame con tus brazos fuertes, muérdeme con tus dientes de fiera joven, arranca mis tristezas y mis orgullos, arrástralos entre el polvo de tus pies despóticos. ¡Y enséñame de una vez -ya que no lo sé todavía- a vivir o a morir entre tus garras! Serenidad luminosa, poesía musical, hallazgos de expresión inusitados, brillo de la palabra, poesía interior, como callada y meditativa, todo eso puede definir a nuestra autora, todo eso se nos revela en la lectura de sus textos, viaje a través de mares y de ríos, versos en los que percibimos el fulgor de nuestra isla... y el avatar de sus criaturas, al ser, ella misma, especial criatura de isla. Rodeada de mar por todas partes, soy isla asida al tallo de los vientos... Nadie escucha mi voz, si rezo o grito: Puedo volar o hundirme... Puedo, a veces, morder mi cola en signo de Infinito. Soy tierra desgajándome... Hay momentos en que el agua me ciega y me acobarda, en que el agua es la muerte donde floto... Pero abierta a mareas y a ciclones, hinco en el mar raíz roto. Crezco del mar y muero de él... Me alzo ¡para volverme en nudos desatados...! ¡Me come un mar batido por las alas de arcángeles sin cielo, naufragados! Igualmente, logra concitar una maravillosa riqueza de matices, situaciones y acordes espirituales. Quiero ejemplificar la nostalgia o la melancolía o el desamor, con estos versos desolados del poema "Viajero": Yo soy como el viajero que llega a un puerto y no lo espera nadie: soy el viajero tímido que pasa entre abrazos ajenos y sonrisas que no son para él... Como el viajero solo que se alza el cuello del abrigo en el gran muelle frío... Fueron innumerables las condecoraciones, reconocimientos y homenajes que mereció esta autora. Pero no quiero dejar de mencionar el hecho de que en 1992 en Curazao, durante el III Congreso de Mujeres del Caribe, fue seleccionada como la poetisa más distinguida de la región en el siglo veinte. Finalizo rememorando su más alto logro literario, el Cervantes, premio que la instaló nuevamente, ya en el ocaso de su vida, en los planos más estelares del mundo literario iberoamericano. Casi hasta el final de sus días mantuvo una fructífera actividad intelectual. Al amanecer del día 27 de abril de 1997, a los 94 años, falleció en su antigua mansión de la barriada de El Vedado, rodeada de obras de arte, recuerdos de viaje y una decena de perros, gozando del reconocimiento generalizado y universal dentro de las letras en lengua española. Referencias Juan Ramón de la Portilla—http://bib.cervantesvirtual.com/bib_autor/Loynaz/obra.shtml

Pablo Neruda

Pablo Neruda (Seudónimo de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto; Parral, Chile, 1904-Santiago de Chile, 1973). Poeta chileno. Comenzó muy pronto a escribir poesía, y en 1921 publicó La canción de la fiesta, su primer poema, con el seudónimo de Pablo Neruda, en homenaje al poeta checo Jan Neruda, nombre que mantuvo a partir de entonces y que legalizó en 1946. Su madre murió sólo un mes más tarde de que naciera él, momento en que su padre, un empleado ferroviario, se instaló en Temuco, donde el joven Pablo Neruda cursó sus primeros estudios y conoció a Gabriela Mistral. Allí también comenzó a trabajar en un periódico, hasta que a los dieciséis años se trasladó a Santiago, donde publicó sus primeros poemas en la revista Claridad. Tras publicar algunos libros de poesía, en 1924 alcanzó fama internacional con Veinte poemas de amor y una canción desesperada, obra que, junto con Tentativa del hombre infinito, distingue la primera etapa de su producción poética, señalada por la transición del modernismo a formas vanguardistas influídas por el creacionismo de Vicente Huidobro. Los problemas económicos indujeron a Pablo Neruda a emprender, en 1926, la carrera consular que lo llevó a residir en Birmania, Ceilán, Java, Singapur y, entre 1934 y 1938, en España, donde se relacionó con García Lorca, Aleixandre, Gerardo Diego y otros componentes de la llamada Generación del 27, y fundó la revista Caballo Verde para la Poesía. Desde su primer manifiesto tomó partido por una «poesía sin pureza» y próxima a la realidad inmediata, en consonancia con su toma de conciencia social. De allí pasó a México, y más tarde viajó por la URSS, China y los países de Europa Oriental. Tras este viaje, durante el cual Neruda escribió poemas laudatorios y propagandísticos y recibió el Premio Lenin de la Paz, volvió a Chile. A partir de entonces, la poesía de Pablo Neruda inició una nueva etapa en la que la simplicidad formal se correspondió con una gran intensidad lírica y un tono general de serenidad. Su prestigio internacional fue reconocido en 1971, año en que se le concedió el Premio Nobel de Literatura. El año anterior Pablo Neruda había renunciado a la candidatura presidencial en favor de Salvador Allende, quien lo nombró poco después embajador en París. Dos años más tarde, ya gravemente enfermo, regresó a Chile. De publicación póstuma es la autobiografía Confieso que he vivido. Referencias Biografías y Vidas — http://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/neruda.htm

