Su piel luminosa, jovial y sedosa.
Cual suave brisa jocosa.
Blanca y pura como la leche,
Que una madre a su hijo regala.
Tal virtud el alma cala,
Igual que al niño, ese vínculo estrecha.
El amor a la madre por su dádiva jugosa.
Cuán preciosa sabana frondosa,
Aunque en su plenitud tenga virtud,
es su decadencia lo que MI presencia osara.
Osé saciar esa sed que surge de sentir su suave ser.
Cual colibrí de las flores percibe olores, de pistilos extrae sabores,
y de bellos arreboles persigue cuán hermosos colores.
Igual que sus mejillas de piel rojiza, que a este colibrí hechiza.
Como la suave brisa que a todos besa, y nadie se le escapa.
Así tal cual es su sonrisa un poco necia, pero que fácil me atrapa.
Esa hermosa piel que ojala me abrazara, como la noche
Con la madrugada entrelazada, y así este frío de mi se apartara.

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