El Sediento

El Sediento

por Octavio Paz

Por buscarme, Poesía, en ti me busqué:
deshecha estrella de agua,
se anegó en mi ser.
Por buscarte, Poesía,
en mí naufragué.

Después sólo te buscaba
por huir de mí:
¡espesura de reflejos
en que me perdí!

Mas luego de tanta vuelta
otra vez me vi:
el mismo rostro anegado
en la misma desnudez;
las mismas aguas de espejo
en las que no he de beber;
y en el borde del espejo,
el mismo muerto de sed.

comments powered by Disqus
     

Misceláneas

Octavio-paz


Otros poemas de Octavio Paz (leer al azar)


Sima
siembra una piedra
en el aire

Nacida al borde de un ladrillo
en un rincón del patio,
brizna de yerba combatiente

Sobre la arena
escritura de pájaros:
memorias del viento.

A Ramón Xirau
Golpean martillos allá arriba
voces pulverizadas

No es el viento
no son los pasos sonámbulos del agua
entre las casas petrificadas y los árboles

Vuelve a la noche,
racimo de horas sombrías;
córtalo, come el fruto de tiniebla,

La noche borra noches en tu rostro,
derrama aceites en tus secos párpados,
quema en tu frente el pensamiento

Y las sombras se abrieron otra vez
y mostraron su cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,

Más transparente
que esa gota de agua
entre los dedos de la enredadera

Los labios y las manos del viento
el corazón del agua
un eucalipto

Te gusta Poeticous en Facebook?