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Cruz María Salmerón Acosta

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Cuando a mi lecho por la v...
la triste muerte se acercó...
con suplicante voz le dije...
me ha prometido un beso mi...
Deja, importuna, que amane

Cuando a mi lecho por la vez primera
la triste muerte se acercó enlutada,
con suplicante voz le dije ¡espera!
me ha prometido un beso mi adorada.

Deja, importuna, que amanezca el día,
irme no quiero con la noche obscura.
Espera unos instantes todavía,
que un beso nada más tan poco dura.

Y la enlutada, pálida y hermosa
por mi súplica amante, conmovida,
se alejó de mis labios y piadosa,
como esperanza me dejó la vida.

No quiero lauros, nada más un beso.
Ni prendas, ni tesoro codiciado,
quiero sentirme entre tus brazos preso
y más tarde yo diré, adiós, estoy pagado

Todas las flores tienen un rocío,
todos lo años tienen primavera,
déjame a solas con el sueño mío,
¡Oh, muerte!, buena amiga, espera.

Pasan los meses tristes y pausados.
El dulce beso a mi cariño, niega;
y pensando en los labios dorados
le pregunto a la muerte, ¡cuándo llega!

Nunca mi mente acarició el...
de vivir solo, frente a un...
sino en un campo en flor s...
viendo correr junto a mis ...
Por más que en alegrarme y

Nunca mi mente acarició el ensueño
de vivir solo, frente a un mar bravío,
sino en un campo en flor siempre risueño,
viendo correr junto a mis pies un río.

Por más que en alegrarme yo me empeño,
en presencia del mar vivo sombrío
tan lejos de la dicha con que sueño
como tú estás de mi dolor, Dios mío.

Yo sufro ante el verdor de primavera
de la eterna visión de la ribera
de donde ayer por siempre hube partido,

la nostalgia del pájaro enjaulado
que desde su prisión ve el ramo amado
donde un día, cantando, formó el nido.

Yo tengo para el árbol mil...
porque el árbol a todos da...
ofrece grata sombra a los ...
y refugio a los pájaros de...
Porque de los humildes lab

Yo tengo para el árbol mil loores
porque el árbol a todos da consuelo;
ofrece grata sombra a los pastores
y refugio a los pájaros del cielo.

Porque de los humildes labradores
él premia la fatiga y el desvelo.
Para libar en sus fragantes flores
las mariposas van en raudo vuelo.

Por inútil que un árbol te parezca,
déjalo hermano labrador que crezca;
que si hoy no paga el riego que le diste,

quizás mañana podrá dar el leño
para tu cruz o para el lecho triste,
donde habrás de dormir tu último sueño.

¡Pobrecito mi amor!, se es...
bajo el golpe fatal de lo ...
agoniza mi amor, triste y ...
solo y tan resignado como ...
¡Se me murió mi amor! Tan

¡Pobrecito mi amor!, se está muriendo
bajo el golpe fatal de lo imprevisto;
agoniza mi amor, triste y gimiendo,
solo y tan resignado como un Cristo.

¡Se me murió mi amor! Tan sólo, dijo,
el nombre de la amada indiferente.
Yo le puse en el pecho un crucifijo,
cerré sus ojos y besé su frente.

Y envolví su ataúd con lo más bello
que a la vista tenía, todo aquello
que me gané en la lucha: rosa y palma,

lo bajé de la fosa al negro fondo,
y lo dejé enterrado en lo más hondo
del triste cementerio de mi alma.

Baja la tarde al campo. L...
con que me arrulla la Natu...
me infunden una lírica tri...
y despiertan en mí puros a...
Ya la luna, a los pobres s

Baja la tarde al campo. Los rumores
con que me arrulla la Naturaleza
me infunden una lírica tristeza
y despiertan en mí puros amores.

Ya la luna, a los pobres soñadores
derrocha de su plata la riqueza,
y hace olvidar del verso la belleza,
la prosa natural de los pastores.  