Joaquín Sabina

Joaquín Ramón Martínez Sabina (Úbeda, Jaén, 12 de febrero de 1949), conocido artísticamente como Joaquín Sabina, es un cantautor y poeta español de éxito en países de habla hispana. Ha publicado catorce discos de estudio, cuatro en directo y tres recopilatorios y colaborado con distintos artistas cantando dúos y realizando otras colaboraciones. También compone para otros artistas como Ana Belén o Miguel Ríos entre otros. Los álbumes en directo son grabaciones de actuaciones en las que ha intervenido en solitario o junto con otros artistas: La mandrágora (1981), junto a Javier Krahe y Alberto Pérez; Joaquín Sabina y Viceversa en directo (1986), junto a la banda Viceversa; Nos sobran los motivos (2000), Dos pájaros de un tiro (2007); Dos Pajaros Contraatacan (2012), junto a Joan Manuel Serrat. En su faceta literaria ha publicado nueve libros con recopilaciones de letras de canciones o poemas publicados en el semanario Interviú. En el año 2001 sufre un leve infarto cerebral que pone su vida en peligro, recuperándose unas pocas semanas más tarde sin sufrir secuelas físicas, pero el incidente influye en su forma de pensar y se ve inmerso en una importante depresión, lo que le lleva a abandonar los escenarios un tiempo. Tras superarla, publica Dímelo en la calle (2002), al que seguiría su decimoctavo álbum, Alivio de luto (2005). El 17 de noviembre de 2009 publica Vinagre y rosas, su último álbum por el momento, del que ha vendido 200.000 copias en tan sólo un mes de su lanzamiento consiguiendo tres discos de platino. Primeros años Joaquín Sabina nace el 12 de febrero de 1949 en la localidad de Úbeda (Jaén), segundo hijo de Adela Sabina del Campo, ama de casa y de Jerónimo Martínez Gallego, inspector de policía. Cursa sus estudios primarios con las monjas Carmelitas y con catorce años comienza a escribir poemas y a componer música en una banda formada con sus amigos llamada Merry Youngs, que se dedicaban sobre todo a versionar a cantantes de rock como Elvis Presley, Chuck Berry o Little Richard. Por esa época, tiene a su primera novia, Chispa, que le sirve como inspiración para crear algunos poemas de amor. Esta relación es un poco accidentada ya que el padre de Chispa, un notario de Úbeda, se opone desde un principio a esta relación y se la lleva consigo algunos años después, siendo Joaquín universitario, a Granollers con el fin de apartarla definitivamente de él. Pero Joaquín emprende, en compañía de un amigo, un viaje en su busca, instalándose en una tienda de campaña junto a la casa familiar de Chispa. Los dos jóvenes se escapan juntos recalando finalmente en el Valle de Arán (Lérida), donde viven juntos unos días. Posteriormente cursa el bachillerato en los Salesianos. En esa época sigue escribiendo versos y lee a Fray Luis de León, Jorge Manrique y José Hierro pero también a Marcel Proust, James Joyce y Herbert Marcuse. El día en que aprobó cuarto y reválida su padre quiso recompensar a Joaquín con un reloj de pulsera, a lo que él se negó manifestando que prefería una guitarra, siendo satisfecha dicha petición. En cambio, su hermano mayor sí que aceptó el reloj y, según Joaquín, ese pequeño detalle sería el que los empezaría a distanciar: su hermano se acabaría convirtiendo, como el padre de ambos, en policía y él en cantante. Exilio en Londres En 1968 se traslada a Granada para matricularse en la Facultad de Filosofía y Letras e iniciar los estudios de Filología Románica en la universidad, donde descubre la poesía de César Vallejo y Pablo Neruda. Joaquín vive por primera vez con una mujer, llamada Lesley, y prepara su tesis de español en Granada. Su ideología izquierdista le lleva a relacionarse con movimientos contrarios al régimen franquista. Este mismo año, cuando se proclamó el estado de excepción, su padre, que era comisario en Úbeda, recibe la orden de detenerle por pertenecer al Partido Comunista. En 1970 comienza a colaborar con la revista Poesía 70, compartiendo páginas con Luis Eduardo Aute o Carlos Cano. En ese mismo año lanza un cóctel molotov contra una sucursal del Banco de Bilbao en Granada en protesta por el Proceso de Burgos, por lo que se ve obligado a exiliarse. Al carecer de pasaporte, no puede salir inmediatamente del país, pero conoce a un hombre, Mariano Zugasti, que, tras unas horas de conversación, le cede el suyo.2 Con nombre falso y acompañado de Lesley, Joaquín pone rumbo a París, donde pasa unos meses, y posteriormente a Londres, donde vive como squatter (okupa) durante su primer año de estancia en la ciudad. Joaquín necesita sensibilizar a la opinión pública a su favor, ya que de otro modo sería repatriado a España, y gracias a Lesley consigue que le hagan una entrevista y presente su caso. El Daily Mirror publica que a su vuelta a España le espera la pena de muerte, hecho totalmente falso, pero consigue que las autoridades británicas le concedan el asilo político por un año. Se marcha a Edimburgo con Lesley a vivir. Permanecen allí cuatro meses, tras los cuales Joaquín se marcha a Londres abandonando a Lesley. Durante esta época su casa en Londres sirvió de refugio para miembros de la banda terrorista ETA. Años más tarde afirma que «la izquierda de este país, a la que orgullosamente he pertenecido y creo pertenecer, debiera pedir perdón por su complacencia con ETA durante muchos años. Yo tuve en mi casa de Londres a etarras y era una gente encantadora que pegaban tiros en la nuca, algo que nos parecía una cosa muy graciosa en ese momento. Y hacíamos mal. Porque de aquellos polvos vinieron estos lodos. Así que creo que la gente como yo está muy obligada a estar muy en contra y a decirlo muy alto por cobardes que sean. Y yo lo soy como el que más». Colabora en Londres con el Club Antonio Machado, uno de los centros frecuentados por emigrantes y exiliados. En la capital inglesa escribe sus primeras canciones y organiza un cineclub donde se exhiben películas de Luis Buñuel, prohibido entonces en la España franquista. Reconstruye el grupo de teatro Juan Panadero y monta polémicas obras teatrales como La excepción de la regla, de Bertolt Brecht, y El cepillo de dientes, de Jorge Díaz. Se gana la vida cantando en el metro, restaurantes y cafés. En 1974, según una de las anécdotas más divulgadas sobre su vida, actuó ante George Harrison, quien celebraba su cumpleaños en un bar local llamado Mexicano-Taverna. El ex-beatle le dio una propina de cinco libras. En algunas entrevistas, Sabina ha relatado que conserva el billete que recibió como un tesoro, pero en otras ocasiones ha desmentido su propia leyenda («En realidad, me los bebí aquella misma noche»). Durante ese tiempo mantiene una relación con una chica llamada Sonia. En 1976 publica el libreto de canciones Memorias del exilio y comienza a organizar conciertos para la colonia de exiliados españoles en Inglaterra, donde actúan Paco Ibáñez, Lluís Llach, Francesc Pi de la Serra o Elisa Serna. Estos versos constituirían el grueso principal dos años más tarde de su primer disco, Inventario. El libro fue editado por la Editorial Nueva Voz, con una tirada de 1.000 ejemplares que el propio Joaquín se encargó de distribuir por el área de Portobello Road, vendiendo hasta el último de ellos gracias a su don de gentes y a las muchas amistades trabadas en el más de medio lustro transcurrido en la capital británica.3 Más tarde compone la banda sonora de la serie The Last Crusade, de la BBC. Regreso a España En el año 1977, tras la muerte de Franco, consigue volver a España gracias a un pasaporte legal facilitado por Fernando Morán, cónsul español en Londres. En ese mismo año se casa con Lucía Inés Correa Martínez, una argentina que había conocido en Londres durante su exilio. La ceremonia de enlace, eclesiástica, tuvo lugar el 18 de febrero de 1977. En realidad el enlace se celebra con el único propósito de conseguir el «pase de pernocta» (permiso que se da a los soldados para que puedan ir a dormir a sus casas) en el cuartel durante el servicio militar que se había visto obligado a cumplir en Mallorca tras regresar a España. Esto le permite trabajar en el diario local Última hora. En 1978 se instala en Madrid con su mujer y consigue editar su primer LP, Inventario. El director de la discográfica CBS, Tomás Muñoz, le había ofrecido su primer contrato con la referencia de su tema «¡Qué demasiao!», que por aquel entonces, interpretada por el cantante «Pulgarcito», sonaba en Popgrama, espacio de Televisión Española presentado por Carlos Tena. De esa forma comenzó a actuar en el circuito de bares madrileños y en los mítines electorales del PSP, UGT, PCE y PSOE, así como en actos de la CNT. En esa época trabajó como entrevistador de Carta de España. Al año siguiente comienza a cantar junto a Javier Krahe y Alberto Pérez en el sótano del café madrileño La mandrágora.5 Uno de los temas que interpretan es «Con su bikini», versión paródica del tema de Bob Dylan «Man Gave Names To All The Animals» que, según parece, el propio autor le prohibió tocar. Al local acude un día el periodista Fernando García Tola, que los invita a su programa de televisión Esta noche, presentado por Carmen Maura. Tras su primer disco, abandona el perfil prototípico del cantautor, ya que, según él mismo afirma, el uso de ese término le hace sentir como si le pusieran un ladrillo en la cabeza y «poeta» le parece «un traje que le queda demasiado ancho». En 1980 publica su segundo trabajo, Malas compañías, álbum en el que destacan varios temas que se convertirán en clásicos, como «Calle Melancolía» o «¡Qué demasiao!», pero muy especialmente «Pongamos que hablo de Madrid», convertido para muchos en una especie de himno oficioso de la ciudad y que fue grabado primero por Antonio Flores, versión que alcanzó el número 1 en el programa de radio Los 40 Principales. En 1981 aparece La mandrágora, disco grabado en directo junto con Krahe y Pérez en el que intentan recoger el espíritu de sus actuaciones en el local. Alterna sus conciertos en pubs con la traducción de éxitos de la canción italiana para la discográfica CBS y empieza a componer para otros artistas como Miguel Ríos y Ana Belén. Comienza a actuar con la que sería su primera banda, Ramillete de virtudes y le añade a su viejo repertorio nuevas composiciones cada vez más orientadas hacia el rock y con más ritmo como «Pisa el acelerador» y «Juana la Loca», canciones que, poco después, formarían parte del que sería su tercer elepé (sin contar el disco grabado en La mandrágora), Ruleta rusa, publicado en 1983. En 1984, escribe para Diario 16 un artículo de bienvenida a Bob Dylan y ese mismo año graba con Gloria van Aerssen, de Vainica Doble, «Con las manos en la masa», la sintonía del programa de cocina homónimo de Elena Santonja en RTVE. Durante la temporada 1983-1984 actúa además asiduamente en el programa de TVE Si yo fuera presidente, de Fernando García Tola. Poco después Sabina y Krahe decidieron separarse artísticamente para evitar repetirse. En 1985 abandonó CBS y se marchó a Ariola a cambio de la libertad artística y algo de dinero. Ese mismo año comienza a trabajar con Viceversa, banda con la que en 1985 saca el álbum Juez y parte y, un año después, el disco en directo Joaquín Sabina y Viceversa en directo, grabado en el Teatro Salamanca de Madrid y que cuenta con la participación como invitados de Javier Gurruchaga y Ricardo Solfa, que interpretan temas de su anfitrión, y de Luis Eduardo Aute, que le dedica la canción «Pongamos que hablo de Joaquín». El álbum es un éxito de ventas y supone su salto al gran público. Participó en las fiestas a favor de un referéndum para la salida de España de la OTAN. Además, estrena Si te he visto no me acuerdo, una canción que glosaba los tres años de gobierno socialista de Felipe González y en las elecciones municipales apoya a su amigo Juan Barranco, candidato a la Alcaldía de la capital.8 Además, en marzo de ese mismo año publica De lo cantado y sus márgenes, un conjunto de textos que reúne gran parte de los textos que formaron parte de Memorias del exilio y de las canciones de Inventario. El éxito multitudinario Los éxitos comienzan a sucederse con la publicación de sus siguientes elepés. En 1987 consolida su éxito con la venta de más de 400.000 copias de Hotel, dulce hotel. Su antigua compañía, viendo el éxito del artista, decide editar, sin su consentimiento, un recopilatorio al que titula Joaquín Sabina y todos sus éxitos. Deja de actuar con el grupo Viceversa y se asocia con Víctor Claudín y Pedro Sauquillo para dirigir la sala de conciertos Elígeme, en el barrio de Malasaña de Madrid. En 1988 edita El hombre del traje gris, que meses más tarde presenta en la Plaza de Toros Las Ventas de Madrid. Acto seguido realiza una multitudinaria gira por México, Argentina y Venezuela. En ese trabajo se incluye la banda sonora, escrita por Joaquín junto a Pancho Varona, retocada de la película Sinatra, dirigida por Paco Betriu, y protagonizada por Alfredo Landa y Maribel Verdú. Sabina aparecía en un papel secundario.5 Ese mismo año produce un álbum doble en directo del trío madrileño Los Chichos. Tiempo más tarde consigue el divorcio de Lucía, su mujer. En 1989 funda junto a Pancho Varona, convertido en su inseparable guitarrista, Ripio, empresa editorial con la que a partir de ese momento registrará todas sus canciones. En este mismo año, el 16 de enero, Joaquín es padre por primera vez, teniendo una hija, Carmela Juliana, fruto de su relación con Isabel Oliart, y a quien le dedicó la canción «Ay, Carmela» de su disco Vinagre y rosas de 2009. Otra vez su antigua discográfica, y una vez más sin el consentimiento del artista, edita otra compilación: Mucho Sabina. Los discos y las giras se suceden en el comienzo de los noventa, con la publicación de Mentiras piadosas (1990), Física y Química (1992), del cual se venden más de un millón de copias y en el que cuenta con la colaboración de Andrés Calamaro en el tema «Pastillas para no soñar» y que populariza en Sudamérica a través de una macrogira internacional de 188 conciertos, y Esta boca es mía (1994). El 26 de julio de 1992 nace su segunda hija con Isabel Oliart, Rocío, y comienza una relación sentimental con la modelo mallorquina Cristina Zubillaga. En 1994 participa, junto a otros artistas, en los actos de protesta por el cierre del madrileño teatro Alfil. En las elecciones legislativas de junio, deja clara su postura política apoyando a Izquierda Unida. Este mismo año participa, junto con otros importantes artistas, en la gira Mucho más que dos de Ana Belén y Víctor Manuel. En 1995 colabora en el programa de televisión Hermida y compañía, presentado por Jesús Hermida. En 1996 publica Yo, mi, me, contigo, disco que le lleva de gira en compañía de Los Rodríguez dando más de 30 conciertos que se iniciaron el 18 de julio en Gijón (Asturias) y continuaron por diversos países de Latinoamérica (Perú, México, Chile, Argentina y Uruguay). El disco es el número uno de la lista de ventas de la Asociación Fonográfica y Videográfica Española (AFYVE), con 80.000 copias vendidas en su primera semana en el mercado.5 En él se incluye la canción «Y sin embargo» de la que Joaquín afirma : «Es mi canción de amor preferida». En 1997, año en que es recibido por Fidel Castro, con quien conversa durante cinco horas, se embarca en un proyecto con el músico argentino Fito Páez, que admira las cualidades poéticas de Sabina. El resultado es el disco Enemigos íntimos, que sale a la venta en España en 1998, aunque la gira promocional programada es suspendida por desavenencias entre los dos músicos. En esa oportunidad se cancelan más de 70 conciertos que tenían vendidos y promocionados alrededor del mundo. El escándalo es mayor cuando se conoce una carta que el mismo Joaquín Sabina le había escrito a Fito Páez en forma de poesía, donde resumía los motivos que determinaron el final de su relación laboral: «El rol del patito feo, no me va te lo aseguro, y menos el de hombre duro, que a ti te cuesta tan poco» recitaba Joaquín en la mencionada carta. Joaquín hace una gira en solitario por teatros llamada Sabina, viuda e hijos en paños menores, de importante éxito y que destaca por la gran duración de los recitales, que llegan a las tres horas. En este tour se acompaña sólo de tres músicos: Pancho Varona (guitarra), Antonio García de Diego (guitarra y teclados) y Olga Román (coros, percusiones y guitarra). Tras romper con Cristina Zubillaga, comienza a salir con una porteña de 23 años, Paula Seminara, relación que duró un año y medio. En 1999 publica 19 días y 500 noches, disco que vende más de 500.000 copias en España y que le hace ganar cuatro de los Premios de la Música de la Sociedad General de Autores de España (SGAE) del año 2000, además del Premio Ondas a la mejor canción. Dentro de este disco se encuentran «Una canción para la Magdalena» y «Noches de boda», dos de las canciones preferidas de Joaquín. Ese mismo año su discográfica le rinde un homenaje en el Hotel Palace de Madrid para conmemorar la venta de más de cuatro millones de discos desde su primer trabajo en dicha discográfica, Juez y parte, hasta 19 días y 500 noches. En diciembre de ese mismo año participa en el segundo concierto organizado por Los 40 Principales, Principales Solidarios, junto a La Oreja de Van Gogh, Hevia y Celtas Cortos para recaudar fondos destinados a los refugiados del conflicto de Los Balcanes. En 2000 le fueron otorgados cuatro de los cinco galardones a los que optaba en los Premios de la Música en las categorías de Mejor autor pop, Mejor artista pop, Mejor disco del año y Mejor canción del año por «19 días y 500 noches».14 Además comienza la gira acústica Nos sobran los motivos, una revisión mejorada de En paños menores. En septiembre termina la gira eléctrica de 19 días y 500 noches. El 6 de noviembre de ese mismo año recibe el Premio Ondas a la Mejor Canción por «19 días y 500 noches». Problemas de salud La madrugada del 24 de agosto de 2001, tras la publicación ese mismo año del álbum Nos sobran los motivos, doble disco en directo, recopilatorio de la gira del mismo nombre, sufre un leve infarto cerebral que pondrá su vida en peligro. Aunque pocas semanas más tarde se recupera sin sufrir secuelas físicas, el incidente influye en su forma de pensar y se ve inmerso en una importante depresión. Todo esto hace recapacitar a Sabina sobre su modo de vida y su relación con las drogas por lo que decide dejar de consumir cocaína y afirmaría que «por las drogas sólo siento nostalgia». Sin embargo, en la entrevista durante el documental Joaquín Sabina - 19 días y 500 noches él mismo indica que había dejado de consumir cocaína cuatro meses antes de su accidente cerebro-vascular. Durante ese tiempo también logra dejar de fumar durante 8 meses y llega a confesar que «fueron los ocho meses más largos de mi vida». Decidido a relanzar a su amiga María Jiménez, le cede sus temas para que lance el disco Donde más duele (canta por Sabina), cantando con ella el tema «Con dos camas vacías». En 2002, año en que posa desnudo para El País Semanal,1 sale a la venta el libro Con buena letra, que incluye ilustraciones y las letras de todas sus canciones, y el disco Dímelo en la calle, que la crítica considera como uno de los álbumes más importantes de ese año, y que se da a conocer con el sencillo «69.G». También incluye el tema «Como un dolor de muelas», escrito parcialmente por Pancho Varona y el subcomandante Marcos, portavoz del EZLN y líder del levantamiento zapatista en Chiapas (México), el 1 de enero de 1994. Este disco también incluye la canción «Semos diferentes» que forma parte de la banda sonora de la película Torrente : Misión en Marbella y por la que obtiene una nominación a los Premios Goya de 2002 como «Mejor Canción Original». Sabina suspende la gira programada para promocionar el álbum argumentando problemas en las cuerdas vocales, aunque posteriormente haría público que el verdadero motivo fue la depresión que sufría. Sin embargo, en abril de 2003 saca un nuevo disco doble, Diario de un peatón, que integra Dímelo en la calle con un segundo CD donde presenta algunos de sus temas recientes y otros antiguos que seguían inéditos. En el disco cuenta con la colaboración de Pablo Milanés en «La canción más hermosa del mundo», que antes ya había versionado con Pasión Vega. En este tiempo sigue bajo los efectos de la depresión y reduce su actividad musical, pero potencia enormemente su faceta literaria como poeta. Como muestra de apoyo, surge el proyecto que finalizaría con el disco Entre todas las mujeres (voces de mujer cantan a Joaquín Sabina), aparecido en octubre de 2003, donde trece artistas femeninas, como Rosario Flores, Ana Belén, Chavela Vargas o Julieta Venegas, versionan varios de sus temas. Pese a su enfermedad, compone e interpreta en 2003 ´«Motivos de un sentimiento», el himno del Centenario del club de fútbol del que siempre se ha declarado fiel seguidor, el Atlético de Madrid. Joaquín se encarga de dar forma a tres