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Ruth Jiménez Ismiño

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No te escondas,
porque yo te conozco
sé tu dolor y tus penas.

No te escondas,
porque sé donde estás
y quiero que vuelvas.

No te escondas
porque tu pasado,
tu pasado no te define.

No te escondas,
porque yo te elegí
yo te santifique.

No te escondas
porque he visto tus lagrimas
y quiero ser tu consuelo.

No te escondas,
aunque tu fe desfallezca,
yo soy tu esperanza.

No te escondas,
porque tu futuro,
tu futuro está en mis manos.

No te escondas,
porque tus pecados
fueron limpiados con sangre.

No te escondas,
porque aquí sigo yo,
amándote como siempre.

No te escondas,
porque nadie más que tú;
sabes que te espero.

No te escondas,
porque sé de tus caídas
pero quiero levantarte.

No te escondas,
yo sanaré tus heridas
toma tiempo pero sanarás.

No te escondas,
porque aquí estoy yo,
soy el lugar que necesitas

No te escondas,
porque solo yo soy tu refugio
ven y escóndete en Mí.

Me estancado en mi dolor
Y no he sabido cómo avanzar
No hice lo me pediste
Por correr tras mi pesar.

Cuando ya no sé qué decir
Me pongo a pensar
Llevándome a aquel lugar
Donde difícil ha sido escapar.

He querido ser fuerte
Más no lo he podido lograr
No sé si aún debo avanzar
Cuando lo que veo me hace llorar.

Pasa el tiempo
Y el temor me hace dudar
De que me amas
Aun en mi debilidad.

He querido escapar,
No mirando atrás
Pero tropiezo y caigo
Mis pies sangrando están.

¿Qué más puedo hacer? te pregunto
Y respondes dulcemente:
“Toma mi mano”
Falta poco para llegar.

Tan solo han sido lágrimas
Las que he podido derramar
No encuentro libertad,
Pero mi corazón debe sanar.

Lista estoy,
para avanzar una vez más
y aunque me falte fe
solo en ti puedo confiar.

Desearía darte más
pero ya te pertenezco
déjame decirte
Solo una cosa más:

Enséñame a volver
A volver al hogar...
El camino aún es muy largo
pero quiero regresar.

Gran Señor, Tú eres amor,
eres Dios omnipotente.
¿Qué Tú no podrás lograr
por aquel que a ti viene?

Concédeme un regalo;
para mí es imperativo.
Escasea como el oro,
en el tiempo en que vivimos.

Es la fe lo que yo anhelo.
Y que sea la de un niño,
ya que es abarcadora
y cumple con los requisitos.

Si no fueseis como niños,
no entraréis en los cielos.
Es por eso mi Señor,
que ésa es la que quiero.

Señor, es tan importante
la fe que te estoy pidiendo;
ella es muy necesaria
para llevar tu evangelio.

Soy incapaz, mi Señor,
de obtener esa fe.
Sólo el Espíritu Santo
nos la puede proveer.

Por sobre todas las cosas,
quiero hacer la salvedad:
Dios bueno, santo y sublime.
hágase tu voluntad.

No podía con la alegría
su sonrisa lo delataba
sus ojos lo afirmaban
y sus labios lo cantaban.

Una historia, un camino
yo elegí por seguirlo
No fui yo, ni mis planes
fue él sin conocerlo.

Una lágrima, un abismo
yo así me sentía
No fui yo, ni mis miedos
me cuido sin merecerlo.

Una Cruz, unos clavos
lo peor se acercaba
en silencio él estaba,
Amor me demostraba.

Toque fondo me decía
y solo me sentía
No fui yo, ni mi llanto
fue él, con su sangre.

Le miré y le dije:
Que puede ser amigo mío,
esa historia tan sorprendente
del regalo inmerecido.

Volteó su mirada y me dijo:
¿No lo recuerdas?
Muchas veces lo repetías,
Se llama Gracia amiga mía.

Espero.
Querido Señor, tus caminos
Están más allá de encontrarlos,
Tu amor muy alto.
Oh, sosténme tranquilo
Bajo tu sombra.

Basta que Tú
Eleves la luz
De tu semblante.

Espero...

Porque se me manda
hacerlo. Mi mente
Está llena de dudas.

Mi alma pregunta: “¿por qué?”
Pero entonces la queda palabra:
“Espera sólo
en tu Dios”.

Y así, ni siquiera por la luz
Para dar un paso adelante,
Sino por ti, querido Señor,
Espero.

