Hay quienes piensan
que he celebrado en exceso
los misterios del cuerpo
la piel y su aroma de fruta.
 
¡Calla, mujer! me ordenan
No nos aburras más con tu lujuria
Vete a la habitación
Desnúdate
Haz lo que quieras
Pero calla
No lo pregones a los cuatro vientos.
 
Una mujer es frágil, leve, maternal;
en sus ojos los velos del pudor
la erigen en eterna vestal de todas las virtudes.
Una mujer que goza es un mar agitado
donde sólo es posible el naufragio.
 
Cállate. No hables más de vientres y humedades.
Era quizás aceptable que lo hicieras en la juventud.
Después de todo, en esa época, siempre hay lugar para el desenfreno.
Pero ahora, cállate.
 
Ya pronto tendrás nietos. Ya no te sientan las pasiones.
No bien pierde la carne su solidez
debes doblar el alma
ir a la Iglesia
tejer escarpines
y apagar la mirada con el forzado decoro de la menopausia.
 
Me instalo hoy a escribir
para los Sumos Sacerdotes de la decencia
para los que, agotados los sucesivos argumentos,
nos recetan a las mujeres la vejez prematura
la solitaria tristeza
el espanto precoz a las arrugas.
 
¡Ah! Señores; no saben ustedes
cuánta delicia esconden los cuerpos otoñales
cuánta humedad, cuánto humus
cuánto fulgor de oro oculta el follaje del bosque
donde la tierra fértil
se ha nutrido de tiempo.

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Alfredo Jiménez G.
más de 1 año

No puede llamarse "poetisa" a una Mujer que desafía con tan fuertes palabras y argumentos al pudor y al recato que durante milenios han preservado el orden moral de las civilizaciones ¡No, damas y caballeros! ¡Gioconda Belli no es poetisa, es POETA! (así con mayúsculas) Porque su palabra es valerosa y revolucionaria. Tiene la virtud de despertar conciencias, superar taras mentales acumuladas con el tiempo y cambiar al mundo. No puede llamarse poetisa, término diseñado para distinguir a una Mujer que moldea versos con particular delicadeza, es Poeta porque templa sus líneas con fragua, yunque y marro con más destreza y fuerza que muchos bardos varones.

Le ordenaron callar, como en su tiempo lo hicieron con Sor Juana Inés de la Cruz. Ya no podían echar mano de la amenaza de pena capital como en tiempos de la colonia. Buscaron medios un tanto más "modernos y sofisticados" para conminarla al silencio. Pero los salvaguardas del "clima moral" están perdiendo influencia sobre el mundo al que durante siglos impusieron mordaza a sangre y fuego: "No está bien que a tus años, Gioconda, hables todavía de deseos, sensualidad y erotismo... No es de buen tono... Arrepiéntete y 'resígnate', perdón, 'enmiéndate' ". Pero la voz de la Poeta se hizo más fuerte y clara, depurada por la sabiduría que dan los años bien vividos.

La palabra de Gioconda Belli es poderosa y seductora. No tiene edad, es de naturaleza sempiterna.

Los "sumos sacerdotes de la decencia" con sotana o sin ella, luchan con más necedad que persistencia por reimplantar las piras para inmolar a todas las "mujeres irredentas". Acechan por todos los rincones disfrazados de políticos, médicos y "autores de 'Best Sellers' ". No debemos confiarnos...

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