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Sandra Pien

POEMS
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Vi a un hombre entrar al vagón con una kaláshnikov
leí al pasar en un titular encomillado
en una pantalla en el subte
y sentí en la piel
que el cosmos se amplía en cárcel de palabras
de realidades sucesivas incansables
donde la trama son los secretos conocidos
pedacito de cielo en evidencia
en la huracanada tristeza de los débiles
y el pasado lo que no pudo ni puede decirse
la huida como cruda solución
el regreso como venganza.
Donde la cadencia perpetua de noticias vacías late
ya no se hila ya ni se teje
y hoy tutela el verbo esmerilar.
El mundo sigue siendo todavía
un pacto fáustico.

Cronista siempre
para alumbrar historias escondidas
en palabras navegantes y náufragas
habitadas desde las raíces de los ojos
inicio de lo que no inicia ni concluye
por la sola certeza de esperar el color
y así amparar el dolor en el agua
enramar el silencio
dulcificar la soledad
develar la sombra
pasionar e iluminar las nuevas manos
y ver qué nos trae hoy la marea
para salir siempre al camino.

Cada tanto asoma
un día soplo de primavera
estela de palabras
en impresionista luz
y realismo sin vocación.
Cuando un fuego ancestral se enciende
la gente se acerca
a esa ventana de la vida.

Sólo miedo de palabras sin miedo
en geografías cotidianas
donde está el todo que pulsa
golpea se dilata se contrae clama vive
llanura abierta sin leyes de mercado
mediocre repliegue fugaz
de entramada inundación.

Pero levísimo todavía el universo está en orden
rueda de fuego que gira y gira
energía cósmica sonriendo al infinito
colibrí páramo de los sueños
sólo me reconozco cuando estoy en sus manos.

Llovía como en Macondo
los tonos del vigor revitalizaban
fragmentos de surcos
de contornos en sombra de nubes
en las texturas y las formas de los besos.
Cuando habíamos terminado de atardecer
en las manos siguió latente
el fuego el bosque el manantial las laderas
el feliz momento del reflejo centelleante
sobre las descoloridas nervaduras
de las expandidas hojas
en la rosada humedad
del cielo pleno aún de golondrinas.

1

Sangra la desolación de las certezas
duelen las vacilaciones de fragmentos
abordan los manotazos de mejor aire
renuncia la respiración artificial
grisea el rastro humano en estéril olvido
cruje el alumbramiento de angustias.
Sin embargo se escapa
cincuenta veces cincuenta sigue siendo
se filigrana húmeda mi escritura bajo la piel.

Las huellas de la realidad
un puñado de arena
apenas guijarros
en el rumor del silencio
páramo de gota de agua
tenue suspiro que nunca adviene.

Abrir transfigurar
escuchar los signos
bálsamo protector
de ojos de agua que miran
que esperan de la calle muda
un hueco donde fuerzas
cansadas hablen a través.

Con los ojos leales
en la periferia de la realidad
estuve aquí siempre
al borde del miedo al abismo.
Apariencias diluidas
extranjera de todo
el día fuera del tiempo
aquí donde el sol minuto
calienta apenas el alma
siempre por primera vez.

Qué
suaves
besos
verticales
que
se
encienden
en
la
piel
escudos
uno
sobre
otro
sobre
otro
sobre
otro
como
aquella
oda
catuliana
de
salitre
anhelo
de
volver
a
mirarme
en
sus
ojos
de
volver
a
escucharnos
reír
juntos
de
volver
a
dibujar
la
trama
del
te
quiero
y
más
besos
más
escudos
más
quijotes.

Se trata de que no duela tanto
abismal quietud veloz
para que no duela tanto
esta noche en pleno día
este azar sin fronteras.
Convierte tu muro en un peldaño decía Rilke
la apariencia que asume la realidad.

A esa hora del ocaso
la de antes de limarse la luz
desde el mar usurpo
la última fosforescencia
la imagen de un arco crecido
por el estelar viento
de una estrella gigante roja
en proceso de muerte.

Refugiado que se desdobla
en las nervaduras de las hojas de los tilos
veloz parpadeo de ojos de sal
allí donde siempre duele
el perfume los sueños
los hijos cantan
encienden la vida alrededor.

A veces salva del pesar de vivir
el eco de voces ajenas
ofrecer las manos vacías
los nombres del silencio
generar espacios
respiros de dimensión de desnudez.

Ya aprendí que ver la solar explosión violeta
de los jacarandás en la 9 de Julio
me entristece
si no la comparto.
La muerte sostiene despierta a la vida.