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Octavio Paz

"La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro... Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro." Octavio Paz

"La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro... Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro." Octavio Paz

Nada soy yo,
cuerpo que flota, luz, oleaje;
todo es del viento
y el viento es aire siempre de viaje...

Discurso de Octavio Paz el día que recogió el premio Nobel

Majestades, Señoras y Señores:

Seré breve. Sin embargo, como el tiempo es elástico, ustedes tendrán que oírme durante ciento ochenta largos segundos.

Vivimos no sólo el fin de un siglo sino de un período histórico. ¿Qué nacerá del derrumbe de las ideologías? ¿Amanece una era de concordia universal y de libertad para todos o regresarán las idolatrías tribales y los fanatismos religiosos, con su cauda de discordias y tiranías? Las poderosas democracias que han conquistado la abundancia en la libertad ¿serán menos egoístas y más comprensivas con las naciones desposeídas? ¿Aprenderán éstas a desconfiar de los doctrinarios violentos que las han llevado al fracaso? Y en esa parte del mundo que es la mía, América Latina, y especialmente en México, mi patria: ¿alcanzaremos al fin la verdadera modernidad, que no es únicamente democracia política, prosperidad económica y justicia social sino reconciliación con nuestra tradición y con nosotros mismos?

Imposible saberlo. El pasado reciente nos enseña que nadie tiene las llaves de la historia. El siglo se cierra con muchas interrogaciones. Algo sabemos, sin embargo: la vida en nuestro planeta corre graves riesgos. Nuestro irreflexivo culto al progreso y los avances mismos de nuestra lucha por dominar a la naturaleza se han convertido en una carrera suicida. En el momento en que comenzamos a descifrar los secretos de las galaxias y de las partículas atómicas, los enigmas de la biología molecular y los del origen de la vida, hemos herido en su centro a la naturaleza. Por esto, cualesquiera que sean las formas de organización política y social que adopten las naciones, la cuestión más inmediata y apremiante es la supervivencia del medio natural. Defender a la naturaleza es defender a los hombres.

Al finalizar el siglo hemos descubierto que somos parte de un inmenso sistema – conjunto de sistemas – que va de las plantas y los animales a las células, las moléculas, los átomos y las estrellas. Somos un eslabón de "la cadena del ser", como llamaban los antiguos filósofos al universo. Uno de los gestos más antiguos del hombre un gesto que, desde el comienzo, repetimos diariamente es alzar la cabeza y contemplar, con asombro, el cielo estrellado. Casi siempre esa contemplación termina con un sentimiento de fraternidad con el universo. Hace años, una noche en el campo, mientras contemplaba un cielo puro y rico de estrellas, oí entre las hierbas oscuras el son metálico de los élitros de un grillo. Había una extraña correspondencia entre la palpitación nocturna del firmamento y la musiquilla del insecto. Escribí estas líneas:

Es grande el cielo
y arriba siembran mundos.
Imperturbable,
prosigue en tanta noche
el grillo berbiquí.

Estrellas, colinas, nubes, árboles, pájaros, grillos, hombres: cada uno en su mundo, cada uno un mundo y no obstante, todos esos mundos se corresponden. Sólo si renace entre nosotros el sentimiento de hermandad con la naturaleza, podremos defender a la vida. No es imposible: fraternidad es una palabra que pertenece por igual a la tradición liberal y a la socialista, a la científica y a la religiosa.

Alzo mi copa – otro antiguo gesto de fraternidad – y brindo por la salud, la ventura y la prosperidad de Sus Majestades y del noble, gran y pacífico pueblo sueco.


Octavio Paz Lozano (Ciudad de México, 31 de marzo de 1914 – Ciudad de México, 19 de abril de 1998) fue un poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano, Premio Nobel de Literatura 1990.

 Se le considera uno de los más grandes escritores del siglo XX y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos.1 Su extensa obra abarcó géneros diversos, entre los que sobresalieron textos poéticos, el ensayo y traducciones.

