Daba el reloj las doce...

Daba el reloj las doce...

por Antonio Machado

Daba el reloj las doce... y eran doce
golpes de azada en tierra...

        ... ¡Mi hora! —grité— ... El silencio
me respondió: —No temas;
tú no verás caer la última gota
que en la clepsidra tiembla.

        Dormirás muchas horas todavía
sobre la orilla vieja
y encontrarás una mañana pura
amarrada tu barca a otra ribera.

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Misceláneas

Antonio-machado


Otros poemas de Antonio Machado (leer al azar)


Me dijo una tarde
de la primavera:
Si buscas caminos

La calle en sombra. Ocultan los altos caserones
el sol que muere; hay ecos de luz en los balcones.
¿No ves, en el encanto del mirador florido,

Tierra le dieron una tarde horrible
del mes de julio, bajo el sol de fuego.
A un paso de la abierta sepultura,

Yo, para todo viaje
—siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera—,

La tarde caía
triste y polvorienta.
El agua cantaba

Al gigante ibérico Miguel de Unamuno, por quien
la España actual alcanza proceridad en el mundo.
LOS OJOS

El poeta es jardinero. En sus jardines
corre sutil la brisa
con livianos acordes de violines,

Para el libro La casa de la primavera,
de Gregorio Martínez Sierra.
Maldiciendo su destino

Recuerdos 1913

Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales
cargados de perfume, y el campo enverdecido,
abiertos los jazmines, maduros los trigales,

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