El boulevard de los sueños rotos

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El boulevard de los sueños rotos

by Joaquín Sabina

En el bulevar de los sueños rotos
vive una dama de poncho rojo,
pelo de plata y carne morena.
Mestiza ardiente de lengua libre,
gata valiente de piel de tigre
con voz de rayo de luna llena.

Por el bulevar de los sueños rotos
pasan de largo los terremotos
y hay un tequila por cada duda.
Cuando Agustín se sienta al piano
Diego Rivera, lápiz en mano,
dibuja a Frida Kahlo desnuda.

Se escapó de una cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela.
Se dejó el corazón en Madrid
¡quien supiera reír
como llora Chavela!

Por el bulevar de los sueños rotos
desconsolados van los devotos
de San Antonio pidiendo besos.
Ponme la mano aquí Macorina
rezan tus fieles por las cantinas,
paloma negra de los excesos.

Por el bulevar de los sueños rotos
moja una lágrima antiguas fotos
y una canción se burla del miedo.
Las amarguras no son amargas
cuando las canta Chavela Vargas
y las escribe un tal José Alfredo.

Se escapó de una cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela.
Se dejó el corazón en Madrid
¡quien supiera reír
como llora Chavela!

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Miscellany


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Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,

Desnuda la mañana y sin sol
después del frío al amanecer
un rayo de esperanza relampaguea

A mis cuarenta y diez,
cuarenta y nueve dicen que aparento,
más antes que después,

El moño, las pestañas, las pupilas,
el peroné, la tibia, las narices,
la frente, los tobillos, las axilas,

Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,

Mañana cuando era tan pequeño
por el Acantilado del Obispo caí
persiguiendo un pájaro sin dueño

Mi vecino de arriba, don Fulano de Tal,
es un señor muy calvo, muy serio y muy formal,
que va a misa el domingo y fiestas de guardar,

Yo era un capo en el ambiente,
derrochaba adrenalina,
me presentaba en Corrientes,

Cuando se despertó,
no recordaba nada
de la noche anterior,

Vencido sin honor en mas combates
que Aureliano,el menor de los Buendía,
harto de biselarte escaparates

Si, a media noche, por la carretera
que te conté,
detrás de una gasolinera

Pucela se desvela despeinada
después de la cruzada de Sevilla,
y, en capilla, Madrid, con la andanada

¿Quien programa la fe del carbonero,
quien le quita los puntos a las ies,
quien descarta las cartas al cartero,

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