Este hombre del casino provinciano
que vio a Carancha recibir un día,
tiene mustia la tez, el pelo cano,
ojos velados por melancolía;
bajo el bigote gris, labios de hastío,
y una triste expresión, que no es tristeza,
sino algo más y menos: el vacío
del mundo en la oquedad de su cabeza.
 
Aún luce de corinto terciopelo
chaqueta y pantalón abotinado,
y un cordobés color de caramelo,
pulido y torneado.
Tres veces heredó; tres ha perdido
al monte su caudal; dos ha enviudado.
 
Sólo se anima ante el azar prohibido,
sobre el verde tapete reclinado,
o al evocar la tarde de un torero,
la suerte de un tahúr, o si alguien cuenta
la hazaña de un gallardo bandolero,
o la proeza de un matón, sangrienta.
 
Bosteza de política banales
dicterios al gobierno reaccionario,
y augura que vendrán los liberales,
cual torna la cigüeña al campanario.
 
Un poco labrador, del cielo aguarda
y al cielo teme; alguna vez suspira,
pensando en su olivar, y al cielo mira
con ojo inquieto, si la lluvia tarda.
 
Lo demás, taciturno, hipocondriaco,
prisionero en la Arcadia del presente,
le aburre; sólo el humo del tabaco
simula algunas sombras en su frente.
 
Este hombre no es de ayer ni es de mañana,
sino de nunca; de la cepa hispana
no es el fruto maduro ni podrido,
es una fruta vana
de aquella España que pasó y no ha sido,
esa que hoy tiene la cabeza cana.

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Alfredo Jiménez G.
about 3 years

De esas dos Españas, la de siempre y la de nunca (la "que muere y la que bosteza", la que "pasó y no ha sido"), el Poeta Antonio Machado nos lega un vivo retrato de un caballero de sus amados campos de Soria y de toda la hermosa península.

Si nos paseamos por cualquiera de esos amados caminos que recorriera aquel manchego o aquel León Felipe, veremos a este entrañable personaje con el humo de su puro lastimando dulcemente sus pestañas haciéndolo entornar los ojos que otean con inquietud el cielo porque "la lluvia tarda".

También lo encontraremos lo mismo en las páginas de Galdós, de Unamuno o Delibes, "son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan".

Las miserables mentalidades de obtusos mezquinos "que van apestando la tierra" atacarán el bendito tabaco, boicotearán las corridas de toros, pero no lograrán NUNCA, extinguir la figura de este señor "de mustia piel y pelo cano" pródigo, fumador y jugador. ¡Os lo juro! ¡En castigo Dios les enviará otros como él! ¡Porque son legión! "¡Vendrán los liberales cual torna la cigüeña al campanario!" ¡Así está escrito, terminará este afán depurador de neo censura! ¡Vivan Frascuelo y los buenos tabacos!

Y "españolito que vienes al mundo ¡Te guarde Dios!"

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