Haz Señor que mi frágil corazón descanse en Ti, porque cada vez que pelea, queda herido y cansado,
Haz Señor que confíe en tu voluntad, porque tu voluntad es buena, agradable y perfecta,
Haz Señor que mi pensamiento sean llevados cautivos, porque tus pensamientos son mejores que los míos,
Haz Señor que crea en tu verdad, porque sólo tu verdad me hace libre,
Haz Señor que mi esperanza sólo pueda estar en Ti, porque eres tú la Esperanza de Gloria,
Haz Señor que agradezca la vida que me has dado, porque tú la creaste mucho antes de yo haber nacido,
Haz Señor que hable con denuedo el evangelio, porque muchos necesitan escuchar las buenas nuevas,
Haz Señor que mí mirada siempre este puesta en lo eterno, porque muchas veces sólo logra mirar lo terrenal,
Haz Señor que el amor por mi prójimo sea genuino, porque tú también nos amas más de lo que merecemos,
Haz Señor que mi orgullo muera todos los días, porque tú no rechazas un corazón contrito y humillado,
Haz Señor que mi “Yo” mengüe, porque es necesario que tu crezcas más y más en mí,
Haz Señor que en mi debilidad tú seas mi fortaleza, porque sólo contigo puedo ganar mis batallas,
Haz Señor que mis temores se disipen, porque tú estás conmigo a donde quiera que voy,
Haz Señor que la obediencia no sea un sacrificio para mí, porque tú deseas adoradores en espíritu y en verdad,
Haz Señor que mi confianza este en Ti, porque a ¿quién iré? Sólo Tú tienes palabras de vida,
Haz Señor que cada palabra escrita reflejen tu Amor, porque tuya es toda Gloria, Honra, Alabanza y Poder.

Habré aprendido
que todo tiene su tiempo
aun cuando se trata
de amar.

Habré aprendido
a dejar lo pasado
con lágrimas en los ojos
aunque lo quiera ocultar.

Habré aprendido
que amar es madurar,
y que el amor cuando es amor
nunca deja de ser.

Habré aprendido
que se ama siendo libre
pero si no
mejor es dejar ir.

Habré aprendido
que los recuerdos
nos sacan sonrisas
pero también nos hacen llorar.

Habré aprendido
a no esperar
por algo que no se me dijo
por algo que no llegará.

Habré aprendido
a ser fuerte
pero también
a ser quebrantada .

Habré aprendido
que el perdón
no es fácil de recibirlo
pero que sana corazones.

Habré aprendido
a decir adiós
aún cuando no quiera
y volver a empezar.

Habré aprendido
que el tiempo pasa
que no sana heridas
pero si las hace cicatrices.

Habré aprendido
a no aferrarme,
que hay un mañana
y que debo continuar.

Habré aprendido
que debo callar
que debo llorar
que debo olvidar
pero sobre todo que debo Amar.

Algún día cuando todas las lecciones de la vida
Hayamos aprendido,
Y por siempre se posen el sol y las estrellas,
Aquellas cosas que nuestro débil juicio
ha desdeñado,
Aquellas cosas sobre las cuales nuestros
ojos por pena han llorado,
de entre la oscura noche de la vida
Resplandecerán frente a nosotros,
Cómo brillan las estrellas de oscuro azul
veremos lo recto de los planes de Dios,
Y lo que parecía castigo era verdaderamente amor.
Entonces llénate de contentamiento,
Pobre corazón;
Los planes de Dios, como lirios blancos y puros,
Se exponen;
Las hojas entreabiertas no debemos separar,
El tiempo rebelará el cáliz dorado.
Y, si a través de ardua paciencia, a la tierra arribamos
Donde cansados pies pueden descansar,
Cuando con claridad podamos ver y comprender,
Creo que entonces diremos: ¡Dios conocía lo que convenía!

¡Oh! Señor ¿Qué debo hacer cuando mi corazón llora?
¿Qué hacer cuando no deja de llorar?
¿Cuándo sabe que debe venir ante ti y no lo hace?

¡Oh! Señor, Gusano soy y no hombre,
Mi mísero reino del yo quiere crecer,
¿Acaso lo podré detener, podré salir de ese lugar?

¡Oh! Señor, Quebranta mi duro Corazón
Aun me engaña, aun voy tras sus pasos,
¿Me podré librar de sus dulces palabras?

¡Oh! Señor, Miserable de mí,
Tengo una naturaleza que necesita ser transformada,
¿Seguiré aun de pie cuando pase por el fuego?

¡Oh! Señor, Mi corazón aun llora
Más tu palabra ha sido mi consuelo y fortaleza,
¿Podré escuchar tu voz aun en mi congoja?

¡Oh! Señor, líbrame de todo pecado,
Que mi corazón se humille ante de ti cada día,
¿Será que mi ser olvida tu sacrificio en la Cruz?

¡Oh¡Señor, Que mi anhelo sea buscar tu rostro,
Esté tu oído atento a la voz de tu sierva,
¿Dudaré otra vez que soy tu especial tesoro?

¡Oh! Señor, Digno eres de toda Gloria y Honra,
Te alabaré mientras viva y aún más allá de la muerte
¿Olvidaré que morir para ti, es ganancia para mí?

¡Oh! Señor, la paciencia y quietud no están a mi favor,
Enséñame a esperar en ti y decir: Venga tu Reino,
¿Apresuraré mis tiempos a tus tiempos perfectos?

¡Oh! Señor, cuando el corazón llora...
Que mis palabras sean gratos delante de ti,
Que mis ojos sean abiertos a tu luz,
Que lejos este el orgullo de mí, y
Que siempre abrace la verdad de tu palabra.