Daba el reloj las doce...

Daba el reloj las doce...

por Antonio Machado

Daba el reloj las doce... y eran doce
golpes de azada en tierra...

        ... ¡Mi hora! —grité— ... El silencio
me respondió: —No temas;
tú no verás caer la última gota
que en la clepsidra tiembla.

        Dormirás muchas horas todavía
sobre la orilla vieja
y encontrarás una mañana pura
amarrada tu barca a otra ribera.

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Misceláneas

Antonio-machado


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¡Primavera soriana, primavera
humilde, como el sueño de un bendito,
de un pobre caminante que durmiera

Es la tierra de Soria árida y fría.
Por las colinas y las sierras calvas,
verdes pradillos, cerros cenicientos,

A los señores de Masriera,
en recuerdo de una expedición a El Pardo.
¡Encinares castellanos

Heme aquí ya, profesor
de lenguas vivas (ayer
maestro de gay-saber,

Siendo mozo Alvargonzález,
dueño de mediana hacienda,
que en otras tierras se dice

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,

Una noche de verano
—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,

Cabe la vida entera en un soneto
empezado con lánguido descuido,
y, apenas iniciado, ha transcurrido

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