Nació en medio de la Revolución Mexicana. Fue criado en Mixcoac, una población cercana que ahora forma parte de la ciudad de México, por su madre, Josefina Lozano, la tía Amalia Paz Solórzano y su abuelo paterno, Ireneo Paz (1836-1924), un soldado retirado de las fuerzas de Porfirio Díaz, intelectual liberal y novelista. Su padre, Octavio Paz Solórzano (1883-1936), el menor de siete hermanos, trabajó como escribano y abogado para Emiliano Zapata; estuvo involucrado en la reforma agraria que siguió a la Revolución, fue diputado y colaboró activamente en el movimiento vasconcelista. Todas estas actividades provocaron que el padre se ausentara de casa durante largos periodos.

Su educación se inició en los Estados Unidos, en donde Paz Solórzano llega en octubre de 1916 como representante de Zapata.5 Regresaría a México casi cuatro años más tarde, en 1920, con su padre, que se retiró de la política en 1928 y en 1936 murió en la colonia Santa Marta Acatitla como consecuencia de un accidente producto de su embriaguez.

Estudió en el Colegio Williams, ubicado en Benito Juárez, y la preparatoria en el Colegio Francés Morelos (hoy Centro Universitario México) en la ciudad de México.

Paz tuvo contacto con la literatura desde pequeño gracias a su abuelo, quien estaba familiarizado tanto con la clásica como con la moderna. Durante la década de 1920-1930 descubrió a los poetas europeos Gerardo Diego, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado, que también influyeron en sus escritos más tempranos. Publicó su primer poema ya como adolescente en 1931, con el nombre Mar de día, al cual le añadió un epígrafe del poeta francés Saint-John Perse. Dos años después, a la edad de 19, apareció Luna silvestre, y hacia 1937, Paz ya era considerado el poeta más joven y prometedor de la capital mexicana.

Finalizados sus estudios universitarios de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1937, viaja a Yucatán como miembro de las misiones educativas del Gral. Lázaro Cárdenas en una escuela para hijos de obreros y campesinos de Mérida. Ahí comenzó a escribir Entre la piedra y la flor (1941, revisado en 1976), poema sobre la dramática explotación del campo y el campesino yucateco. Estuvo casado con Elena Garro (1938 - 1959), con quien tuvo una hija, Laura Helena. En 1959 se unió a Bona Tibertelli de Pisis, con quien convivió hasta 1965, mientras era embajador de México en la India. Al año siguiente contrajo matrimonio con Marie-José Tramini, su compañera hasta el final.

En 1937, Paz fue invitado a España durante la guerra civil como miembro de la delegación mexicana al Congreso Antifascista, donde mostró su solidaridad con los republicanos, y donde conoció y trató a los poetas de la revista Hora de España, cuya ideología política y literaria influyó en su obra juvenil. Sin embargo, como confesó años después en la serie televisiva Conversaciones con Octavio Paz, ese sentimiento de solidaridad con la causa republicana se vio afectado por la represión contra los militantes del Partido Obrero de Unificación Marxista de Cataluña, entre quienes tenía camaradas. Este prolongado proceso de desilusión lo llevaría a denunciar los campos de concentración soviéticos y los crímenes de Stalin en marzo de 1951.

A su regreso de España, participó en 1938 como cofundador en la revista literaria Taller, en la que escribió hasta 1941.

En 1943 recibió la Beca Guggenheim e inició sus estudios en la Universidad de California, Berkeley en los Estados Unidos. Dos años después comenzó a servir como diplomático mexicano, y fue destinado a Francia donde permaneció hasta 1951 y donde conoció a los surrealistas, que le influyeron, y colaboró en la revista Esprit.6 Durante esa estancia, en 1950, publicó El laberinto de la soledad, un innovador ensayo antropológico sobre los pensamientos y la identidad mexicanos.

De enero a marzo de 1952 trabaja en la embajada mexicana en la India y después, hasta enero de 1953, en Japón. Regresa a la Ciudad de México a dirigir la oficina de Organismos Internacionales de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

En 1954, Paz tuvo "una participación muy estrecha en la fundación de la Revista Mexicana de Literatura", influenciada "políticamente con la idea de la llamada 'tercera vía', que significaba ni con la izquierda, ni con la derecha. Esta idea venía de París, con Leon Blum". El primer número fue el de septiembre – ocutbre de 1955, y contó con el apoyo de Paz hasta que 4 años más tarde éste regresó a Europa.

