El Sediento

El Sediento

por Octavio Paz

Por buscarme, Poesía, en ti me busqué:
deshecha estrella de agua,
se anegó en mi ser.
Por buscarte, Poesía,
en mí naufragué.

Después sólo te buscaba
por huir de mí:
¡espesura de reflejos
en que me perdí!

Mas luego de tanta vuelta
otra vez me vi:
el mismo rostro anegado
en la misma desnudez;
las mismas aguas de espejo
en las que no he de beber;
y en el borde del espejo,
el mismo muerto de sed.

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Misceláneas

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Del verdecido júbilo del cielo
luces recobras que la luna pierde
porque la luz de sí misma recuerde

Juventud 1962

EL salto de la ola
más blanca
cada hora

Caminas adentro de ti mismo y el tenue reflejo serp …
no es la última mirada de tus ojos al cerrarse ni e …
es un arroyo secreto, no de...

Cielo que gira y nube no asentada
sino en la danza de la luz huidiza,
cuerpos que brotan como la sonrisa

Bajo el cielo fiel Junio corría
arrastrando en sus aguas dulces fechas,
ardientes horas en la luz deshechas,

La hora se vacía.
Me cansa el libro y lo cierro.
Miro, sin mirar, por la ventana.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al primer muerto nunca lo olvidamos,
aunque muera de rayo, tan aprisa

Insomnio 1933

Quedo distante de los sueños.
Abandona mi frente su marea,
avanzo entre las piedras calcinadas

Cielo que gira y nube no asentada
sino en la danza de la luz huidiza,
cuerpos que brotan como la sonrisa

Shiva y Parvati:
los adoramos
no como a dioses,

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