Daba el reloj las doce...

Daba el reloj las doce...

por Antonio Machado

Daba el reloj las doce... y eran doce
golpes de azada en tierra...

        ... ¡Mi hora! —grité— ... El silencio
me respondió: —No temas;
tú no verás caer la última gota
que en la clepsidra tiembla.

        Dormirás muchas horas todavía
sobre la orilla vieja
y encontrarás una mañana pura
amarrada tu barca a otra ribera.

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Misceláneas

Antonio-machado


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Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo

Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía

Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta

Desnuda está la tierra,
y el alma aúlla al horizonte pálido
como loba famélica. ¿Qué buscas,

Es mediodía. Un parque.
Invierno. Blancas sendas;
simétricos montículos

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,

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