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Gelmanportrait

Juan Gelman

Ausencia de amor

Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.

Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobrecristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he
esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.

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Received 979184332198473
Confesar sin ambages que se especula sobre los detalles de una experiencia erótica con una dama prohibida es considerado de muy mala nota por los salvaguardas de las reglas de urbanidad y por la dama misma si se entera que un caballero extraño, con poderosa imaginación, está invadiendo territorios que moralmente le están vedados.

Mas he aquí que el Poeta Juan Gelman lo declara con todas sus letras y lejos de recibir la lógica reprobación unánime, se gana el afecto y la ovación espontánea del respetable público lector.

Ya hemos contado en otras oportunidades que Pablo Neruda se encontró a una morena de intolerable belleza en una embajada y lejos de guardarse sus impresiones personales, como impone la civilidad ¡las dejó fluir a oídos de todos!, le dijo a la beldad de ébano con clara voz: "...estás loca estatua silvestre, cómo puedes andar vestida?" ¡Y además lo deja por escrito en un poema para la posteridad! ("Sobre mi mala educación"). También en este caso predominó la celebración de tan temerario desplante.

"¡Malos tiempos estamos viviendo!" Diría la presidenta de la Liga de la Decencia que durante décadas vigiló con férrea eficacia las costumbres de la capital mexicana y colocó un casto corpiño a las sensuales turgencias de la Diana Cazadora, para evitarnos malos pensamientos. Por fortuna esa asociación aséptica ya sólo vive en la parodia de alguna película de Tin Tán.

Neruda y Juan Gelman vivieron en la Ciudad de México y no sufrieron jamás amenaza de lapidación.

El secreto para expresar en voz alta nuestros más recónditos deseos sin sufrir las consecuencias está en la manera de decirlo. La Poesía es tan mágica que hasta nos regala una cierta dosis de impunidad.

Juan Gelman pudo encontrar un poco de alivio al manifestar lo que sentía y pensaba. pero no fue suficiente para ganar el favor de la dama indiferente y cruel. Debió llegar al colmo de la tragedia, estallar de deseo para que ella encontrara suculentos sus pedazos, los devorara y así, por fin, él pudiera formar parte de tan anhelado ser.
hace 7 meses
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