Saben que si no hay trabajo, la vida en la familia se extingue
por eso no pueden callar en la calle. Deben gritar a una sola voz.
El trabajo dignifica dejen de prostituirlo y esclavizar a sus regentes.

Hoy tengo pan en la mesa
y mis hijos y mi perro disfrutaran
del polvo del trigo. Mi esposa
Sonreirá viéndolos hartarse.
 
Sueño que esta mesa se hace
infinita y  se llena de niños
de todos los colores que
buscan los sabores del pan.
 
Veo también las manos infinitas
de los hombres y mujeres
que hunden el azadón en la tierra,
que tejen la bufanda
que teclean el verso
que modelan la geografía
que construyen la ciudad y la ría
que limpian el sucio de los campos
que mendigan en los portales
monedas de oro y plata.
 
Que rascan la olla vacía
que ajustan su cinturón.
Son todos los que dan cara al trabajo
los que no conocen de la
inclemencia del clima,
ni de los rigores del tiempo.
 
Se saben fuertes y guerreros
para poner el pecho a la tarea
son los que trabajan de sol a sol
las que aúllan a la luna por una sonrisa.
 
Es la hora del desembarco
todos llegan a casa con el cansancio como conflicto,
pero alegres de haber tironeado la pobreza y el hambre.
Saben del sueño de la casa que quiere su compañera
para eso se tienen que ajustar algunas horas extras.
 
El hijo se esta haciendo niño hombre y quiere una consola
la jovencita tendrá su fiesta de quince años.
El mas pequeño de la casa irá a la escuela
Todos saben que en las manos y hombros de papa y mamá
están esos sueños esperando. Nada es posible sino hay trabajo.
 
Por eso miran como otros hombres y mujeres salen
a las calles a protestar. A que no secuestren sus vidas con el paro.
Que les den libertad para mover un carrito de morochos o panes dulces
que permitan la siembra del maíz, del banano, de la quinua.
 
Saben que si no hay trabajo, la vida en la familia se extingue
por eso no pueden callar en la calle. Deben gritar a una sola voz.
El trabajo dignifica dejen de prostituirlo y esclavizar a sus regentes.
 
La mesa esta puesta
una agua panela se enfría junto a empanadas de viento.
No hay nadie con quien compartirla
es la mesa vacía de las mujeres migrantes y hombres andantes
que solos rompen las olas de otros mares
buscando allende el horizontes de sus hogares.
 
El ruido de las maquinas no cesan y los humos de las fabricas
se hacen nubes envolviendo el marisma de la ciudad.
Una larga filas de hombres y mujeres esperan que alguien
tome sus carpetas y los llamen. No hay mucho tiempo;
los recorte de personal son de todos los días
pero nadie come parado. La brega del día es el trabajo.
 
Deja un beso cálido en la mejilla macilenta de su mujer
No me esperes, llegaré tarde, dijo con voz apresurada.
Hoy tendremos una reunión luego del trabajo.
Será un día difícil. Tenemos nuevos jefes.
 
Anda ve tranquilo, dijo ella secándose el beso.
Haré los bizcochuelos para la vecina y prepararé
la torta que me han pedido.
Hoy es un día igual que al de ayer, duro.
 
Se apagaron las últimas luces y se dispuso a orar.
“Gracias Dios, misericordioso.
Hoy ha sido un día con bendiciones y trabajo.
No te has olvidado de tu siervo. Dame descanso.
Dame fuerzas el día de mañana para cumplir mi plañir.
Comeré y beberé con el sudor de mi frente”.

Este es un poema dedicado a los trabajadores en general sin importar el género o la actividad que realicen.

trabajo, sudor, amor, libertad, pan

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Ada Zoe
about 1 year

Coincido con Adriàn plenamente.
Ya estoy de pie y aplaudiéndo.
Saludos poeta

Heterónimo
over 1 year

Viejo esto es magnífico! Me ahorro los comentarios (me pongo de pie y aplaudo
)

Kleber Exkart
Kleber Exkart
over 1 year

Gracias Adrián por tú comentario.

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