versiones diferentes: una instrumental, otra al estilo de las chirigotas gaditanas y una última con sonido rock and roll, ésta última cantada por Rosendo Mercado, Germán «Mono» Burgos, Lichis (cantante de La cabra mecánica), Josele Santiago y él mismo. En 2004 crea con unos socios el restaurante La Cantina de la Mordida, en Madrid. Este mismo año compone la canción La rubia de la cuarta fila para la banda sonora de la película Isi/Disi. Amor a lo bestia, con la que obtiene de nuevo una nominación a los Premios Goya de 2005 como Mejor Canción Original.21 También participa en el proyecto colectivo en homenaje al poeta Pablo Neruda en su centenario, de título Neruda en el corazón. Recuperación, nuevos discos y más giras En 2005, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, le ofrece ser el pregonero de las fiestas de San Isidro Labrador, patrón de la ciudad, honor que Sabina acepta componiendo un pregón en verso que tuvo gran acogida popular. Publica el disco Alivio de luto y gracias a ello y a su dedicación a la literatura logra salir de la depresión. Publica Con buena letra , un libro que contiene letras de canciones escritas por encargo o para amigos, para cine y televisión, y correspondientes a su disco Alivio de luto. Regresa a los escenarios con la Gira Ultramarina, en formato acústico y en pequeños escenarios o teatros, y supone el retorno del artista después de más de tres años de inactividad, rodeado de sus músicos habituales, Pancho Varona, Olga Román, Antonio García de Diego y Pedro Barceló. Uno de los conciertos de esta gira, en la ciudad de Gijón, es suspendido por una laringitis aguda, lo que da una vez más lugar a comentarios en la prensa y entre el público acerca de su estado de salud. En el año 2006, tras concluir la Gira Ultramarina, comienza otra serie de conciertos bajo el nombre Carretera y top manta. Esta referencia a la piratería musical le lleva a un agrio enfrentamiento con el cantante Ramoncín, miembro de la junta directiva de la SGAE. La gira tuvo carácter eléctrico y se realizó en grandes escenarios, comenzando en Gijón (resarciéndose así de lo que él mismo llamó «gatillazo») y terminando a finales de año, después de recorrer gran parte de la geografía española, en Sudamérica. Ese mismo año aparece un nuevo libro de entrevistas con Sabina bajo el título Sabina en carne viva. Yo también sé jugarme la boca. Su autor es Javier Menéndez Flores, que ya escribió otro anterior, Perdonen la tristeza, en el año 2000. El nuevo libro fue un éxito de ventas, aunque estuvo momentáneamente apartado de las librerías por motivos de lucha editorial. Al mismo tiempo, comienza a colaborar con la revista Interviú, que le cede la tercera página para publicar sus sonetos. En octubre de dicho año recibe de manos del rey Don Juan Carlos la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.30 Un mes después, en noviembre, se publica una antología llamada Punto... y seguido, que, en formato de doble caja (18 CD y 2 DVD), incluye todos sus discos más colaboraciones, directos y rarezas. En 2007 realiza una gira junto a Joan Manuel Serrat llamada Dos pájaros de un tiro, que comienza el 29 de junio y que los lleva por 30 ciudades españolas y 20 americanas. En ella, el catalán interpreta las mejores canciones del ubetense mientras éste hace lo propio con el repertorio del noi del Poble-sec. De los conciertos celebrados en Madrid se graba un disco en directo y un DVD con más material que es puesto a la venta en diciembre de 2007. En ese mismo año compone la banda sonora de la película Un mundo para Julius, basada en la novela homónima de Alfredo Bryce Echenique, que interpretarán Ana Belén y Luz Casal. También saca a la venta Esta boca sigue siendo mía, segunda parte de los sonetos publicados para Interviú, y A vuelta de correo, epistolario publicado en la editorial Visor que recoge la correspondencia entre el cantautor y diferentes personalidades como el subcomandante Marcos o Fito Páez, entre otros. En 2008, el director neerlandés Ramon Gieling dirige una película sobre la vida de Joaquín Sabina titulada «19 días y 500 noches» y cuyo tema principal es la depresión que sufrió hace unos años.33 Ese mismo año se concreta la reconciliación y posterior encuentro entre Sabina y Fito Páez. Fito invita a Sabina a su recital en Madrid y juntos graban una versión de «Contigo», que está incluida en el último CD del artista argentino titulado No sé si es Baires o Madrid. El encuentro está registrado también en el DVD que acompaña al disco. El 5 de marzo de 2009 se anuncia la concesión a Joaquín Sabina, junto a José Tomás, Raúl González Blanco y Paloma O'Shea, de la Medalla de Oro de la Ciudad de Madrid que otorga anualmente el Ayuntamiento como reconocimiento a personajes públicos que han contribuido con su trabajo a fomentar la buena imagen de la ciudad. El galardón lo recibe el 15 de mayo del mismo año. El 17 de noviembre de ese año publica su decimoquinto álbum de estudio, titulado Vinagre y rosas y cuyo sencillo, «Tiramisú de limón», es cantado junto al grupo Pereza, el cual se encarga además de ponerle música así como de los coros y la producción. Para presentar este nuevo álbum inició una gira en Salamanca, donde dio sus 2 primeros conciertos los días 20 y 21 del mismo mes. Esta gira, según ha afirmado, será la última que realice por grandes escenarios. El 16 de noviembre de 2010, la revista Rolling Stone le otorgó el premio como Artista del año. En 2011 vuelve a grabar un disco con Serrat titulado "La orquesta del Titanic" compuesto por 11 canciones llenas de ironía y incluye el tema "Canción de Navidad", un villancico que explica que es para ellos la Navidad y su significado. Su musical y debut en Estados Unidos En 2011, el cantante inició la gira El penúltimo tren en la que recorrió Latinoamérica y en la que tenía previsto cantar por primera vez en Estados Unidos. Sin embargo, en mayo de 2011, Sabina suspendió los conciertos en ciudades mexicanas y estadounidenses debido a una «diverticulitis aguda con riesgo de complicaciones» y los pospuso para el mes de octubre. Ya recuperado, regresó a los escenarios el 2 de julio en el festival Músicos en la naturaleza, celebrado en Hoyos del Espino (Ávila, España), en el que actuó junto a Andrés Calamaro. Finalmente pudo actuar en el Manhattan Center de Nueva York el 16 de octubre, en el que fue su primer concierto en Estados Unidos. Dentro de su gira, también actuó en el Nokia Theater de Los Ángeles el 20 de octubre y la finalizó el 23 de octubre en el AmericanAirlines Arena de Miami. El 6 de octubre de ese mismo año se estrenó el musical Más de cien mentiras, basado en sus canciones y dirigido por David Serrano y con el propio cantante como director musical en compañía de Pancho Varona y José María Cámara. El 6 de febrero de 2012, presentó junto a Joan Manuel Serrat La orquesta del Titanic, su primer álbum de estudio grabado con el cantautor catalán. Además, anunciaron una gira de presentación del disco que los llevaría por Argentina, Chile, México, Estados Unidos, Costa Rica y España. Influencias De Joaquín Sabina se puede afirmar que es a la vez un hombre y una literatura dilatados y complejos, ya que su biografía está llena de hechos fuera de lo normal (como por ejemplo ser detenido por su padre o conocer a una persona que le cede su pasaporte sin apenas conocerse) y su obra no es la propia de un poeta, ya que gran parte de sus composiciones son canciones. Por ello, su vida no es menos importante que su obra, más allá de la autorreferencialidad que presentan las letras de sus canciones, al igual que ocurriera con Francisco de Quevedo y sus poemas. Según Walter Benjamin, lo que caracteriza a la era posmoderna de los medios de difusión masiva y de la hiperreproductibilidad técnica de la obra de arte es que a partir de la exhibición pública de su persona se pone en un mismo plano de exposición la vida y la obra del autor, o incluso mayor. Esto mismo ocurre con Joaquín Sabina y su cancionero. Sobre este tema, Marcela Romano apunta en ¿La enunciación en persona?, que «al modelo de productor individual, discretamente implicitado en la escritura, sucede otro fuertemente explícito, presente, quien, simultáneamente con el texto, exhibe la voz, el cuerpo, los gestos, la vestimenta», al que la estudiosa denomina «sujeto espectacular». Esa exhibición de la persona se confirma con el hecho de que los tres libros editados sobre Joaquín Sabina (al margen de los libros de poemas) son biografías o compilaciones de anécdotas, aunque en ellos aún se encuentren también referencias a su obra. Sin embargo, la exposición del artista posmoderno va mucho más allá y llega hasta los programas de televisión y de radio, los sitios de internet, las revistas de interés general y la prensa del corazón, es decir, el sistema de producción y consumo del llamado mundo del espectáculo. Joaquín Sabina se emancipa inmediatamente después de la edición en 1978 de Inventario, su primer disco, de la musicalización de la poesía y lo que precisamente lo caracteriza es, salvo en muy contados casos de coautoría o de interpretación de canciones de otros autores, la preeminencia de sus letras, tanto en el sentido de que éstas son dominantes absolutas en su cancionero como en el de que posee una intervención limitada en su musicalización, de la que se encargan fundamentalmente desde mediados de los años 80 Pancho Varona y Antonio García de Diego. Cabe destacar que el único texto de los poemas que forman las canciones de Inventario que Sabina musicaliza es un texto medieval titulado el «Romance de la gentil dama y el rústico pastor». Resulta curioso por el hecho de que aunque gran parte de la poesía musicalizada por cantautores españoles e hispanoamericanos a partir de la década del 60 ya posee una virtualidad oral: los Cantares o La Saeta de Antonio Machado, las Nanas de la cebolla de Miguel Hernández e interpretadas por Serrat; así como el son de Nicolás Guillén para el cubano Pablo Milanés; Sabina elige un texto anterior a la invención de la imprenta y lo remusicaliza, ya que en su contexto original era cantado. En este romance aparecen varios ejes temáticos sobre los cuales se desarrollará la temática posterior de las canciones de Joaquín Sabina: el amor, el sexo, el rechazo a la pareja formalizada y el estereotipo del varón solitario. Desde los estudios realizados por Heinrich Wölfflin, es un tópico considerar que el arte se desarrolla en períodos sucesivos de afirmación y de crisis. El Barroco es considerado como un período de crisis y se vincula con la posmodernidad debido a su pesimismo e ironía esenciales. Se relacionan algunas canciones de Sabina como «Calle Melancolía», «Inventario» o «Siete crisantemos» con el esprit du temps barroco. El Barroco expresa la conciencia de una crisis, visible en los agudos contrastes sociales, el hambre, la guerra y la miseria. De la misma forma, España en los años 80, años en los que se publica la canción «Calle Melancolía», se caracteriza por ser «una sociedad marcada por el paro, la desesperanza, el miedo atómico, la frustración laboral y académica, el absentismo, el terrorismo,... junto con unas ganas de vivir a toda prisa, cierta euforia cultural, la confianza en las instituciones democráticas; y todo ello cifrando su hipotética salvación en un individualismo abrumador». Esta situación se refleja en «Calle Melancolía», en la que encontramos versos con amargos desengaños «no hallo más que puertas que niegan lo que esconden»; dolor vital, «por las paredes ocres se desparrama el zumo / de una fruta de sangre crecida en el asfalto»; desesperación, «me enfado con las sombras que pueblan los pasillos»; desamparo, «trepo por tu recuerdo como una enredadera / que no encuentra ventanas donde agarrarse»; y, posiblemente, los versos que mejor definen la España de los primeros años del postfranquismo: «un barco enloquecido / que viene de la noche y va a ninguna parte». Fredric Jameson afirmaría al respecto que lo posmoderno es «la lógica cultural del capitalismo tardío» y que, en rigor, no existe una ruptura epistémica con los postulados de la Modernidad.51 Umberto Eco define la posmodernidad como la «fase manierista de la Modernidad». La posmodernidad en la literatura española se inicia con los primeros poetas de posguerra y su giro hacia un «yo» autorreflexivo a la vez que la incorporación de la denominada «voz social», lo que deriva, según Laura Scarano, en «el programa poético de Gabriel Celaya en los años 50 con su propuesta de una poesía-canción»,47 aunque ya se percibía este giro en autores de la generación del 27 como Federico García Lorca. Las letras de Sabina poseen un amplio abanico de influencias que van desde los cancioneros del rock anglosajón (con autores como Bob Dylan, Leonard Cohen o The Rolling Stones), el folklore latinoamericano (Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra, Chavela Vargas o José Alfredo Jiménez), el tango (Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi o Celedonio Flores) la canción melódica francesa (Georges Brassens) hasta poetas vanguardistas hispanoamericanos como César Vallejo, pero también Pablo Neruda, Raúl González Tuñón y Rafael Alberti o a los autores que forman parte de sus primeras lecturas en su juventud, que incluyen a Fray Luis de León y Jorge Manrique así como el resto de la tradición española. Por encima de todos estos autores destaca la influencia de Francisco de Quevedo, aunque Sabina insiste en que su máxima influencia entre la poesía española contemporánea es la de Jaime Gil de Biedma. Sabina ha manifestado en reiteradas ocasiones una admiración por su compatriota la cantante María Dolores Pradera , en 2007 ambos grabaron la canción "Jugar por Jugar" , para el disco "En buena compañía" , de dicha artista. Esto los llevaría a fortalecer una amistad antigua que Sabina transcribe a las "Coplas a María Dolores Pradera" que le dedica en la presentación de "Canciones del alma" que graba Pradera en 2003. El sarcasmo, la ironía y la mordacidad son determinantes en la obra poética de Joaquín Sabina, al igual que en la de Quevedo.54 Las características formales básicas del Barroco se hacen patentes asimismo en sus letras: léxico de uso corriente entrelazado con cultismos, equívocos, retruécanos, contrastes y antítesis, así como construcciones anafóricas y enumeraciones asindéticas, estos últimos, las dos principales figuras retóricas de la poética sabiniana. «Contigo» como ejemplo barroco de la poesía sabiniana Los discos más significativos y en los que Sabina alcanza la cumbre de su barroquismo por encima del resto de álbumes de su discografía son Yo, mí, me, contigo y 19 días y 500 noches. En el primero, porque ha sido atiborrado deliberadamente de lecturas en clave, y en el segundo, porque se muestra definitivamente dueño de sus recursos de estilo. El título del disco Yo, mí, me, contigo revela la metatextualidad consciente de Sabina, ya que enuncia los pronombres de primera persona del singular y los contrapone con uno de la segunda persona en último lugar, elaborando un juego de palabras. Se pueden establecer comparaciones entre la canción «Contigo» de Sabina y el soneto de Quevedo «Amor constante más allá de la muerte». «Contigo» se vale de la anáfora en las estrofas que constituyen la primera y segunda partes de la canción, donde el «Yo no quiero» se repite dieciocho veces a lo largo de ellas formando, por tanto, dieciocho versos endecasílabos, una de las métricas preferidas del Barroco, la mayoría de ellos consecutivos. Como efecto de significación, el «Yo no quiero» ofrece a la vez la preeminencia del enunciador en primera persona y su definición por la negativa, otro rasgo barroco, de una concepción del amor que reniega (al igual que ocurría en el «Romance de la gentil dama y el rústico pastor») del amancebamiento/aburguesamiento del sujeto poético, para oponerlo antitéticamente, al final de cada parte, a la afirmación de «Lo que yo quiero». El segundo recurso propio del Barroco lo encontramos en el uso arcaizante del ablativo absoluto «corazón cobarde», que puede ser una aposición del «yo» poético como un vocativo que apela al «tú» femenino ( «lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí» . Por paralelismo con la segunda parte de la canción, se podría pensar que se trata de lo segundo, dado que los versos equivalentes son «lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes, es que mueras por mí» pero esta lectura restaría la ambigüedad buscada por el poeta a la hora de componer los versos. El tercer caso puede calificarse como una reescritura que Sabina hace de Quevedo, es decir, la asimilación por parte de Sabina de un texto ajeno escrito por Quevedo desarrollando una escritura propia del mismo y superando la mímesis. Por tanto, el «Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren» podría considerarse una especie de glosa de todo el soneto «Amor constante más allá de la muerte» de Quevedo. Por último, el estribillo de «Contigo» es otra clara muestra del barroquismo de la canción, ya que desarrolla en sus cuatro versos una estructura de paralelismo entre sí en los dos primeros y en los dos últimos, comenzando una vez más de forma anafórica («Y...», «Porque...») y a la vez un quiasmo versal entre el primero y el segundo y entre el tercero y el cuarto. Es decir, en cada par de versos se juega con lo especular, que se reduplica en la especularidad entre los dos pares. Además, las cuatro conjugaciones distintas de los verbos «matar» y «morir» son antitéticos entre sí. Discografía Artículo principal: Discografía de Joaquín Sabina. Álbumes de estudio * Inventario (1978) * Malas compañías (1980) * Ruleta rusa (1984) * Juez y parte (1985), con Viceversa. * Hotel, dulce hotel (1987) * El hombre del traje gris (1988) * Mentiras piadosas (1990) * Física y Química (1992) * Esta boca es mía (1994) * Yo, mi, me, contigo (1996) * Enemigos íntimos (1998), con Fito Páez. * 19 días y 500 noches (1999) * Ciento volando de catorce (2001) Audiolibro. * Dímelo en la calle (2002) * Alivio de luto (2005) * Vinagre y rosas (2009) * La orquesta del Titanic (2012), con Joan Manuel Serrat. Álbumes en directo * La mandrágora (1981), con Alberto Pérez y Javier Krahe. * Joaquín Sabina y Viceversa en directo (1986), con Viceversa y otros artistas invitados. * Nos sobran los motivos (2000) * Dos pájaros de un tiro (2007), con Joan Manuel Serrat * En el Luna Park (2012), con Joan Manuel Serrat. Rarezas * Piratas en la mandrágora (1981), con Alberto Pérez y Javier Krahe. * Demos de Enemigos Intimos (1998), Las maquetas del album con Fito Paez * Cafe Berlín de Madrid (2003) con Charly Garcia Recopilatorios * Diario de un peatón (2003). Reedición de Dímelo en la calle con un CD extra de canciones inéditas. * Todos hablan de ti (2004) * Punto... y seguido (2006). Dos cajas de 9 CD cada una, que recogen su discografía; incluyendo un CD extra de rarezas y un DVD. Homenajes * ...Entre todas las mujeres (2003). 13 temas de Sabina interpretados por mujeres: Chavela Vargas, Rosario Flores, Ana Belén, Soledad Giménez, Pasión Vega, Julieta Venegas, entre otras. * La Habana canta a Sabina (2011). Músicos cubanos interpretan canciones de Joaquín Sabina. * Más de cien mentiras (2011). El musical Basado en las canciones de Joaquín Sabina. * De purísima y oro (2012). Músicos del cante flamenco interpretan canciones de Joaquín Sabina. Trece temas interpretados entre otros por: Niña Pastori, José El Francés y José Mercé. DVD * Joaquín Sabina y Viceversa en directo (1986) * En concierto desde el Teatro Gran Rex de Buenos Aires (2003) * Nos sobran los motivos (2004) * Dos pájaros de un tiro (2007), con Joan Manuel Serrat. Libros * Joaquín Sabina, en 2006, firmando ejemplares de su libro Ciento volando de catorce en La Habana (Cuba). * Memorias del exilio (1976). Libreto de canciones publicado en Londres durante su exilio en la editorial Nueva Voz. * De lo cantado y sus márgenes (1986). Poesías basadas en su disco Inventario. * El hombre del traje gris (1989). Partituras. * Perdonen la tristeza (2000). Junto a Javier Menéndez Flores. * Ciento volando de catorce (2001). Recopilación de sonetos. * Con buena letra (2002). Recopilación de letras. * Esta boca es mía (2005). Recopilación de versos satíricos publicados en el semanario Interviú. * Con buena letra 2 (2005). Recopilación de letras. * Sabina en carne viva. Yo también sé jugarme la boca (2006). Junto a Javier Menéndez Flores. * Esta boca sigue siendo mía (2007). Recopilación de versos satíricos publicados en el semanario Interviú. * A vuelta de correo (2007). Epistolario que recoge la correspondencia entre el cantautor y personalidades como el subcomandante Marcos o Fito Páez, entre otros. * Con buena letra 3 (2010). Recopilación de letras, esta vez incluyendo las 14 canciones de Vinagre y rosas, además de lo publicado en Con buena letra y Con buena letra . Referencias Wikipedia - http://es.wikipedia.org/wiki/Joaquín_Sabina

