Una tras otra, van pasando,
las sombras de sus siete lunas,
 
Aparece el resplandor azulado,
de un planeta que se desliza en
lento radio orbital, alrededor,
de una estrella llamada Sol.
 
Urano, nombre del guardián
del inframundo,
helada masa de gas y núcleo rocoso,
 
ya en eras que no recuerda el tiempo,
hablaban los registros de su extremo frío,
apenas cambiante, sumido en la perpetua
paz de sus ciclos;
 
De las nieblas que pasan, rozando sus suelos,
cristalinos, facetados en aristas,
que se pierden hasta el infinito,
en inmensas,  llanuras de hielo.
 
Su magnetosfera, desvía el viento solar,
creando auroras boreales sobre la oscuridad de sus cielos.
Más allá de las líneas nubosas, Titania, Oberón, Miranda,
girando en excéntricas orbitas, movidas por sus campos
gravitatorios .
 
No hay más luminosidad en ese mundo,
que la que genera o débilmente refleja,
en su envoltura de metano y primitivo oxigeno,
etéreos restos de la formación del sistema, del inicio,
en el lejano final, de nuestro propio principio.

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Jose Vicente
oltre 4 anni

He leído unos pocos poemas Marian. me paro en Urano por su magia y su/tu eterna busqueda. Un abrazote
Bluess

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