En 1959 regresó a París y tres años más tarde fue designado embajador en la India. En 1964 conocería a la francesa Marie-José Tramini, que se convertiría en su última esposa.

En 1968, estaba en Nueva Delhi cuando tuvo lugar la masacre de Tlatelolco como parte del Movimiento de 1968 en México el 2 de octubre. En señal de protesta contra estos lamentables sucesos, que empañaron la celebración de los Juegos Olímpicos, renunció a su cargo de embajador, dejando patentes sus diferencias con el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Trabajará los próximos años enseñando en diversas universidades estadounidenses, como las de Texas, Austin, Pittsburgh, Pennsylvania, Harvard.

Tres años más tarde, en octubre de 1971, ya bajo la presidencia de Luis Echeverría, "un poco con esa idea de redescubrir los valores liberales y democráticos en la sociedad mexicana", fundaría la revista Plural, "elegante fusión de literatura y política", y que dirigiría hasta su desaparición en 1976 el mismo Paz. A diferencia de otros escritores e intelectuales mexicanos, Paz no tardó en retirarle su apoyo al presidente Echeverría, una vez que éste demostró su escasa voluntad de aclarar las matanzas de Tlatelolco, en 1968, y en San Cosme, en 1971.

Tanto en esa revista como en Vuelta —fundada ese mismo año de 1976 y donde "la influencia del liberalismo sería fundamental", reflejando la "reconciliación" del escritor con esta corriente de pensamiento— Paz denunció las violaciones a los derechos humanos de los regímenes comunistas. Esto le trajo mucha animosidad de parte de la izquierda latinoamericana y algunos estudiantes universitarios. En el prólogo del tomo IX de sus obras completas, publicado en 1993, Paz declaró:

“En México, antes, había sido visto con sospecha y recelo; desde entonces, la desconfianza empezó a transformarse en enemistad más y más abierta e intensa. Pero en aquellos días [década de los 1950] yo no me imaginaba que los vituperios iban a acompañarme años y años, hasta ahora”

El 19 de abril de 1998 Octavio Paz murió en la Casa de Alvarado, Calle de Francisco Sosa 383, barrio de Santa Catarina, Coyoacán, Ciudad de México. El escritor había sido trasladado ahí por la presidencia de la República en enero de 1997, ya enfermo, luego de que un incendio destruyó su departamento y parte de su biblioteca. Durante un tiempo, la Casa Alvarado fue sede de la Fundación Octavio Paz y ahora lo es de la Fonoteca Nacional.

Estilo literario

Experimentación e inconformismo pueden ser dos de las palabras que mejor definen su labor poética. Con todo, Paz es un poeta difícil de encasillar. Ninguna de las etiquetas adjudicadas por los críticos encaja con su poesía: poeta neomodernista en sus comienzos; más tarde, poeta existencial; y, en ocasiones, poeta con tintes de surrealismo. Ninguna etiqueta le cuadra y ninguna le sobra, aunque el mismo Paz reconoció que en su formación "fundamentales fueron los surrealistas, con quienes hice amistad en el año 46 o 47, que en esa época estaban más cerca de los libertarios”.

En realidad, se trata de un poeta que no echó raíces en ningún movimiento porque siempre estuvo alerta ante los cambios que se iban produciendo en el campo de la poesía y siempre estuvo experimentando, de modo que su poesía, como toda poesía profunda, acabó por convertirse en una manifestación muy personal y original. Además, se trata de un poeta de gran lirismo cuyos versos contienen imágenes de gran belleza. Después de la preocupación social, presente en sus primeros libros, comenzó a tratar temas de raíz existencial, como la soledad y la incomunicación. Una de las obsesiones más frecuentes en sus poemas es el deseo de huir del tiempo, lo que lo llevó a la creación de una poesía espacial cuyos poemas fueron bautizados por el propio autor con el nombre de topoemas (de topos + poema). Esto es lo que significa poesía espacial: poesía opuesta a la típica poesía temporal y discursiva. Se trata de una poesía intelectual y minoritaria, casi metafísica, en la que además de signos lingüísticos se incluyen signos visuales. En los topoemas, igual que ocurría en la poesía de los movimientos de vanguardia, se le da importancia al poder sugerente y expresivo de las imágenes plásticas. No cabe duda de que en la última poesía de Paz hay bastante esoterismo, pero, al margen de ello, toda su poesía anterior destaca por su lirismo y por el sentido de transubstanciación que el autor da a las palabras.