Francisco de Quevedo

(Este fue soneto escrito en la cárcel por el poeta venezolano Alfredo Arvelo Larriva y dedicado a Don Francisco de Quevedo.) Salutación Mi señor don Francisco de Quevedo y Villegas, que con el verso esgrimes y con la esgrima juegas, haciendo –para orgullo del verso y de la esgrima– donaire del acero y acero de la rima: caballero bizarro de las nocturnas bregas, sabias prosas y empresas galantes y andariegas; cuya torcida planta huella la noble cima cortesana y el fondo canalla de la sima plebeya, con la misma genial desenvoltura: hidalgo aventurero de múltiple aventura (amor, poder, intriga, presión, peligro), terso, leal, como tu espada de amigo y de enemigo: en mi siniestra Torre de Juan Abad bendigo tu nombre, Caballero se Santiago y del Verso. (Madrid, 1580 - Villanueva de los Infantes, España, 1645) Escritor español. Los padres de Francisco de Quevedo desempeñaban altos cargos en la corte, por lo que desde su infancia estuvo en contacto con el ambiente político y cortesano. Estudió en el colegio imperial de los jesuitas, y, posteriormente, en las Universidades de Alcalá de Henares y de Valladolid, ciudad ésta donde adquirió su fama de gran poeta y se hizo famosa su rivalidad con Góngora. Siguiendo a la corte, en 1606 se instaló en Madrid, donde continuó los estudios de teología e inició su relación con el duque de Osuna, a quien Francisco de Quevedo dedicó sus traducciones de Anacreonte, autor hasta entonces nunca vertido al español. En 1613 Quevedo acompañó al duque a Sicilia como secretario de Estado, y participó como agente secreto en peligrosas intrigas diplomáticas entre las repúblicas italianas. De regreso en España, en 1616 recibió el hábito de caballero de la Orden de Santiago. Acusado, parece que falsamente, de haber participado en la conjuración de Venecia, sufrió una circunstancial caída en desgracia, a la par, y como consecuencia, de la caída del duque de Osuna (1620); detenido fue condenado a la pena de destierro en su posesión de Torre de Juan Abad (Ciudad Real). Sin embargo, pronto recobró la confianza real, con la ascensión al poder del conde-duque de Olivares, quien se convirtió en su protector y le distinguió con el título honorífico de secretario real. Pese a ello, Quevedo volvió a poner en peligro su estatus político al mantener su oposición a la elección de santa Teresa como patrona de España en favor de Santiago Apóstol, a pesar de las recomendaciones del conde-duque de Olivares de que no se manifestara, lo cual le valió, en 1628, un nuevo destierro, esta vez en el convento de San Marcos de León. Pero no tardó en volver a la corte y continuar con su actividad política, con vistas a la cual se casó, en 1634, con Esperanza de Mendoza, una viuda que era del agrado de la esposa de Olivares y de quien se separó poco tiempo después. Problemas de corrupción en el entorno del conde-duque provocaron que éste empezara a desconfiar de Quevedo, y en 1639, bajo oscuras acusaciones, fue encarcelado en el convento de San Marcos, donde permaneció, en una minúscula celda, hasta 1643. Cuando salió en libertad, ya con la salud muy quebrantada, se retiró definitivamente a Torre de Juan Abad. La obra de Francisco de Quevedo Como literato, Quevedo cultivó todos los géneros literarios de su época. Se dedicó a la poesía desde muy joven, y escribió sonetos satíricos y burlescos, a la vez que graves poemas en los que expuso su pensamiento, típico del Barroco. Sus mejores poemas muestran la desilusión y la melancolía frente al tiempo y la muerte, puntos centrales de su reflexión poética y bajo la sombra de los cuales pensó el amor. A la profundidad de las reflexiones y la complejidad conceptual de sus imágenes, se une una expresión directa, a menudo coloquial, que imprime una gran modernidad a la obra. Adoptó una convencida y agresiva postura de rechazo del gongorismo, que le llevó a publicar agrios escritos en que satirizaba a su rival, como la Aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día (1631). Su obra poética, publicada póstumamente en dos volúmenes, tuvo un gran éxito ya en vida del autor, especialmente sus letrillas y romances, divulgados entre el pueblo por los juglares y que supuso su inclusión, como poeta anónimo, en la Segunda parte del Romancero general (1605). En prosa, la producción de Francisco de Quevedo es también variada y extensa, y le reportó importantes éxitos. Escribió desde tratados políticos hasta obras ascéticas y de carácter filosófico y moral, como La cuna y la sepultura (1634), una de sus mejores obras, tratado moral de fuerte influencia estoica, a imitación de Séneca. Sobresalió con la novela picaresca Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos, obra ingeniosa y de un humor corrosivo, impecable en el aspecto estilístico, escrita durante su juventud y desde entonces publicada clandestinamente hasta su edición definitiva. Más que su originalidad como pensador, destaca su total dominio y virtuosismo en el uso de la lengua castellana, en todos sus registros, campo en el que sería difícil encontrarle un competidor. Referencias Biografías y Vidas - www.biografiasyvidas.com/biografia/q/quevedo.htm

Mario Benedetti

Mario Benedetti (Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farrugia, Paso de los Toros, 1920 - Montevideo, 2009) fue un destacado poeta, novelista, dramaturgo, cuentista y crítico uruguayo, y, junto con Juan Carlos Onetti, la figura más relevante de la literatura uruguaya de la segunda mitad del siglo XX. En marzo de 2001 recibió el Premio Iberoamericano José Martí en reconocimiento a toda su obra. Fue Director del Departamento de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Humanidades y Director del Centro de Investigación Literaria en La Habana. En la obra de Mario Benedetti pueden diferenciarse al menos dos periodos marcados por sus circunstancias vitales, así como por los cambios sociales y políticos de Uruguay y el resto de América Latina. En el primero, Benedetti desarrolló una literatura realista de escasa experimentación formal, sobre el tema de la burocracia pública, a la cual él mismo pertenecía, y el espíritu pequeño-burgués que la anima. Realizó varios trabajos antes de 1945, año en que inició su oficio de periodista en La Mañana, El Diario y Tribuna Popular, entre otros. El gran éxito de sus libros poéticos y narrativos, desde Poemas de la oficina, 1956 y Montevideanos, 1959, se debió al reconocimiento de los lectores en el retrato social y en la crítica, en gran medida de índole ética, que el escritor formulaba. Esta actitud tuvo como resultado un ensayo ácido y polémico: El país de la cola de paja (1960), y su consolidación literaria en dos novelas importantes: La tregua (1960), historia amorosa de fin trágico entre dos oficinistas, y Gracias por el fuego (1965), que constituye una crítica más amplia de la sociedad nacional, con la denuncia de la corrupción del periodismo como aparato de poder. En el segundo periodo de este autor, sus obras se hicieron eco de la angustia y la esperanza de amplios sectores sociales por encontrar salidas socialistas a una América Latina subyugada por represiones militares. Durante más de diez años, Mario Benedetti vivió en Cuba, Perú y España como consecuencia de esta represión. Su literatura se hizo formalmente más audaz. Escribió una novela en verso: El cumpleaños de Juan Ángel (1971), así como cuentos fantásticos: La muerte y otras sorpresas (1968). Trató el tema del exilio en la novela Primavera con una esquina rota (1982). En su obra poética se vieron igualmente reflejadas las circunstancias políticas y vivenciales del exilio uruguayo y el regreso a casa: La casa y el ladrillo, 1977; Vientos del exilio, 1982; Geografías, 1984; Las soledades de Babel, 1991. En teatro denunció la institución de la tortura con Pedro y el capitán (1979), y en el ensayo ha hecho comentarios de literatura contemporánea en libros como Crítica cómplice (1988). Reflexionó sobre problemas culturales y políticos en El desexilio y otras conjeturas (1984), libro que recoge su labor periodística desplegada en Madrid. En 1997 publicó la novela Andamios, de marcado signo autobiográfico, en la que da cuenta de las impresiones que siente un escritor uruguayo cuando, tras muchos años de exilio, regresa a su país. En 1998 regresó a la poesía con La vida, ese paréntesis y en el mes de mayo del año siguiente obtuvo el VIII Premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía. En 1999 publicó el séptimo de sus libros de relatos, Buzón de tiempo, integrado por treinta textos. Ese mismo año vio la luz su Rincón de haikus, clara muestra de su dominio de este género poético japonés de signo minimalista tras entrar en contacto con él años atrás gracias a Cortázar. En 2003 Mario Benedetti presentó un nuevo libro de relatos: El porvenir de mi pasado. Al año siguiente publicó Memoria y esperanza, una recopilación de poemas, reflexiones y fotografías que resumen las cavilaciones del autor sobre la juventud. También en 2004 se publicó en Argentina el libro de poemas Defensa propia. Ese mismo año fue investido doctor "honoris causa" por la Universidad de la República del Uruguay. Durante la ceremonia de investidura recibió un calurosísimo homenaje de sus compatriotas. Referencias Biografías y Vidas – biografiasyvidas.com/biografia/b/benedetti.htm