Yo no quiero escribir, pero la luna
y la tarde me dan a soñar una
poesía que me hace sufrir tanto.

Que pienso mientras sueña mi alma inquieta,
que los mejores versos del poeta
son los que escribe con su propio llanto.

Ave cautiva que ve el ciel...
y como no puede soñar
el sueño suave de su vuelo
suelta sus trinos a volar.
El ala es polvo y se levan

Ave cautiva que ve el cielo
y como no puede soñar
el sueño suave de su vuelo
suelta sus trinos a volar.

El ala es polvo y se levanta,
más al azul no ha de subir,
y la canción que el alma canta
muere en el cielo de zafir.

Cisne enjaulado que suspira
por unos muslos de azahar,
en donde el cuello de su lira
hizo los nardos enflorar.

O ruiseñor que ebrio de luna
mira la rosa florecer,
y rima el beso que dio a una
rosa entre labios de mujer.

O acaso alondra prisionera
que siente el alba sonrojar
la faz celeste de la esfera
y aun sin querer rompe a cantar.

La melodía del sonido
de alegre música de amor,
alegre llega hasta mi oído,
mas suena triste en mi interior.

El ave lírica se encanta
en la armonía de rimar,
con una rima en la garganta
se duerme acaso sin pensar.

El alma en flor de primavera
de su bizarra juventud
se ha marchitado prisionera
como un niño en el ataúd.

Los ojos vagos de Cupido
ya se resisten a mirar,
porque los cierra convencido
que se han de abrir para llorar.

Cisne, tal vez cese tu llanto
cuando cansado de sufrir,
llores a Dios tu último canto
en el instante de morir.

Caraqueña: recuerdo la ven...
desde donde cien veces me ...
cuando yo era dichoso y po...
pasión que con palabras no...
Todavía mi mente a explica

Caraqueña: recuerdo la ventana entreabierta
desde donde cien veces me miraste pasar
cuando yo era dichoso y por ti sentía cierta
pasión que con palabras no te supe expresar.

Todavía mi mente a explicarse no acierta
por qué yo ni mi nombre te llegué a revelar,
ni en la tarde en que triste me alejé de tu puerta
con la vaga esperanza de poder retornar.

Cuando leas los versos de esta triste poesía
sabrás tú quién he sido y por qué todavía
otra vez a tu encuentro no he podido volver.

Pero acaso no creas que aún tu ausencia lamento,
ni que mientras te escribo, la emoción que yo siento
está haciendo la pluma de mi mano caer.

Los dos ojos azules que yo...
los hallé al fin en otra l...
pero apenas mirarlos un mo...
pues lo mismo que antes lo...
Esos ojos celestes para si

Los dos ojos azules que yo había perdido
los hallé al fin en otra linda faz de mujer;
pero apenas mirarlos un momento he podido,
pues lo mismo que antes los he vuelto a perder.

Esos ojos celestes para siempre se han ido
como todas mis bellas ilusiones de ayer,
pues no hará la fortuna que tan mal me ha querido
que yo alcance la dicha de volverlos a ver.

De sufrir por su ausencia hoy estoy más enfermo;
pero yo me consuelo cuando pienso en mi yermo,
que después que esos ojos se apartaronde aquí,

desde el mar dirigieron una dulce mirada
a la lámpara sola de mi sola morada,
se pusieron muy tristes y lloraron por mí.

Pasó mi adolescencia en to...
y gozarla no puede lo bast...
y estoy como un cansado pe...
que teme caminar hacia del...
¡Qué imposible paréceme el

Pasó mi adolescencia en torbellino
y gozarla no puede lo bastante;
y estoy como un cansado peregrino
que teme caminar hacia delante.

¡Qué imposible paréceme el camino
que me torne a la dicha tan distante!
Pienso que este demonio del destino
no cesará de herirme ni un instante.