Premios y distinciones

Premio Xavier Villaurrutia 1957 por El arco y la lira.
Miembro de El Colegio Nacional a partir del 1 de agosto de 1967.
Premio Nacional de Literatura 1977.
Premio Jerusalem 1977
Premio Ollin Yoliztli 1980
Premio Cervantes 1981
Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán 1984
Premio Internacional Alfonso Reyes 1985
Premio Mazatlán de Literatura 1985 por Hombres en su siglo
Premio Internacional Menéndez Pelayo 1987
Premio Nobel de Literatura 1990
Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 1993 a su revista Vuelta
Miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua a partir del 26 de agosto de 1997
Premio Nacional de Periodismo de México 1998 en reconocimiento a su trayectoria.

Poesía

1933 - Luna silvestre
1938 - 1946 - Puerta condenada
1937 - La rama
1942 - A la orilla del mundo, recopilación
1949 - Libertad bajo palabra, libro dividido en 5 secciones (Bajo tu clara sombra, Calamidades y milagros, Semillas para un himno, ¿Águila o sol? y La estación violenta) que incluye, entre otros, el poema Piedra de sol. De esta obra Paz hizo otras tres ediciones, con sucesivas correcciones, omisiones y reposiciones
1962 - Salamandra
1966 - Blanco, escrito en dos columnas y permite diferentes lecturas
1969 - La centena, selección de su poesía escrita entre 1935 y 1968
1969 - Ladera este
1972 - Le singe grammairien, traducción francesa de Claude Esteban publicada por el editor Albert Skira en Ginebra (Suiza). La versión en castellano, El mono gramático, apareció en 1974.
1975 - Pasado en claro
1976 - Vuelta
1979 - Poemas (1935-1975)
1987 - Árbol adentro
1989 - El fuego de cada día, selección realizada por Paz de su poesía escrita a partir de 1969

Ensayo

1950 - El laberinto de la soledad
1956 - El arco y la lira
1957 - Las peras del olmo
1965 - Cuadrivio
1966 - Puertas al campo
1967 - Corriente alterna
1967 - Claude Levi-Strauss o el nuevo festín de Esopo
1968 - Marcel Duchamp o el castillo de la Pureza, con su reedición ampliada Apariencia desnuda (1973)
1969 - Conjunciones y disyunciones
1969 - Posdata, continuación de El laberinto de la soledad.
1973 - El signo y el garabato
1974 - Los hijos del limo
1974 - La búsqueda del comienzo (escritos sobre el surrealismo) (2a. edición: 1980)
1979 - El ogro filantrópico
1979 - In-mediaciones
1982 - Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe
1983 - Tiempo nublado
1983 - Sombras de obras
1984 - Hombres en su siglo
1985 - Pasión crítica, conversaciones con diversos interlocutores
1988 - Primeras letras, colección de sus prosas de juventud
1990 - Pequeña crónica de grandes días
1990 - La otra voz. Poesía y fin de siglo
1991 - Convergencias
1992 - Al paso
1993 - La llama doble
1994 - Itinerario
1995 - Vislumbres de la India

Traducciones

Versiones y diversiones (1973; traducciones poéticas).
Sendas de Oku, de Matsuo Basho (1957).
Antología de Fernando Pessoa (1959)

Referencias

Wikipedia - http://es.wikipedia.org/wiki/Octavio_Paz


De Manuel Altolaguirre a Octavio Paz

La voz cruel

Alzan la voz cruel
Quienes no vieron el paisaje,
Los que empujaron por el declive pedregoso
La carne ajena,
Quienes debieron ser almas de todos
Y se arrancaban de ellos mismos
Cuerpos parásitos
Para despeñarlos.

