Es México su gente,
la que templa con fuerza y herramientas,
con hábil mano y con profundo amor
la vida y dignidad de la Nación.
La tierra, el cielo, el aire que formamos.
Festivo firmamento
circundado por olas infinitas
abigarradas de papel picado,
banderas tricolores
con el escudo que nos da unidad:
águila libre, serpiente fiera e inmolada, desconfiado nopal de aguda espina,
dulzura de las tunas que amenazan punzantes
y brindan su sabor que es agua fresca.
Temperamento que así nos define en una cara de nuestra moneda,
que a la vuelta da al Sol.
Somos, de pueblo en pueblo,
fiesta continua, franca hospitalidad,
itinerario de Santos Potronos,
algarabía, danzas multicolores,
el nudo del listón habilidoso
que hicieron con los pies los que bailaron
el son jarocho.
Ágiles los danzantes cobran formas de ensueño:
viejitos, hombres con sus machetes,
mujeres que con grácil devaneo
no permiten que vuelque el vaso de agua ostentado en la testa.
Estruendos y campanas. Pólvora de alegría,
banda que al viento sopla su plegaria,
el mariachi que invoca a José Alfredo;
guitarra del atardecer, cita con Álvaro Carrillo
degustando antojitos, tamales, champurrado.
El mezcal, el tequila, la pechuga,
el pulque, el aguamiel...
 
Picante es el sabor y es el lenguaje
cobra vida el albur, reto velado,
duelo viril,
pícara contienda,
fiesta brava de ingenios,
sangre y arena en diálogo,
metáfora que chinga al descuidado,
verbal querella poética,
invicto el más “bragao”
vencido el que ha callado tres segundos.
Invención mexicana para el mundo.
 
Viajero,
entra a la Iglesia,
centro de milenaria devoción,
mixtura
de las cosmogonías que aquí nacieron
y las que se aportaron de occidente.
Verdad que explica al universo
con sus bellos retablos coloridos.
Museo de la hermandad,
galería de milagros
donde se mira
en imponente clima de silencio
un breve asomo al cielo revelado.
Nos invita al fervor:
al no creyente le prodiga belleza
por todos los rincones;
al devoto  de Dios le da cobijo
de eterna salvación, un adelanto
de la magnificencia que es su Reino.
A la salida aguardan parabienes,
pila de agua bendita para todos,
dulces cristalizados y el aroma
de ese pan de guayaba con mensajes.
 
Es México su gente,
mitología del alebrije, criatura de cartón
que de las manos de Pedro Linares,
se fue a habitar con sus miles de formas
el camino del Mictlan que hace un alto
por el mercado de Sonora,
bella antesala de lo desconocido cotidiano,
hierbas, juguetes y confitería
donde están registrados nuestros nombres
en un tzompantli dulce de osamentas.
 
Es México su gente,
bajo el amparo maternal
de la Virgen morena
que nos cubre con manto constelado.
Allá en el Tepeyac tiene su casa
y en cada hogar del Pueblo mexicano.
Bella aparición que se estampó en rústico ayate
porque ama nuestra tierra
y el fruto trabajado con las manos.
Estandarte que dio la libertad,
bandera de la gloria terrenal y del cielo.
 
Es México su gente,
hay tanto de qué hablar sobre su historia
contada en los murales,
paredes que hablan de nobleza tenaz
y gallardía.
Pirámides enhiestas hace siglos
estructuras en donde Omecihuatl y Ometecuhtli
engendraron a dioses aún vigentes.
Tlahuizcalpantecuhtli, sigue siendo el Señor
de la casa de la aurora.
 
Guerreros águila vestidos de obreros, campesinos,
profesores, tianguistas;
preparan los cimientos de la Patria
con trabajo y fervor.
El emigrante que labora tan lejos
hace un satélite de su amorosa tierra,
verdadera embajada, no la elegante casa
que habita el dignatario designado
por un servidor público de turno
en transitorio cargo ejecutivo
al servicio del pueblo.
 
Es México su gente
que jamás le ha gritado “¡Guerra!” a nadie
pero que en los momentos de batalla invasora
ha visto airosa siempre hondear a su bandera.
Restituyendo muerto para Europa
a algún usurpador con “ojos negros”
y la firma de Juárez.
 
Es México su gente
de fábrica y de siembra,
del aula y del mercado.
El abolengo se forja en estos lares,
jamás en situación de privilegio.
Con libros y con armas de faena
se edifica en jornadas laboriosas
el presente de Paz donde fincamos
progreso para todos.
Habremos de salvar unos escollos
antes de ser los dignos propietarios
de nuestra tierra noble:
¡Domeña mexicano
al patrón arbitrario y extranjero en su nueva invasión!
¡Exige cuentas al servidor público de turno
cómplice de un imperio ajeno al nuestro
que le entrega pedazos de la Patria
en charola de plata!
¡Baja esos sueldos de vergüenza, desmesurados
que perciben empleados de elección popular!
¡Retira la pensión a ex presidentes!
¡Exprésate con toda libertad en emisoras
de televisión y radio porque es tuyo este cielo
y el aire que circunda!
¡Toma en asalto las playas privadas
negadas pero existen, son tuyas por derecho!
¡Ama tus Literaturas, tus idiomas, tu cine y tu cultura,
defiéndelos son tuyos, pues quieren distraerte con el glamour
sedante, estupefaciente de Hollywood y anexas!
¡La Patria es tuya mexicano atento!
¡Porque te digo Compatriota, Hermano, Amigo,
Compañero:
Es México su gente!

(2013)

México, pueblo, gente.

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dorita tsoli
over 1 year

Muy hermoso!

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