Mientras se va mi juventud querida
en el duro aislamiento de mi vida,
mi pobre alma que la suerte azota

va destilando en lágrimas su pena;
pero ¡ay! ese dolor, que mi alma llena,
es como un manantial que no se agota.

Miróme ayer una mujer herm...
y su presencia me causó to...
vi la herida más honda y d...
que he sufrido en mi vida ...
Me ha entristecido tanto c

Miróme ayer una mujer hermosa
y su presencia me causó tortura,
vi la herida más honda y dolorosa
que he sufrido en mi vida de amargura.
Me ha entristecido tanto como aquella
mortal tortura que sufrí al hallarme
ayer tan repulsivo ante la bella
que a mi retiro vino a visitarme.

Todo ese día estuve arrepintiéndome
de la hermosura aquella, y prometiéndome
por siempre de sus ojos esconderme.

Y hoy tengo el corazón más dolorido
de vivir vanamente deseando
sufrir de nuevo la mortal tortura,
de ser visto otra vez por la hermosura
que con mirarme ayer me dejó herido
y con no mirarme hoy, me está matando.

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Cuando vieron mis ojos tu ...
acercarse a la puerta de m...
me creí que volvía para mí...
que perdí en los mejores a...
Emoción inefable, dicha nu

Cuando vieron mis ojos tu silueta querida
acercarse a la puerta de mi eterna clausura,
me creí que volvía para mí la ventura
que perdí en los mejores abriles de mi vida.

Emoción inefable, dicha nunca sentida,
me causó la presencia de tu regia hermosura,
y tu sana alegría derramó su dulzura
en la inmensa amargura de mi alma dolida.

Ante tu despedida un dolor me exaspera;
ser para ti tan sólo un amigo cualquiera
a quien pueda olvidarse por cualquier otro amigo.

Y profundo sollozo se me escapa del pecho,
porque en vano deseo levantarme del lecho
en que ha tiempo me angustio, para irme contigo.

Cuando me vine para mi des...
un can vino conmigo,
y siempre para mí fue un b...
y un compañero fiel, el po...
Él, que calles alegres rec

Cuando me vine para mi destierro
un can vino conmigo,
y siempre para mí fue un buen amigo
y un compañero fiel, el pobre perro.

Él, que calles alegres recorría
a mi lado, en mis días de ventura,
vino también a hacerme compañía
en la tan prolongada y tan sombría
calle de mi amargura.

Largas horas pasó junto a mi puerta
echado sobre el suelo
en perenne desvelo
y hasta al más leve ruido, siempre alerta.

Otras veces, después de vana espera
el perro se dormía
como si por instinto comprendiera
que ninguno vendría
a consolar mi vida prisionera.

Y en las noches tan claras como el día,
a la luna lanzaba sus aullidos,
mientras yo prorrumpía
en versos a sollozos parecidos.
Hoy lo he visto morir, y no he llorado
por su viaje sin vuelta, ni siquiera

una lágrima, y he sufrido
pensando cuánto no habría aullado,
por un viaje cualquiera
que yo hubiese emprendido.

Me parece mirarlo todavía
fijando en mí con gran melancolía
su mirada de enfermo moribundo,
cual queriendo decirme que sentía
más dejarme en el mundo,
que la vida azarosa que él perdía.

¡Ah! Yo habría querido
pobre y noble animal,
en mis brazos tomarte
y cerrarte los ojos tan humanos
y cavarte una fosa con mis manos
y yo mismo enterrarte.

Y enterrándote echar sobre tu frío
cuerpo, puñados de tierra, perro mío,
con besos y lágrimas mojados,
cual solemos hacer con los despojos
de esos humanos seres adorados
que enterramos con llanto en nuestros ojos.
Mas, como nada de eso yo he logrado
hacerte, sobre el lecho donde herido
estoy, muy triste un rato me he quedado
viendo la playa donde te has a hundido.

Duerme por siempre junto al mar sombrío,
que para mí tanta poesía encierra,
en tu lecho de tierra
por el cual con placer cambiaría el mío.