Julio Cortázar

«Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha, al mismo tiempo, fue el no aceptar las cosas como me eran dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra madre era la palabra madre y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mí un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba. En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas.» Julio Florencio Cortázar Descotte (Ixelles, 26 de agosto de 1914 – París, 12 de febrero de 1984) fue un escritor, traductor e intelectual argentino nacido en Bélgica y nacionalizado francés. Se le considera uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del relato corto, la prosa poética y la narración breve en general, comparable a Jorge Luis Borges, Antón Chéjov o Edgar Allan Poe, y creador de importantes novelas que inauguraron una nueva forma de hacer literatura en el mundo hispano, rompiendo los moldes clásicos mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal y donde los personajes adquieren una autonomía y una profundidad psicológica, pocas veces vista hasta entonces. Debido a que los contenidos de su obra transitan en la frontera entre lo real y lo fantástico, suele ser puesto en relación con el Surrealismo. Vivió buena parte de su vida en París, ciudad en la que se estableció en 1951, en la que ambientó algunas de sus obras, y donde finalmente murió. En 1981 se le otorgó la ciudadanía francesa. Cortázar también vivió en Argentina, España y Suiza. Infancia Julio Cortázar nació en Ixelles, un municipio de la Región de Bruselas-Capital, situado al sur de Bruselas, el 26 de agosto de 1914. Fue hijo de Julio José Cortázar y María Herminia Descotte. Su padre era argentino y funcionario de la embajada de Argentina en Bélgica, desempeñándose en esa representación diplomática como agregado comercial. Más adelante en su vida declararía: "Mi nacimiento fue un producto del turismo y la diplomacia". En ese entonces Bruselas estaba ocupada por los alemanes. Siempre se afirmó cierta relación de su padre con el cuerpo diplomático argentino. Sus padres, María Herminia Descotte y Julio José Cortázar, eran argentinos. Hacia fines de la Primera Guerra Mundial, los Cortázar lograron pasar a Suiza gracias a la condición alemana de la abuela materna de Julio, y de allí, poco tiempo más tarde a Barcelona, donde vivieron un año y medio. A los cuatro años volvieron a Argentina y pasó el resto de su infancia en Banfield, en el sur del Gran Buenos Aires, junto a su madre, una tía y Ofelia, su única hermana (un año menor que él). Vivió en una casa con fondo (Los Venenos, Deshoras, están basados en sus recuerdos infantiles), pero no fue totalmente feliz. "Mucha servidumbre, excesiva sensibilidad, una tristeza frecuente" (Carta a Graciela M. de Sola, París, 4 de noviembre de 1963). "Pasé mi infancia en una bruma de duendes, de elfos, con un sentido del espacio y del tiempo diferente al de los demás" (revista Plural n°44, México 5/1975). Cortázar fue un niño enfermizo y pasó mucho tiempo en cama, por lo que la lectura fue su gran compañera. Su madre le seleccionaba lo que podía leer, convirtiéndose en la gran iniciadora de su camino de lector, primero, y de escritor después. Declaró: "Mi madre dice que empecé a escribir a los ocho años, con una novela que guarda celosamente a pesar de mis desesperadas tentativas por quemarla" (revista Siete Días, Buenos Aires, 12/1973). Cortázar también recuerda que en cierta ocasión un pariente suyo (un tío o algo así) descubrió una serie de poemas suyos y se los dio a su madre, diciéndole que evidentemente esos poemas no eran míos, que yo los copiaba de alguna antología de poemas, por lo cual su madre llegó a preguntarle si esos poemas realmente eran suyos. Leía tanto que algún médico llegó a recomendarle leer menos durante cinco o seis meses y salir más a tomar un poco de sol. Muchos de sus cuentos son autobiográficos, como Bestiario, Final del juego, Los venenos y La Señorita Cora, entre otros. Juventud Después de realizar los estudios primarios en la escuela nro. 10 de Banfield, se forma como Maestro Normal en 1932 y Profesor Normal en Letras en 1935 en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta, de aquellos años surgieron La Escuela de Noche (Deshoras). En aquella época, comenzó a frecuentar los estadios a ver boxeo, donde ideó una especie de filosofía del box «eliminando el aspecto sangriento y cruel que provoca tanto rechazo y cólera» (La fascinación de las palabras). Admiraba al hombre que siempre iba para adelante y a pura fuerza y coraje conseguía ganar (Torito, Final del juego). Un día, en 1932, caminando por el centro de Buenos Aires, se topó con un libro de Jean Cocteau, un total desconocido para él hasta aquel momento, titulado Opio, Diario de una desintoxicación. Aquella lectura lo marcaría para el resto de su vida: "Sentí que toda una etapa de vida literaria estaba irrevocablemente en el pasado… desde ese día leí y escribí de manera diferente, ya con otras ambiciones, con otras visiones" (La fascinación de las palabras, 1997 Comenzó en la Universidad de Buenos Aires sus estudios de Filosofía, aprobó el primer año, pero comprendió que debía utilizar el título que ya tenía para trabajar y ayudar a su madre. Dictó clases en Bolívar, Saladillo (Ciudad en cual figura en su Libreta Cívica como oficina de enrolamiento); y luego en Chivilcoy. Vivió en cuartos solitarios de pensiones aprovechando todo el tiempo libre para leer y escribir (Distante espejo). En 1944 se traslada a Cuyo, Mendoza, y en su Universidad imparte cursos de literatura francesa. Publica su primer cuento, Bruja, en la revista Correo Literario. Participa en manifestaciones de oposición al peronismo. En 1946, cuando Juan Domingo Perón gana las elecciones presidenciales presenta su renuncia. «Preferí renunciar a mis cátedras antes de verme obligado a 'sacarme el saco [saco = chaquetilla americana]' como les pasó a tantos colegas que optaron por seguir en sus puestos.» Reúne un primer volumen de cuentos, La otra orilla. Regresa a Buenos Aires, donde comienza a trabajar en la Cámara Argentina del Libro. En 1946 publica el cuento Casa tomada en la revista Los Anales de Buenos Aires, dirigida por Jorge Luis Borges. Ese mismo año publica un trabajo sobre el poeta inglés John Keats, La urna griega en la poesía de John Keats en la Revista de Estudios Clásicos de la Universidad de Cuyo. En 1947 colabora en varias revistas, entre ellas en Realidad. Publica un importante trabajo teórico, Teoría del Túnel, y en la revista Los Anales de Buenos Aires aparece publicado su cuento Bestiario. En 1948 obtiene el título de traductor público de inglés y francés, tras cursar en apenas nueve meses estudios que normalmente insumen tres años. El esfuerzo le provoca síntomas neuróticos, uno de los cuales (la búsqueda de cucarachas en la comida) desaparece con la escritura de un cuento, Circe, que junto con Casa Tomada y Bestiario (aparecidos en Los anales de Buenos Aires) será incluido más adelante en Bestiario. En 1949 publica el poema dramático Los Reyes, primera obra firmada con su nombre real e ignorado por la crítica. Durante el verano escribe una primera novela, Divertimento, que de alguna manera prefigura Rayuela. Divertimento será publicada sólo en 1986, después de su muerte. Colabora en revistas culturales de Buenos Aires (Cabalgata, Realidad y Sur). En 1950 escribe otra novela, El examen, rechazada por el asesor literario de la Editorial Losada, Guillermo de Torre. Cortázar la presentará a un concurso convocado por la misma editorial, sin éxito. Esta novela también será editada tras la muerte del escritor, en 1986. En 1951 publicó Bestiario, una colección de ocho relatos que le valieron cierto reconocimiento en el ambiente local. Poco después, disconforme con el gobierno de Juan Domingo Perón, decide trasladarse a París, ciudad donde, salvo esporádicos viajes por Europa y América Latina, residiría durante el resto de su vida. Matrimonio Se casó con Aurora Bernárdez en 1953, una traductora argentina. Vivían en París con condiciones económicas bajas y le surgió el ofrecimiento de traducir la obra completa, en prosa, de Edgar Allan Poe para la Universidad de Puerto Rico. Dicho trabajo sería considerado luego por los críticos como la mejor traducción de la obra del escritor estadounidense. Juntos se fueron a vivir a Italia durante el año que duró el trabajo, luego viajaron a Buenos Aires en barco y Cortázar se pasó el trayecto escribiendo en su máquina portátil una nueva novela. "La revolución cubana… me mostró de una manera cruel y que me dolió mucho el gran vacío político que había en mí, mi inutilidad política… los temas políticos se fueron metiendo en mi literatura..." (La fascinación de las palabras). En 1963 visitó Cuba invitado por Casa de las Américas para ser jurado en un concurso. Ya nunca dejaría de interesarse por la política latinoamericana. En ese mismo año aparece lo que sería su mayor éxito editorial y le valdría el reconocimiento de ser parte del boom latinoamericano: Rayuela, la que se convirtió en un clásico de la literatura argentina. Según declaró en una carta a Manuel Antín en agosto de 1964, ese no iba a ser el nombre de su novela sino Mandala: "De golpe comprendí que no hay derecho a exigirle a los lectores que conozcan el esoterismo búdico o tibetano; pero no estaba arrepentido por el cambio". En 1967, rompió su vínculo con Bernárdez y toma por pareja a la lituana Ugné Karvelis, con quien nunca contrajo matrimonio, pero quien le inculcó un gran interés por la política. Con su tercera pareja y segunda esposa, la escritora canadiense Carol Dunlop, realizó numerosos viajes, uno de los primeros fue a Polonia, donde participó de un congreso de solidaridad con Chile. Otro de los viajes que hizo junto a Carol Dunlop fue plasmado en el libro Los autonautas de la cosmopista que cuenta el trayecto de la pareja por la autopista París-Marsella. Tras la muerte de Carol Dunlop, la última esposa de Cortázar, Aurora Bernárdez lo acompañaría durante su enfermedad. Actualmente ella es la única heredera de su obra publicada y de sus textos. Cortázar social Los derechos de autor de varias de sus obras fueron donados para ayudar a los presos políticos de varios países, entre ellos Argentina. En una carta a su amigo Francisco Porrúa de febrero de 1967, confesó: "El amor de Cuba por el Che me hizo sentir extrañamente argentino el 2 de enero, cuando el saludo de Fidel en la plaza de la Revolución al comandante Guevara, allí donde esté, desató en 300.000 hombres una ovación que duró diez minutos". En noviembre de 1970 viajó a Chile, donde se solidarizó con el gobierno de Salvador Allende y pasó unos días para visitar a su madre y amigos, y ahí el delirio fue una especie de pesadilla diurna contó en una carta a Gregory Rabassa. En 1971, junto a otros escritores (Mario Vargas Llosa, Simone de Beauvoir, Jean-Paul Sartre), se opone a la persecución y arresto del autor Heberto Padilla, desilusionado con la actitud del proceso cubano. A pesar de lo cual sigue de cerca la situación política de Latinoamérica. En noviembre de 1974 fue galadornado con el Premio Médicis étranger por Libro de Manuel y entregó el dinero del premio al Frente Unificado de la resistencia chilena. En 1974, fue miembro del Tribunal Bertrand Russell II reunido en Roma para examinar la situación política en América Latina, en particular las violaciones de los Derechos Humanos. Su obra poética A pesar de ser reconocido por su narrativa, escribió gran cantidad de poemas en prosa (en libros mixtos como Historias de cronopios y de famas, Un tal Lucas, Último round); e incluso poemas en verso (Presencia, Pameos y meopas, Salvo el crepúsculo). Colaboró en muchas publicaciones en distintos países, grabó sus poemas y cuentos, escribió letras de tangos (por ejemplo con el Tata Cedrón) y le puso textos a libros de fotografías e historietas. Nicaragua y Costa Rica En 1976, viaja a Costa Rica donde se encuentra con Sergio Ramírez y Ernesto Cardenal y emprende un viaje clandestino y plagado de peripecias hacia la localidad de Solentiname en Nicaragua. Este viaje lo marcará para siempre y será el comienzo de una serie de visitas a este país. Justamente luego del triunfo de la revolución sandinista viaja reiteradas veces a dicho país y conoce de cerca el proceso y la realidad nicaragüense y latinoamericana. Estas experiencias darán como resultado una serie de textos que serán recopilados en el libro Nicaragua, tan violentamente dulce. Enfermedad y muerte En agosto de 1981 sufrió una hemorragia gástrica y salvó su vida de milagro. Nunca dejó de escribir, fue su pasión aún en los momentos más difíciles. En 1983, vuelta la democracia en Argentina, Cortázar hace un último viaje a su patria, donde es recibido cálidamente por sus admiradores, que lo paran en la calle y le piden autógrafos, en contraste con la indiferencia de las autoridades nacionales. Después de visitar a varios amigos, regresa a París. Poco después François Mitterrand le otorga la nacionalidad francesa. Carol Dunlop había fallecido el 2 de noviembre de 1982, sumiendo a Cortázar en una profunda depresión. Julio murió el 12 de febrero de 1984 a causa de una leucemia. Dos días después, fue enterrado en el cementerio de Montparnasse, en la misma tumba donde yacía Carol. La lápida y la escultura que adornan la tumba fueron hechas por sus amigos, los artistas Julio Silva y Luis Tomasello. Es costumbre dejar una copa o un vaso de vino y una hoja de papel o un billete de metro con una rayuela dibujada o una piedrita para jugar a la rayuel Reconocimiento * En Buenos Aires, la pequeña plaza situada en la intersección de las calles Serrano y Honduras lleva su nombre. * La escuela secundaria básica n.º 13 se llama «Julio Cortázar» en su honor. * En 1984 la Fundación Konex le otorga a su figura fallecida el Premio Konex de Honor por su gran aporte a la historia de la literatura argentina. * La Universidad de Guadalajara, inauguró, el 12 de octubre de 1994, la Cátedra * Latinoamericana Julio Cortázar, en honor al escritor. Dicha inauguración contó con la presencia del escritor mexicano Carlos Fuentes, del colombiano Gabriel García Márquez y de * la viuda de Cortázar, Aurora Bernárdez. Esta cátedra rinde homenaje a la memoria, la persona, la obra y las preocupaciones intelectuales que rigieron la vida del argentino. * La escuela del partido de Ituzaingó (en la zona oeste del Gran Buenos Aires y en Capital Federal,) el colegio secundario Nº 1 D.E 12, situado en Flores. En la ciudad de Florencio Varela, al sur del Gran Buenos Aires, existe la Escuela de Educación Media Nro 8 Julio Cortázar. El profesor Dr. Lanin A. Gyurko, de la Universidad de Arizona en los Estados Unidos, publicó en 2011 un libro sumamente importante para entender la obra de Julio Cortázar: Twilight Zone. Reality and Fantasy in the Short Stories of Julio Cortázar (University Press of the South: New Orleans, 2011). ISBN: 978-1-937030-00-1. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas. En China aparecieron versiones en chino mandarín de la pluma del académico Fan Yan. Obras Cuentos y misceláneas * La otra orilla, 1945 (cuentos) * Bestiario, 1951 (cuentos) * Final del juego, 1956 (cuentos) * Las armas secretas, 1959 (cuentos) * Historias de cronopios y de famas, 1962 (misceláneas) * Todos los fuegos el fuego, 1966 (cuentos) * La vuelta al día en ochenta mundos, 1967 (misceláneas) * El perseguidor y otros cuentos, 1967 (cuentos) * Último round, 1969 (misceláneas) * La isla a mediodía y otros relatos, 1971 * Octaedro, 1974 (cuentos) * Alguien que anda por ahí, 1977 (cuentos) * Un tal Lucas, 1979 (misceláneas) * Territorios, 1979 (cuentos) * Queremos tanto a Glenda, 1980 (cuentos) * Deshoras, 1982 (cuentos) * El perseguidor, 2009 (cuento ilustrado, Libros del Zorro Rojo) Novelas * Los premios, 1960 * Rayuela, 1963 * 62 Modelo para armar, 1968 * Libro de Manuel, 1973 * El examen, 1986 (escrita en 1950) * Divertimento, 1986 (escrita en 1949) * Diario de Andrés Fava, 1995 (obra póstuma) Teatro * Los reyes, 1949 (con el seudónimo de Julio Denis) * Adiós Robinson y otras piezas breves, 1995 (obra póstuma) Poesía * Presencia, 1938 (sonetos, con el seudónimo de Julio Denis) * Pameos y meopas, 1971 * Salvo el crepúsculo, 1984 Otros * La autopista del Sur, 1964 * Buenos Aires, Buenos Aires, 1967 * Viaje alrededor de una mesa, 1970 * Prosa del observatorio, 1972 * La casilla de los Morelli, 1973 * Fantomas contra los vampiros multinacionales, cómic, 1975 * Estrictamente no profesional, 1976 * Los autonautas de la cosmopista, 1982 (con Carol Dunlop) * Nicaragua tan violentamente dulce, 1983. * Silvalandia (basado en ilustraciones de Julio Silva), 1984 * Imagen de John Keats (obra póstuma, escrita entre 1951 y 1952) * Correspondencia Cortázar-Dunlop-Monrós, Alpha Decay, Barcelona, 2009 (obra póstuma) * Papeles inesperados, Alfaguara, 2009 (obra póstuma) * Cartas a los Jonquières, Alfaguara, 2010 (obra póstuma) Filmografía *Cortázar, 1994. Documental dirigido por Tristán Bauer. * Cortázar, apuntes para un documental, 2002. Documental dirigido por Eduardo Montes-Bradley. * Graffiti, 2005. Cortometraje basado en el relato corto Graffiti. Dirigido por Pako González. Primera parte, segunda parte * Blow-Up, 1966. Dirigida por Michelangelo Antonioni, con David Hemmings, Vanessa *Redgrave, Sarah Miles, Peter Bowles y Veruschka von Lehndorff. Basada en el texto Las babas del diablo. Cortázar aparece como cameo en una de las fotografías mostradas en la película. * Mentiras piadosas, 2008. Dirigida por Diego Sabanés. Versión libre del texto La salud de los enfermos. Tráiler Referencias Wikipedia – http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Cortázar

