Hay sentimientos que nacen signados, nacen para morir. Viven un instante y se vuelve eternidad en quien los padece,  porque no hay alma que los acoja. Estos escritos son manifestaciones de un sentimiento que nació y quien lo inspira, quizá nunca lo sabrá. Son frutos que maduran en un árbol y no alimentarán a nadie, simplemente se pudrirán.