Mil muertos de sus vidas brotaban,
Mil muertos solitarios
Que miraban desde el suelo,
Durante el último viaje,
La colosal estatua a la injusticia.

No eran muertos,
Eran oprimidos,
Seres aplastados,
Ramas cortadas de un amante o de un padre,
Seres conducidos por un deseo imposible,
Topos de vicio
Que no hallarán la luz
Por sus turbias y blandas galerías.

Alzan la voz cruel
Quienes no vieron el paisaje,
Los que triunfaron
Por la paz interior de sus mentiras.

¡Oh mundo desigual!
Mis ojos lloren
El dolor, la maldad:
La verdad humana.

OCTAVIO PAZ CUMPLE SU PRIMER SIGLO
En 1914 inicia la Gran Guerra y, paradójicamente, nace Paz, el Poeta Octavio Paz Lozano en el Pueblo de Mixcoac, hoy Distrito Federal, México. Vivió sus propias batallas personales en el hogar de su niñez, su abuelo y su padre pertenecían a bandos distintos de la Revolución mexicana. Le tocaba presenciar los inevitables debates de sobremesa y anotaría más tarde: “yo me quedaba callado ¿qué podía decir entonces?” Su refugio eran los árboles del inmenso jardín y la vasta biblioteca de Don Ireneo Paz, su abuelo, quien también fue un notable escritor. Esos árboles y esos libros lo acompañarían en su memoria por el resto de su vida.
Es difícil condensar una vida tan intensa en unos cuantos renglones, los viajes, los libros y temeridades del Poeta son muchos y comenzaron muy temprano: Fundó escuelas en Yucatán. Participó en Europa en el Congreso de escritores antifascistas. Peleó del lado de los republicanos en la guerra civil española soportando los bombardeos sin fusil y con los brazos cruzados. Denunció al mundo las atrocidades de Stalin, la historia le dio la razón y muchos todavía no lo perdonan por eso. Tuvo una gran amistad con Pablo Neruda que terminó en amargo rompimiento por cuestiones políticas, Paz le derramó una copa de vino tinto en la impecable camisa al Poeta chileno; sin embargo se perdonaron décadas después (hay pruebas de ello, por si objeta lo escrito algún escéptico). Fue embajador de México en la India, nos reveló la magia de ese país enigmático tan similar al nuestro; escribió dos libros deslumbrantes sobre el tema. Por cierto, en esa parte del mundo conoció al amor de su vida, la pintora Marie José Tramini, se casaron en Delhi en 1967.
En 1968 Octavio Paz renuncia a la Embajada mexicana de la India en protesta por la matanza de estudiantes en Tlatelolco. Escribe un poema contundente denunciando el hecho para el mundo, en vez de la loa que le habían solicitado para festejar las olimpiadas. Explicó a detalle la singularidad del mexicano en sus maravillosos laberintos que tuvieron “posdata”. Utilizó la televisión para difundir la Poesía y las diversas manifestaciones del Arte. Sus intervenciones en los medios masivos ahora son patrimonio de nuestro Pueblo. Tuvo la paciencia para interpretarnos el primer sueño y demás cuestiones oníricas de Sor Juana.
Reflexionando desde el “barandal” de su “taller”, este Poeta “plural” nos trajo de “vuelta” al origen común, alumbrándonos con una “llama doble”. Nos hizo internarnos por los “laberintos” capilares “árbol adentro” en busca de la “piedra de sol” durante una “estación violenta”.
¿Qué nos dejó la gran aventura de leerlo? Sólo una “Libertad bajo palabra”, conocer las “peras del olmo” y presentir unos “vislumbres de la India”.
Octavio Paz, Poeta de los árboles, cazador certero de “chillonas y putas palabras” con “tu arco y con tu lira”, hoy que cumples tu primer siglo te traigo un “ramo azul”, el color de tus ojos de mirada privilegiada que nos dilucidó la “apariencia desnuda” de Duchamp y nos enseñó a mirar correctamente los escenarios olvidados de Buñuel.
Alfredo Jiménez G. (alias Alexander de Large)
Celebrando con torpe y emocionada palabra a nuestro Poeta.




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