Juan Gelman

Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - México, D. F., 14 de enero de 2014) fue un prestigioso poeta argentino. Escritor desde su niñez, se desempeñó como periodista, traductor, y militante en organizaciones guerrilleras. Exiliado durante la dictadura militar iniciada en 1976, retornó a la Argentina en 1988 aunque se radicó en México. Buena parte de su vida y obra literaria se vieron signadas por el secuestro y desaparición de sus hijos y la búsqueda de su nieta nacida en cautiverio. Fue el cuarto argentino galardonado con el Premio Miguel de Cervantes, luego de Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato y Adolfo Bioy Casares. Se lo considera uno de los grandes poetas contemporáneos de habla hispana, y un «expresionista del dolor». A su muerte, la Presidencia de la Nación Argentina decretó tres días de duelo nacional. Primeros años Nació en Buenos Aires, en el número 300 de la calle Canning -actualmente Scalabrini Ortiz- en Villa Crespo, un barrio de fuerte identidad judía. Fue el tercer hijo (el único nacido en Argentina) de un matrimonio de inmigrantes judíos ucranianos, José Gelman y Paulina Burichson. Aprendió a leer a los 3 años y pasó su infancia andando en bicicleta, jugando al fútbol y leyendo. Desde niño es simpatizante de Atlanta, el club de fútbol del barrio, donde años después le pondrían su nombre a la biblioteca, algo que él considera «el homenaje más grande de su vida».2 Comenzó a escribir poemas de amor cuando tenía ocho años y publicó el primero a los once (1941) en la revista Rojo y Negro. Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Buenos Aires. A los quince años ingresó a la Federación Juvenil Comunista. En 1948 comenzó a estudiar Química en la Universidad de Buenos Aires pero abandonó poco después para dedicarse plenamente a la poesía. El grupo "El pan duro" y la nueva poesía (1955-1967) En 1955 fue uno de los fundadores del grupo de poetas El pan duro, integrado por jóvenes militantes comunistas que proponían una poesía comprometida y popular y actuaban cooperativamente para publicar y difundir sus trabajos. En 1956 el grupo decidió publicar su primer libro, Violín y otras cuestiones. En 1959, influenciado por la Revolución Cubana comenzó a adherir a la vía de la lucha armada en Argentina y a disentir con la postura opuesta del Partido Comunista. En 1963, durante la presidencia de Guido, fue encarcelado con otros escritores por pertenecer al Partido Comunista en el marco del plan represivo CONINTES, hecho que provocó movimientos de solidaridad y publicaciones de sus poemas en protesta por su detención. Luego de ser liberado abandonó el Partido Comunista para comenzar a vincularse a sectores del peronismo revolucionario. Con otros jóvenes que también habían abandonado el Partido Comunista como José Luis Mangieri y Juan Carlos Portantiero formó el grupo Nueva Expresión y la editorial La Rosa Blindada que difundía libros de izquierda rechazados por el comunismo ortodoxo. Actividad como periodista En 1966 comenzó a trabajar como periodista. Se desempeñó como jefe de redacción de la revista Panorama (1969), secretario de redacción y director del suplemento cultural del diario La Opinión (1971-1973), secretario de redacción de la revista Crisis (1973-1974) y jefe de redacción del diario Noticias (1974). Militancia en organizaciones guerrilleras En 1967, durante la dictadura militar autodenominada Revolución Argentina (1966-1973) se integró a la organización guerrillera recién formada Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), de orientación peronista-guevarista, que realizaban acciones militares y políticas contra ese gobierno. A fines de 1973 pasó a integrar la organización guerrillera Montoneros, de orientación peronista, a raíz de su fusión con las FAR.[cita requerida] Esa organización apoyó críticamente a los gobiernos peronistas de Cámpora (1973), del cual participaron, y el del propio Perón (1973-1974), pero continuó con las acciones armadas, como por ejemplo el asesinato del sindicalista José Ignacio Rucci y, finalmente, decidió su retorno a la clandestinidad. En todo ese período Gelman desempeñó un papel relevante en la acción cultural y de comunicación de las FAR.[cita requerida] Exilio En 1975 Montoneros lo envió al exterior para hacer relaciones públicas y denunciar internacionalmente la violación de derechos humanos en la Argentina, durante el gobierno de Isabel Perón (1974-1976). En esa misión se encontraba cuando se produjo el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 que inició la dictadura militar autonominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), e impuso un régimen de terrorismo de estado que causó la desaparición de 30.000 personas. Salvo una breve entrada clandestina a la Argentina en 1976, Gelman permaneció exiliado en el exterior residiendo alternativamente en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México y trabajando como traductor de la Unesco. Las gestiones de Gelman lograron el primer repudio publicado en 1976 en el diario Le Monde a la dictadura argentina realizado por varios jefes de gobierno y de la oposición europeos, entre ellos François Mitterrand y Olof Palme.2 En 1977 adhirió al recientemente creado Movimiento Peronista Montonero, aunque ya con graves disidencias con su conducción y en 1979 lo abandonó por estar en desacuerdo con el verticalismo militarista de la organización y con las negociaciones que su conducción había entablado en Francia con el miembro de la Junta Militar Almirante Emilio Massera, lo cual ocurría a la vez que la misma conducción enviaba militantes de vuelta a la Argentina en el marco de lo que denominaron contraofensiva. Gelman expuso sus argumentos en una carta dirigida a su amigo Rodolfo Puigross y en un artículo publicado en Le Monde en febrero de 1979. A raíz de ello Montoneros acusó a Gelman de traición y lo condenó a muerte. Luego que el 10 de diciembre de 1983 asumiera el gobierno democrático de Raúl Alfonsín continuaron abiertas en Argentina causas judiciales en las que se investigaban supuestos homicidios y otros delitos imputados a Montoneros, en las que tenía ordenada su captura, por lo cual no regresó al país. Esto ocasionó protestas de escritores de todo el mundo, entre ellos Gabriel García Márquez, Augusto Roa Bastos, Juan Carlos Onetti, Alberto Moravia, Mario Vargas Llosa, Eduardo Galeano, Octavio Paz, etc. A comienzos de 1988 la justicia dejó sin efecto la orden de captura y Gelman volvió al país en junio, luego de trece años de ausencia, pero finalmente decidió radicarse en México. El 8 de octubre de 1989 fue indultado por el presidente Carlos Menem, junto a otros 64 ex integrantes de organizaciones guerrilleras. Juan Gelman rechazó la medida y protestó públicamente contra ella a través de una nota publicada en el diario Página/12: Me están canjeando por los secuestradores de mis hijos y de otros miles de muchachos que ahora son mis hijos. El secuestro y desaparición de sus hijos y la búsqueda de su nieta El 26 de agosto de 1976 fueron secuestrados sus hijos Nora Eva (19) y Marcelo Ariel (20), junto a su nuera María Claudia Iruretagoyena (19), quien se encontraba embarazada de siete meses. Su hijo y su nuera desaparecieron, junto a su nieta nacida en cautiverio. En 1978 Gelman supo a través de la Iglesia Católica que su nuera había dado a luz, sin poder precisar dónde ni el sexo. El 7 de enero de 1990 el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de su hijo Marcelo, encontrados en un río de San Fernando (Gran Buenos Aires), dentro de un tambor de grasa lleno de cemento. Se determinó también que había sido asesinado de un tiro en la nuca. En 1998 Gelman descubrió que su hija había sido trasladada a Uruguay a través del Plan Cóndor, que vinculaba a las dictaduras sudamericanas y Estados Unidos, y que había sido mantenida con vida al menos hasta dar a luz a una niña en el Hospital Militar de Montevideo. A raíz de ello exigió la colaboración de los estados argentino y uruguayo en la investigación con el fin de hallar a su nieta. Gelman topó con la oposición a investigar del presidente de Uruguay Julio María Sanguinetti, con quien entabló un debate público, en el que volvió a ser apoyado por destacados intelectuales y artistas como Günter Grass, Joan Manuel Serrat, Darío Fo, José Saramago, Fito Páez. En 2000, al mes de asumir el nuevo presidente de Uruguay, Jorge Batlle, la nieta de Gelman, de nombre Andrea (Andreíta la menciona el poeta en varios poemas) fue encontrada6 y Gelman pudo reunirse con ella.7 Luego de verificar su identidad, la joven decidió tomar los apellidos de sus verdaderos padres, para llamarse María Macarena Gelman García. En 1999 Gelman le exigió públicamente al Jefe del Ejército Argentino, general Martín Balza, la investigación del secuestro y asesinato de su hijo, aportándole el nombre y documentación sobre el supuesto responsable inmediato del crimen, el general Eduardo Rodolfo Cabanillas. Gelman lucha aún por encontrar los restos de su nuera María Claudia Iruretagoyena. Se había fijado 2008 para llevar a juicio oral y público a los militares y civiles acusados de dar muerte a Marcelo Ariel y otras cuatro personas, además de ser responsables de secuestros y torturas de otros 60 ciudadanos en el centro clandestino de detención Automotores Orletti.8 Carta abierta a mi nieto (fragmento) Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste... Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije. Escrita en 1995 y publicada en Brecha, el 23 de diciembre de 19985 Reanudación de las publicaciones Después de siete años sin publicar, en 1980 dio a conocer el libro Hechos y relaciones, al que le siguieron Citas y comentarios (1982), Hacia el Sur (1982) y Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota) (1983). Le siguieron La junta luz (1985), Interrupciones II (1986), Com/posiciones (1986), Eso (1986), Interrupciones-I e Interrupciones-II (1988), Anunciaciones (1988) y Carta a mi madre (1989). En la década del 90 publicó Salarios del impío (1993), La abierta oscuridad (1993), Dibaxu (1994), Incompletamente (1997), Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos, coautor con su esposa Mara La Madrid (1997), Prosa de prensa (1997) y Prosa de prensa (1999). En la primera década del siglo XXI publicó Tantear la noche (2000), Valer la pena (2001), País que fue será (2004), Oficio ardiente (2005), Miradas (2006) y Mundar (2007). Ha recibido varios premios: "Boris Vian" (1987), Nacional de Poesía argentino (1997), Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (2000), el Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda" (2005) y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2005). El 29 de noviembre de 2007 ganó Premio Cervantes, el más prestigioso de la literatura en español, que recibió el 23 de abril de 2008. Actualmente, Juan Gelman vive en México y es columnista del periódico argentino Página/12. El 25 de abril de 2008 depositó un mensaje en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes que no se abrirá hasta el 2050.9 Obra Empecé a escribir poemas a los nueve años. Claro que fue por una chica. Al principio le mandaba versos de un argentino del siglo XIX, Almafuerte, pero no me hizo caso. Así que decidí probar yo mismo. Tampoco me hizo caso. Ella siguió por su camino y yo me quedé con la poesía. Juan Gelman publicó su primer poema en 1941, cuando tenía once años, en la revista Rojo y Negro. Se trataba de un poema de amor que según su recuerdo comenzaba así: Al amor, sueño eterno y poderoso, el destino furioso lo cambié. Grupo "El pan duro" (1955-1963) Como en pocos artistas, en Juan Gelman, vida y poesía (su vida y su poesía) se encuentran siempre entretejidas. Gelman comenzó su vida de poeta cuando promediaba la década del 50. Sus primeras publicaciones las realizó en la revista "Muchachos". Poco después, en 1955, fue uno de los fundadores junto a otros jóvenes poetas, del grupo literario El Pan Duro, que proponía una poesía vinculada a la acción política, «eminentemente popular»,3 el uso de un lenguaje coloquial vinculado a temas urbanos y que siguiera la cadencia tanguera. El grupo reconocía la influencia inmediata de César Vallejo y Raúl González Tuñón y con éste último del Grupo Boedo que, en la década del 20 inauguró la literatura social en Argentina. Sostenían que «la poesía es un artículo de primera necesidad como el pan y el fusil... Ese 1955, con pueblo ametrallado y flores y marineros en andas en las calles del Barrio Norte, con multitudes humilladas y la revancha de las minorías celebrada en funciones de gala y recepciones de embajada, es también el año de nacimiento de El Pan Duro.»12 Hablaban de una «poesía en armas». El Grupo El pan duro estaba integrado por jóvenes poetas como José Luis Mangieri, Héctor Negro, Hugo Ditaranto, Juan Hierba (Nemirosky), Carlos Somigliana, Julio César Silvain, Juana Bignozzi, Navalesi, Harispe, Mezzera, Mase,3 todos como él militantes de la Juventud Comunista. Juan Gelman se destacaba en el grupo por su calidad y también por una posición radical de la poesía como actitud absolutamente libre, en contradicción con el mundo, para anticipar un nuevo mundo. El discurso poético de Juan Gelman se distinguió desde el comienzo por un radicalismo avasallador. Era la suya una poesía peligrosamente atrevida en sus planteamientos más esenciales, una sentida inconformidad, una suerte de grito a todo pulmón, a pesar de las consecuencias que el gritar de ese modo podía acarrearle al autor. No es de extrañar que Gelman fuera a la cárcel por lo menos en dos ocasiones. La primera edición del Grupo El pan duro fue el primer libro de poemas de Juan Gelman, Violín y otras cuestiones, en 1956, con prólogo de González Tuñón, que fue vendido por sus propios integrantes hasta agotarlo. Para su difusión concurrían «a sindicatos y a bibliotecas populares, a clubes y teatros independientes, a facultades y patios de conventillos, a sociedades de fomento y a todo lugar donde se lo necesita el pan duro pero luminoso de la nueva poesía». Ya para entonces la poesía de Gelman y la del Grupo El pan duro, intentaba construirse a partir del lenguaje cotidiano y romper con la poesía en boga, liderada por el discurso y los patrones estéticos que había establecido Pablo Neruda. En 1959 publicó El juego en que andamos y en 1961, Velorio del solo, pero la ruptura habría de concretarse en su cuarto libro, Gotán, publicado en 1962. Este último libro marcaría también su alejamiento del Grupo El pan duro, debido a sus disidencias con la línea política del Partido Comunista en la Argentina, y aunque al año siguiente sería encarcelado en el marco del Plan represivo CONINTES por pertenecer al PC, poco a poco se iría sumando al peronismo revolucionario. La nueva poesía hispanoamericana. De Gotán a Cólera buey Gotán quiere decir "tango" en vesre, una modalidad del lunfardo, el habla popular rioplatense. Su cuarto libro es al mismo tiempo, cierre de su etapa inicial con El pan duro y consolidación de una nueva corriente poética que se conoció como nueva poesía hispanoamericana. La nueva poesía no se proponía sólo cambiar el mundo, como en Neruda, sino también cambiar la palabra misma. Esta sería desde entonces la característica central de la poesía gelmaniana y de cada uno de los libros que iría publicando. En Gotán Gelman introduce el humor y el absurdo, como componentes cotidianos del hombre y la mujer común del pueblo. Simultáneamente otros poetas latinoamericanos seguían el mismo camino como Nicanor Parra en Chile, Ernesto Cardenal en Nicaragua, Roque Dalton en El Salvador, Antonio Cisneros en Perú, Mario Benedetti en Uruguay, Roberto Fernández Retamar en Cuba. La nueva poesía hispanoamericana buscaba acercar la poesía al habla popular y a las cosas del hombre y la mujer común, pero sin recurrir al