Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.
He estado al borde de la tuberculosis,
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte,
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,
y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.

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Alfredo Jiménez G.
más de 1 año

Mucho se ha cuestionado a quien esto apunta, servidor de ustedes, que haya desterrado sin misericordia del diccionario personal la palabra "poetisa", por considerarla un vocablo discriminatorio y sin sentido. Da gusto saber que Gloria Fuertes (entre otras autoras), estaba de acuerdo con eso. Ella era Poeta (NO poetisa).

La guerra civil española cambió los tonos de su Poesía que había nacido candorosa y clara. La Poeta se situó al margen de todo, pero no se mal entienda, no se orilló para eludir los temas delicados, se ubicó en un lugar estratégico para mirar mejor y compartir el panorama de cuanto descubría. Sus versos son tan elocuentes y valerosos como "políticamente incorrectos" según obtusas opiniones y por ellos sufrió persecución, censura y amenazas; algo insólito para una autora que escribió muchas obras para niños. Sería como si en México se cuestionara al Poeta Francisco Gabilondo Soler ("Cri crí"), aunque a muchos políticos les incomoda aún su canción titulada "La Patita", la consideran subversiva y peligrosa.

Esquivando infortunios, ataques y una que otra ventura con la agudeza de sus palabras diáfanas, Gloria Fuertes se ganó con sobrado mérito un lugar entre nuestros Poetas imprescindibles.

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