estilo panfletario y directo que había caracterizado a la poesía social de los años 30 y 40, y sobre todo con el compromiso personal. La propuesta poética que Gelman sostiene en Gotán es que el poeta mismo debe comprometerse con el cambio del mundo: «ni a irse ni a quedarse, a resistir».15 El poeta debe ser uno más del pueblo y compartir con el pueblo sus alegrías y tristezas, y sobre todo su suerte. Es aquí donde su oposición con Neruda se extrema: el poeta para Gelman no es el ser elegido de Neruda, sino otra persona común más. La elección de la palabra «tango» al revés («gotán») para titular su libro tiene hondas implicancias. En primer lugar concebir su propia poesía como tango, es decir con una cadencia y un ritmo propios de «la ciudad en que nací». Pero también significó acercarse a la que por entonces era la música popular por excelencia (Gelman mismo era un joven «milonguero»16 ), en América Latina, con el fin de compartir códigos y guiños masivos, pero jugando con los mismos con humor e ironía, para evitar caer en lugares comunes. Finalmente, Gelman toma del tango su característica de reflexión existencial y trágica. Los poemas tangueros de Gelman implican el hallazgo de un formato capaz de conducir su proyecto poético: ruptura, compromiso y cotidianeidad popular. El propio Gelman dice que si para Borges «el tango es una manera de caminar» para él «el tango es una manera de conversar». En 1965 Gelman publicó en Cuba una primera versión de Cólera buey, pero recién terminaría de definir su contenido en 1971. El libro abarca poemas escritos entre 1962 y 1968, que formaban parte de nueve libros inéditos. En este libro Gelman experimenta y descalabra las más diversas expresiones con el fin de madurar su estilo. Si Gotán marcó la ruptura con la poesía nerudiana, Cólera buey marca la consolidación de un nuevo estilo poético y señala un momento a partir del cual Juan Gelman comenzará a revolucionarse a sí mismo en cada nuevo libro. Sidney West (el falso poeta): humor y poesía antes del exilio En 1969 Juan Gelman publicó su sexto libro, Traducciones III. Los poemas de Sidney West. Se trata de un juego delirante, en el que Gelman inventa a un supuesto poeta estadounidense, llamado Sidney West, al que le atribuye los poemas que él dice estar traduciendo. En realidad la idea es una continuación de los poemas Traducciones I y Traducciones II, incluidos en su libro anterior, Cólera buey, en los que los poetas inventados se llaman John Wendell y Yamanocuchi Ando. En este libro Gelman alcanza una extrema libertad de lenguaje, combinada con el humor, la ficción y el relato de historias pequeñas, de gente simple, de un supuesto pequeño pueblo estadounidense. Este estilo inclasificable, en el que el escritor aparentemente utiliza la poesía para narrar historias, pero en las que lo importante no es la historia narrada sino la poesía y la expresión misma, así como la complicidad con el lector en el acto humorístico, Gelman va a volver a utilizarlo en su séptimo libro, Fábulas (1971), pero ahora para hablar de personajes imaginarios o históricos. En 1973, ya recuperada la democracia y establecido en el gobierno el presidente Héctor Cámpora, perteneciente a la izquierda peronista, publicó su octavo libro Relaciones. En esta obra Gélman comienza a utilizar insistentemente la pregunta, con el fin de invitar a la reflexión abierta. Por otra parte sus frases comienzan a ser más y más fragmentarias, compuestas de palabras balbuceadas, atadas al ritmo de su propio fluir. También aquí comenzó a utilizar barras para señalar ritmos y significados, un recurso que mantendría hasta Incompletamente (1997). Poesía, exilio y dictadura (1976-1983): "Carta abierta” Durante siete años (1973-1980) Gelman no publicaría ningún libro. Este último año publicaría Hechos y relaciones, que en realidad son dos libros, una reedición de Relaciones (1973) y un nuevo libro, Hechos (1980). Como era de esperarse Gelman escribe sobre la lucha contra la dictadura, la derrota, el exilio y las muertes, pero sobre todo a partir de Hechos la poesía de Gelman incluye el dolor y el desgarramiento interno, capaz de transmitir una conmoción emocional pocas veces alcanzada en la poesía. Puede decirse que la extrema barbarie de la dictadura argentina tuvo en Juan Gelman al poeta que la desnudó. En nuevas reediciones el libro incluiría otros poemas encuadrados en la misma época y situación, como Notas («te voy a matar/derrota. nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez.»), Carta abierta y Si dulcemente, aparecidos. Entre ellos sobresale Carta abierta dedicado a su hijo desaparecido, que ha sido considerado como «una de las más arduas, hondas y lúcidas indagaciones en el dolor que presenta la poesía de todos los tiempos».18 En 1982 publicó Citas y Comentarios, dos libros impresos juntos correspondientes a poemas escritos entre 1978 y 1979. Se trata de poemas construidos a partir de frases de otros, muchos de ellos pertenecientes al Siglo de Oro Español del siglo XVI, entre ellos santos como Santa Teresa y San Juan, tangueros como Homero Manzi y Alfredo Le Pera, un poeta maldito como Baudelaire, un pintor frecuentador de la locura como Van Gogh, etc. Se trata de una poesía de diálogo («y el alma en sus pasitos por la de-solación como vos/palabra tuya»), de búsqueda y de reflexión, hermética y formalmente impecable. Estos poemas están estrechamente relacionados con dibaxu, un libro de poemas en sefaradí escritos en esa época, pero publicados en la década siguiente. Escribí los poemas de dibaxu en sefaradí, de 1983 a 1985. Soy de origen judío, pero no sefaradí, y supongo que eso algo tuvo que ver con el asunto. Pienso, sin embargo, que estos poemas sobre todo son la culminación o más bien el desemboque de Citas y Comentarios, dos libros que compuse en pleno exilio, en 1978 y 1979, y cuyos textos dialogan con el castellano del siglo XVI. Como si buscar el sustrato, hubiera sido mi obsesión. Como si la soledad extrema del exilio me empujara a buscar raíces en la lengua, las más profundas y exiliadas de la lengua. Yo tampoco me lo explico. Los 80: democracia y exilio. "Carta a mi madre" A comienzos de 1988 la justicia dejó sin efecto la orden de captura, en junio Gelman volvió al país pero finalmente decidió radicarse en México. En esas condiciones publicó cuatro libros: Anunciaciones (1988), Interrupciones I (1988), Interrupciones II (1988) y Carta a mi madre (1989). Se trata de poemas afectados por la desazón. En Anunciaciones los signos de exclamación ocupan un lugar central, reemplazando a las preguntas que poblaban sus libros anteriores. Está integrado por poemas de amor desolados. Es uno de los libros más herméticos y difíciles de leer de Gelman. Interrupciones I y II confirman ese estado de desolación combativa de Gelman en los 80 («entre las 5 y las 7,/cada día,/ves a un compañero caer./No pueden cambiar lo que pasó»20 ). Los poemas de Interrupciones I y II son como esas horas pasadas siempre en otro lugar, cuando es tarde de antemano y se espera lo que ya no ocurrió ni ocurrirá. El poeta no calla ante el estupor porque es la materia misma de su escritura, la grieta donde abreva el silencio. En 1989 Gelman publicó uno de sus libros cumbre, Carta a mi madre, motivado en la muerte de su madre en 1982 de cáncer, cuando se encontraba en el exilio en México y trataba de obtener un pasaporte falso para a volver a verla antes de morir. El libro mismo es un largo poema. Eduardo Galeano lo describe como una obra en la que «el hijo rescata desesperadamente a la madre muerta, se impone a sí mismo su esencia, la percibe, la escucha, casi la toca con las palabras que fueron, que son de ambos todavía».21 Paradójicamente también en esta década y la siguiente los argentinos descubrirían la poesía desgarradora y desgarrada de Gelman, una de las expresiones más profundas de la tragedia padecida por los países latinoamericanos, pero que había sido completamente silenciada por la censura de la dictadura. Los 90: "Incompletamente" En los años 90 Juan Gelman publicó tres libros nuevos de poesía (Salarios del impío, 1993; Dibaxu, 1994; e Incompletamente, 1997) y sus primeros tres libros en prosa (Prosa de prensa, 1997; Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos -con su compañera Mara La Madrid-, 1997; y Nueva prosa de prensa, 1999). Dentro de la habitual originalidad y libertad expresiva de cada nueva producción de Gelman, sus trabajos de la década del 90 llaman la atención por la irrupción destacada de la prosa. En Salarios del impío (1993) y sobre todo en Incompletamente (1997), un libro de sonetos, Gelman desarrolla un lenguaje incapaz de completarse. Por ese camino llega al soneto, como forma poética de lo incompleto, como pieza residual en el proceso fallido de crear una obra mayor. Cada libro del autor, desde los años 70, implica una sorpresa y un nuevo rumbo. También cada uno, cada vez más, produce la sensación de extremar alguna propuesta. Con Salarios del impío (1993) y el reciente Incompletamente, Gelman parece arrojado a un hermetismo vertiginoso, conectado a la búsqueda mística que había iniciado en días y comentarios. Lo más probable es que en el próximo libro ataque por algún flanco inesperado, retomando de un nuevo modo un viejo aspecto de su poesía o introduciendo una novedad radical. Con Gelman nunca se sabe. Los dos libros dedicados a la prosa de prensa reúnen sus artículos publicados en el diario Página/12 de Buenos Aires. Sin embargo el hecho de la publicación de los mismos como libro, va más allá de una pura recopilación, para conformarlos como una obra literaria realizada a través de un género que el autor se encarga de prestigiar desde el título mismo. Gelman ha bromeado varias veces con la explicación de que su inclinación absoluta por la poesía se debe a su «fiaca» (holgazanería), para escribir cuentos y novelas.2 Pero para Gelman la prensa siempre tuvo un papel privilegiado. En su concepción militante de la poesía («soy un militante que escribe poesía»24 ), la prosa de prensa no es una actividad accidental, sino un complemento de su poesía para la militancia. En esos trabajos hay dos temas preeminentes: el Holocausto y el genocidio de la última dictadura argentina. Entre los artículos se destaca Miradas sobre el robo de bebés en la dictadura argentina, que él califica como «el peor de los crímenes» en el que «el bebé era robado hasta la mirada de su madre».4 Su tercer libro de prosa, Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos (1997), realizado con su compañera Mara La Madrid, está dedicado a ceder su propia palabra para dársela a los hijos de los desaparecidos y significar su lugar en la sociedad Argentina, a través de sus testimonios directos. El siglo XXI: "Mundar" En la primera década del siglo XXI, habiendo entrado en su séptima década de vida, publicó cuatro libros: Valer la pena (2001), País que fue será (2004), Miradas (2006) y Mundar (2007). Valer la pena (2001) está integrado por 136 poemas escritos entre el momento que descubrió donde se encontraba su nieta (1998), «Andreíta o Macarena», y el encuentro con ella (2000). Gelman hace del título mismo un manifiesto, tomando la frase del poema "Cada día que pasa" de su amigo y compañero en Montoneros, el poeta Paco Urondo, quien se suicidó en 1977 con una pastilla de cianuro para evitar ser capturado y delatar en la tortura. En Valer la pena Gelman parece comenzar a encontrar un camino que valga la pena conectando el pasado truncado de su hijo y el futuro significativo de su nieta, como hija de desaparecidos, pero también como otra memoria, menos dolida.25 Uno de los puntos más altos del libro es "Regresos": «vuelves y vuelves / y te tengo que explicar que estás muerto». En 2004 publicó País que fue será (2004), integrado por 89 poemas escritos entre 2001 y 2001: «cuando el dolor se parece a un país/ se parece a mi país». El libro fue premiado en la Feria del Libro de Buenos Aires como el mejor de ese año. Han tenido que pasar 28 años desde lo que ocurrió para que yo pudiera escribir este libro... Yo realmente no creo que el dolor desaparezca nunca, pero lo que mejoró, digamos, es la convivencia con ese dolor y la relación con mi país.26 Miradas (2006) está compuesto por 77 textos en prosa recopilados, en los que se realizan retratos de artistas focalizando la mirada en aspectos de sus vidas privadas que habitualmente las biografías omiten pero que permiten una comprensión más profunda de sus personalidades. En 2007 publicó Mundar, un poderoso verbo de su invención, relacionado con vivir el mundo, o hacer del mundo un mundo. El libro contiene 121 poemas; continúa y profundiza el proceso ya mostrado en País que fue será (2004) «de reconciliación y de reconstrucción» sin excluir la memoria y la tristeza.27 Contiene imágenes irresistibles como «la/ muchacha más linda del salón/ la de pechos que hablaban» (Baires) y «obligaremos al futuro / a volver otra vez» (Sucederá). En un reportaje de Vicente Muleiro con motivo de la publicación de Mundar, Gelman dice: Periodista: Vamos al libro, a "Mundar"... Hay también expectativas esperanzadas eso de "rostros que empiezan de nuevo" o "la boca/abierta a vientos de nacer", entre otros. Y, por excelencia estos versos "obligaremos al futuro / a volver otra vez". Nada menos. 'Juan Gelman: Es ese futuro con el que soñamos muchas veces en otras épocas. Es un intento de dar existencia al futuro y por lo tanto también al presente. Qué le voy a hacer, soy un esperanzado sin remedio. Periodista: ¿También en términos políticos? Juan Gelman: También en términos políticos, aunque hay períodos de la historia, como el que atravesamos, donde las expectativas de cambio retroceden a zonas pantanosas. Pero la misma historia demuestra que hay flujos y reflujos y que la expectativa vuelve. Todo esto tiene que ver con la utopía. La utopía jamás se cumple, fracasa, pero deja una renovación y la idea imperiosa de retomarla. Pero yo no creo que vea ya otra etapa de renovación. Publicaciones Poesía * Violín y otras cuestiones (1956) * El juego en que andamos (1959) * Velorio del solo (1961) * Gotán (1962) * Cólera buey (1964) * Traducciones III. Los poemas de Sydney West (1969) * Fábulas (1971) * Relaciones (1973) * Hechos y relaciones (1980) * Si dulcemente (1980) * Citas y Comentarios (1982) * Hacia el Sur (1982) * Com/posiciones (1986) * Interrupciones I (1986) * Interrupciones II (1988) * Anunciaciones (1988) * Carta a mi madre (1989) * Salarios del impío (1993) * Dibaxu (1994) * Incompletamente (1997) * Valer la pena (2001) * País que fue será (2004) * Mundar (2007) * De atrásalante en su porfía (2009) * Bajo la lluvia ajena (2009) * El emperrado corazón amora (2011) Antologías poéticas * Poemas, Casa de las Américas, La Habana, 1960. (Al cuidado de Mario Benedetti y Jorge Timossi) * Obra poética, Corregidor, Buenos Aires, 1975. * Poesía, Casa de las Américas, La Habana, 1985. (Prólogo y selección de Víctor Casaus) * Antología poética, Vintén, Montevideo, (1993). (Selección, prólogo y bibliografía completa de Lilián Uribe) * Antología personal, Desde la Gente, Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Buenos Aires, 1993. * En abierta oscuridad, Siglo XXI, México, 1993. * Antología poética, Espasa Calpe, Buenos Aires, 1994. (Selección y prólogo de Jorge Fondebrider) * De palabra (1971-1987). Prólogo de Julio Cortázar, Visor, Madrid, 1994. * Oficio Ardiente (2005), Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca. Prosa * Prosa de prensa, Ediciones B, España, 1997. * Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos (En coautoría con Mara La Madrid), Planeta, Buenos Aires, 1997. * Nueva prosa de prensa, Ediciones B Argentina, Buenos Aires, 1999. * Miradas, Seix Barral, Buenos Aires 2005. Referencias Wikipedia—http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Gelman

Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 29 de abril de 1936 - Ibíd., 25 de septiembre de 1972) fue una destacada poetisa argentina, eximia representante del surrealismo poético. Nacida como Flora Pizarnik, fue la hija de Elías Pizarnik y de Rejzla (Rosa) Bromiker, ambos inmigrantes judíos rusos que se dedicaban al comercio de joyería. Creció en un barrio de Avellaneda. Tenía una hermana mayor de nombre Myriam. Su infancia fue muy complicada. Hablaba el español con marcado acento europeo y tartamudeaba. Tenía graves problemas de acné y una marcada tendencia a subir de peso. Estas eventualidades minaban seriamente su autoestima. La autopercepción de su cuerpo y su continua comparación con su hermana le complicaron de manera obsesiva. Es posible que comenzara, por esta razón, a ingerir anfetaminas -por las que pronto desarrolló una fuerte adicción-, que le provocaban prolongados períodos con trastornos del sueño, euforia e insomnio.Alejandra padecía lo que se conoce como Trastorno Límite de la personalidad o Borderline. En 1954, tras el bachillerato, ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Permaneció como estudiante de la Facultad hasta 1957, tomando cursos de literatura, periodismo y filosofía, pero no acabó sus estudios. Paralelamente tomó clases de pintura con Juan Batlle Planas. Lectora profunda de muchos y grandes autores durante su corta vida, intentó ahondar en los temas de sus lecturas y aprender de lo que otros habían escrito. Así se motivó tempranamente por la literatura y por el inconsciente, lo que a su vez hizo que se interesara por el psicoanálisis. Firmemente apolítica e influenciada en su lirismo por Antonio Porchia, los simbolistas franceses, en especial Arthur Rimbaud y Stéphane Mallarmé, por el espíritu del romanticismo, y por los surrealistas, Pizarnik escribió libros poéticos de notoria sensibilidad e inquietud formal marcada por una insinuante imaginería. Sus temas giraban en torno a la soledad, la infancia, el dolor y, sobre todo, la muerte. Su primer libro fue “La Tierra Más Ajena” (1955), editado en Botella Al Mar. Más tarde publicó “La Última Inocencia” (1956), volumen dedicado a su psicoanalista Oscar Ostrov, y “Las Aventuras Perdidas” (1958). Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Allí entabló amistad con Julio Cortázar, Rosa Chacel y Octavio Paz, entre otros, siendo este último el prologuista de “Árbol De Diana” (1962), su cuarto poemario, en el que ya se refleja plenamente la madurez como autora que estaba alcanzando en Europa. Regresó a Buenos Aires en 1964, publicando sus poemarios más importantes: “Los Trabajos y Las Noches” (1965), “Extracción De La Piedra De La Locura” (1968) o “El Infierno Musical” (1971). En 1969 recibió la beca Guggenheim, lo que le permitió viajar a Nueva York, y en 1971 una Fullbright. Escribió en prosa “La Condesa Sangrienta” (1971). El 25 de septiembre de 1972, a los 36 años, se quitó la vida ingiriendo 50 pastillas de un barbitúrico (Seconal) durante un fin de semana en el que había salido con permiso del hospital psiquiátrico Pirovano de Buenos Aires, donde se hallaba internada a consecuencia de su cuadro depresivo y tras dos intentos de suicidio. Faltó tiempo para la gran empresa literaria. Alejandra decía que tenía que escribir una novela y que habría de aprender una nueva gramática para llegar a ese fin que rondaba por su cabeza. Hoy, tiene un monumento en la calle Güemes en Avellaneda. Obras Dejó como legado una vasta obra, a pesar de su corta vida: un extenso poemario, así como muchos escritos y relatos cortos surrealistas, y alguna novela breve. * tierra más ajena, 1955. * La última inocencia, 1956. * Las aventuras perdidas, 1958. * Árbol de Diana, 1962. * Los trabajos y las noches, 1965. * Extracción de la piedra de locura, 1968. * Nombres y figuras, 1969. * El infierno musical, 1971. * La condesa sangrienta, 1971. * Los pequeños cantos, 1971. * El deseo de la palabra, 1975. * Textos de sombra y últimos poemas, 1982. * Zona prohibida, 1982. (Poemas, muchos de ellos borradores de piezas publicadas en Árbol de Diana, y dibujos). * Prosa poética, 1987. * Poesía completa 1955-1972, 2000. * Prosa completa, 2002. Referencias Wikipedia - http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandra_Pizarnik

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autores

“Sin poetas, sin artistas, los hombres pronto se cansarían de la monotonía de la naturaleza.” —Guillaume Apollinaire

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textos

“La poesía es el desbordamiento espontáneo de sentimientos poderosos: tiene su origen en la emoción recogida en la tranquilidad.” —William Wordsworth

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